Por: Daniel Ignacio Rojas Rojas, estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la universidad Surcolombiana.
El 13 de marzo se dio inicio a la Minga Indígena sobre la vía Panamericana, en oposición al Plan Nacional de Desarrollo (PND) propuesto por la administración nacional. La minga que duró 27 días con bloqueos en las vías principales del Cauca y Huila, dejó estragos incalculables en la economía del sur del país
Los diálogos se centraron principalmente en la posesión de un aproximado de 40.000 hectáreas que reclaman las organizaciones indígenas que integran la minga, obteniendo como respuesta por parte del ejecutivo el ofrecimiento de 1.500 hectáreas para todo el colectivo, además de la exigencia de inclusión de las comunidades étnicas dentro de este PND, protección a líderes sociales, reconocimiento del campesinado como sujeto de derechos, entre otras.
El pasado viernes 5 de abril se logró concretar un acuerdo en el que los integrantes de la minga permitirían la apertura de la vía y removieron los escombros y piedras dejadas en la carretera durante el cierre de la vía.
Después de 27 días de paro y pérdidas económicas, según los gremios, superiores a los 130.000 millones de pesos, en la madrugada del sábado 6 de abril el Gobierno y la minga del Cauca llegaron a un acuerdo para levantar los bloqueos de la vía Panamericana
Uno de los efectos colaterales de la movilización indígena son las afectaciones con respecto a la economía que ocasionó el bloqueo de la vía Panamericana.
“Para Popayán la semana santa es como la feria, hay gente que trabaja durante todo el año. Y semana santa es la oportunidad comercial para que la economía de Popayán se mueva, si por cualquier razón la gente no puede llegar, el impacto puede ser tremendo” afirma el columnista Diego Martínez, haciendo referencia al intento de los integrantes de la minga de prolongar la misma hasta estas fechas.
Contamos con los testimonios de comerciantes independientes dentro de la localidad de Pitalito, entre ellos algunos dueños de floristerías locales, quienes se han visto afectados por el bloqueo de la vía. “Los pedidos no los están mandando, la última vez que nos llegó pedido fue hace casi un mes y la flor se está acabando, y es que directamente los pedidos no los mandan porque el tiempo que daban paso y que pasan los demás carros, la flor se termina secando y ya llega muy dañada.” fueron las palabras de la propietaria de uno de estos locales comerciales, que además afirmo, que recurrieron a estrategias de préstamo entre floristerías para hacer rendir las flores restantes.
También implicó el desabastecimiento de locales como minimercados o tiendas que dependen de productos de importación desde municipios y ciudades aledañas.
Es menester resaltar la organización que han establecido los mingueros para su estadía dentro de todo este proceso. Durante la primera semana de marzo organizaron varias mingas en diversas veredas con el fin de provisionar comestibles, para así trasladarse durante la primera semana de marzo en cientos de chivas hacia dos puntos estratégicos en la carretera Panamericana: La María (Piendamó) y La Agustina (Santander de Quilichao).
Así instalados los puntos estratégicos, establecieron relevos con el objetivo de que la movilización resista el tiempo que sea necesario, “Si se retiran 10 chivas o buses, la misma cantidad debe ingresar al territorio donde están concentrados los mingueros. Por eso hay gente que permanece ocho días, pero llegan nuevas personas con alimentos y asumen responsabilidades”.
Los afectados por la pasada minga terminaron siendo los habitantes del suroccidente del país que estuvieron incomunicados, el sector privado con millonarias pérdidas y el movimiento indígena golpeado en su credibilidad.
Las pérdidas según algunos sectores fueron incuantificables, no solo por la minga del 2019, sino por las herencias de otras protestas que han dejado en difícil situación la economía del departamento de Nariño y sus empresarios, por lo cual se elevan solicitudes para dar más plazo en el pago de impuestos.
Sumado a esto, sectores como el avícola presentaron pérdidas considerables, de 586 toneladas que se transportaban diariamente, en la actualidad solamente 144 toneladas pueden ser despachadas, lo que deja a Nariño en un desabastecimiento del 65 % de pollo y huevo, que afecta a 1.8 millones de habitantes.
De acuerdo con Fendipetróleos, el paro evidenció importantes afectaciones en materia de transporte de combustible y el valor de su venta al público.
En el sur del Huila se han dejó de vender 15.625 galones de gasolina diarios, que corresponde a una reducción del 25%, lo cual también ha afectado a departamentos cercanos como Putumayo.
Según datos entregados por la Terminal de Transportes, se dejaron de despachar 965 vehículos en promedio. Un aproximado de 25 millones que se han dejado de recaudar, prácticamente un día de despachos diarios y se dejaron de movilizar 15.600 usuarios.
De haberse extendido los bloqueos o unido nuevos actores, el país podría haber vivido una situación como la que se registró a mediados de 2016, cuando el paro agrario y camionero afectó la inflación y la economía del país.
