La CAM advierte, que de a cuerdo con los datos suministrados por el IDEAM sobre predicción climática, el Fenómeno está en su etapa de desarrollo y se estima (en un 81%) que se consolide hacia los meses de octubre, noviembre y diciembre, por lo cual invita a las autoridades municipales y a la comunidad en general a adoptar las medidas necesarias para hacer frente a la fuerte ola de calor, que caracteriza al fenómeno, que aunque es incierta la intensidad, se estima que puede estar entre débil a moderada

A pesar que las disminución de lluvias en el territorio huilense, se empezó registrar desde el mes de mayo, los mayores impactos se sentirían a mediados de noviembre y diciembre y comienzos del año 2013, coincidiendo con la temporada de menos lluvias, lo que reduciría los registros normales de precipitaciones para esa época.
Esta situación ha llevado a que se presente un descenso brusco de los niveles del río Magdalena y sus afluentes, lo que ha elevado las probabilidades de ocurrencia de incendios de la cobertura vegetal y sequías, principalmente en el norte, centro y occidente del departamento.
“Esto obliga a redoblar esfuerzos en vigilancia para prevenir la ocurrencia de este tipo incendios, así como en seguimiento, monitoreo y planificación adecuada del uso de las reservas de agua en los próximos meses”, señaló Rey Ariel Borbón Ardila, director general de la CAM.

Recomendaciones

Frente a posibles desabastecimientos de agua potable, la Corporación solicita tanto a los municipios como a las empresas de servicio público, a fortalecer la vigilancia de las reservas de agua y realizar una planificación y uso adecuado de las mismas en los próximos meses.
“Esto es fundamental, porque al tiempo que la oferta hídrica disminuye, la carga contaminante de las aguas sin tratar se hace más visible y genera mayores impactos negativos”, manifestó Borbón Ardila.
En el sector agropecuario, se considera necesario programar con antelación a los campesino sobre las posibles condiciones de déficit hídrico, el desarrollo de plagas y enfermedades propias en condiciones de bajas precipitaciones y altas temperaturas; mantener activos los sistemas de vigilancia, atención y control de incendios de la cobertura vegetal; realizar mantenimiento adecuado a los sistemas de riego, buscar sistemas alternativas de abastecimiento de agua para los animales y acudir a la sombra de los árboles.

Así mismo, en el sector salud, los municipios deben prepararse para atender problemas de salud por alteraciones del confort climático debido a oleadas de calor y otras como malaria, dengue y cólera.

Frente al cuidado y conservación de los recursos naturales, hay que fortalecer el seguimiento y vigilancia de los diferentes ecosistemas de la región, teniendo especial atención en áreas del Sistema Departamental de Áreas Protegidas, ante la posibilidad de incendios.

 

Leydy Lorena Gomez Cerquera
Comunicadora Social y Periodista
Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena CAM