El miércoles 21 de marzo la Universidad Surcolombiana en su Aquelarre universitario, organizado por el colectivo femenino Aquelarre, recibió la visita de Aída Quilcué, Consejera Mayor del CRIC (Consejo Regional Indígena del Cauca) e Indígena Nasa de Tierradentro. A partir de las 3pm las ágoras de la Universidad Surcolombiana se fueron llenando de expectativas al ritmo de las flautas y quenas, las personas iban tomando puesto mientras en el centro se prendía fuego para el deseado bebedizo que tradicidionalmente acompaña estos aquelarres. En la mesa de expositores se encontraba la Antropóloga Amparo Cuenca, la Antropóloga Ofelia Ramírez y la esperada Aída Quilcué.

 Mientras el humo se elevaba Aída con su voz fuerte de mujer aguerrida revivía a los “muertos” con la palabra, así se invitaron a la mesa la memoria de la Cacica Gaitana y Quigua (Cacica que vivió después de la Gaitana y quien estando en embarazo fue descuartizada por los españoles) la memoria de los miles de indígenas que han sido asesinados a mano de las fuerzas militares- entre estos los 16  en este año- y la memoria de aquellas mujeres que han sido las sanadoras durante la guerra. “Nosotros hablamos del equilibrio y la armonía entendiendo que todos somos un integral por la madre tierra, hombres y mujeres”.

 

“El concepto de desarrollo para nosotros es distinto, nuestro desarrollo significa cómo vamos a proteger a la madre tierra, cómo vamos a liberarla. Si ese desarrollo que propone el modelo económico contribuyera realmente a superar la pobreza estructural que vive el país nosotros le apostaríamos, pero no es cierto. Hace 15 días estuve visitando la comunidad Sikuani del Meta, encontré más de 60 niños en extrema hambre y en 500 metros la exploración y explotación petroleras; entonces al lado de una gran mina, una gran miseria. En el Cauca, de la represa La Salvajina se saca la energía que va para Panamá, pero la gente que vive cerca no cuenta con energía eléctrica” dijo Aída Quilcué pronunciándose respecto al proyecto hidroeléctrico el Quimbo.

“Hoy también en el Cauca nos siguen matando a pesar de la Minga de resistencia del 2008, pues golpeamos un modelo pero no estuvimos preparados para sostener el golpe, porque luego nos asesinaron, nos persiguieron. Ahora el que hable del derecho a la vida y el territorio está destinado a morir a no ser que emigre a otros países; sentimos que está focalizada la guerra en el Cauca, en sólo este año nos han asesinado 17 compañeros. Además de soportar la presencia de la AngloGold Ashanti, nos están dividiendo, poniendo en contra, es ahí cuando debemos hablar de la diversidad de pensamiento, para respetarnos, pero sobre todo encontrarnos en los puntos comunes” afirma Aída Quilcué quien ha trabajado como defensora de derechos humanos y ha sido víctima de hostigamientos por parte del Ejército, que en el 2009 asesinó a su esposo Edwin Legarda en zona rural del Cauca.

Para cerrar Aída Quilcué leyó un mensaje dejado por Quintin Lame cuando en 1927 vio que estaban asesinando a muchas mujeres indígenas y sintió la necesidad de unir a todas las mujeres del país:

“Es el momento que las hijas e hijos de los bosques y de las selvas desiertas lancemos un grito de justicia, que los hombres civilizados han querido cortar pero que siguen rosadas y bellas, que no desaparecen ante los huracanes” 

La población indígena en Colombia es de cerca de 1,4 millones de personas, según el ONIC en los casos de violencia sexual contra las mujeres indígenas el principal responsable es el Ejército. En 2010 fueron asesinados 122 indígenas y en 2011 fueron asesinados 109, según el Observatorio por los derechos y la supervivencia de los pueblos indígenas. La Corte Constitucional Colombiana ha advertido que al menos 35 grupos indígenas se encuentran en peligro de extinción a causa del conflicto armado y el desplazamiento. Algunos se encuentran en situaciones más críticas que los demás, entre esos los Nukak Maku y Guayaberos en la región del Guaviare y los Hitnu en Arauca. Los Awá en el Nariño y los Embera en el Chocó entre otros.