Así vivieron los universitarios de la Usco en Pitalito las pruebas Saber Pro

Por: Luis Carlos Motta, periodista de Suregión en Pitalito.

Las pruebas Saber Pro , anteriormente conocidas como las ECAES,  tuvieron lugar a nivel nacional entre el pasado  28 de noviembre y el 6 de diciembre. Dicho examen es realizado a estudiantes de últimos semestres de universidades y es un requisito obligatorio para que los estudiantes universitarios se puedan graduar. Cabe resaltar que la prueba solo la pueden presentar quienes hayan aprobado el 75% de los créditos académicos. Sin lugar a dudas el 2020 ha sido un año de muchos retos para la humanidad, la pandemia trajo consigo desafíos muy significativos para el ser humano, tanto a nivel individual como colectivo. Las pruebas Saber Pro han sido todo un reto, no solo para los estudiantes sino para los encargados de su organización. Es la primera vez que el ICFES realiza el examen de manera virtual.

Para Sebastián Joaqui, estudiante de décimo semestre de Ingeniería Agrícola en la Universidad Surcolombiana, sede Pitalito, las pruebas estuvieron complejas. Las presentó de manera virtual por la plataforma SUMADI, una herramienta de supervisión automatizada, que controla las aplicaciones abiertas en la computadora y regula que el alumno no pueda abrir otras, y si por alguna razón el estudiante intentaba salirse del programa la plataforma envía  una alerta de cancelación de la prueba.

SUMADI fue el programa que el ICFES eligió, en este año de pandemia, para realizar el examen de manera virtual. Una innovadora plataforma que permite monitorear el comportamiento de los estudiantes que presentan la prueba en forma remota por medio del reconocimiento facial, el análisis de datos y la emisión de alertas del navegador en los patrones de escritura, con el fin de garantizar la seguridad de la prueba. El tiempo otorgado para la presentación del examen fue de 4 horas y 40 minutos, con la opción de realizar dos pausas, cada una de 7 minutos.

Sebastián Joaqui nos relató que la plataforma se le cerró mientras presentaba la prueba en un promedio de de 10 a 15 minutos, versión que fue contrastada por Suregión con algunos  estudiantes de otras carreras, entre los cuales tres estudiantes confirmaron la versión del estudiante de ingeniería. No obstante, esa fue la única falla que presentó la plataforma. Según Joaqui, “las preguntas estuvieron bien estructuradas y el nivel de complejidad fue alto”.

Por otra parte, los estudiantes que no contaban con acceso a internet o a una computadora podían elegir la forma de presentar la prueba, dirigiéndose a un colegio cercano, donde se les facilitaría acceso a un ordenador y a la plataforma SUMADI. Cristian Mamian, estudiante de octavo semestre de Comunicación Social y Periodismo, en la sede Pitalito, presentó el examen de manera presencial en el colegio Normal Superior del Valle de Laboyos.

Mamian narró a Suregion los protocolos de bioseguridad que se llevaron a cabo el día de la prueba: les exigían el uso obligatorio del tapabocas, les tomaban la temperatura y les hacían lavar las manos antes de presentar el examen. Al igual que en la modalidad virtual, el tiempo de presentación de la prueba  fue de 4 horas y 40 minutos. “El módulo que más se me dificultó fue el del inglés, las preguntas fueron muy duras”.

 Algunas egresados de Usco en la sede Pitalito, resaltaron la importancia de las pruebas Saber Pro ( antes conocidas como Ecaes) consiste en medir el conocimiento, el rendimiento académico, desde las escalas nacionales de los estudiantes al igual que de forma internacional de las instituciones, e influyen en la capacidad de desarrollo intelectual de cada país, y a nivel nacional, de cada región.

Nota del Editor de Suregión:

Sin embargo, en la comunidad universitaria a escala nacional se plantean varios interrogantes al enfoque y aplicación de estas pruebas estandarizadas de carácter nacional, tales como las pruebas Saber 11 y Saber Pro. De un lado, su dependencia de modelos de evaluación educativa que son trazados por organismos internacionales, en los cuales priman las visiones e intereses de los países más poderosos del mundo. No se puede considerar que alumnos que estudian en universidades púbicas de provincia con alta desfinanciación por parte del gobierno central, y por lo tanto sin acceso pleno a recursos tecnológicos, bibliográficos y de docentes en número suficiente, puedan participar en pie de igualdad con estudiantes de universidades privadas que reciben de parte de las familias costosas matrículas, una parte de las cuales las destinan a proveer buenas condiciones para sustentar la calidad educativa y competir con las demás universidades privadas en el mercado educativo.

Por otro lado, la idea de establecer un estándar nacional unificado de conocimientos y destrezas que serán evaluados periódicamente, no compagina con la necesidad de que los programas de las Universidades atiendan contextos específicos y necesidades especiales de sus contextos; ni las pruebas nacionales estandarizadas pueden dar cuenta de esos saberes y experiencias que desarrollan los universitarios cuando adelantan proyectos formativos con pertinencia regional, dada la enorme variedad de los contextos regionales de un país como Colombia. El mismo enfoque de la formación por competencias en las que se soportan las pruebas Saber, tal y como lo promueve el Ministerio de Educación a escala nacional, ha recibido fuertes críticas por su orientación predominante a suplir demandas de los mercados laborales, y su menosprecio por la formación crítica y la formación ciudadana de los universitarios.

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