“Las manifestaciones más notorias de la globalización son el rápido crecimiento de mercados mundiales de manufacturas y servicios, la explosión de los mercados internacionales de capitales y los procesos de concentración económica a nivel mundial liderados por las empresas transnacionales. En la última década el comercio mundial de bienes se expandió a un ritmo anual del 7%, dos y media veces más que el crecimiento de la producción. El crecimiento del comercio de algunos servicios, sobre todo financieros y de comunicaciones, ha sido aún más dinámico. La capacidad de las grandes empresas para planificar crecientemente sus actividades a nivel mundial, ha dado lugar, a su vez, a una bonanza de inversión extranjera directa sin precedentes”, reseña. José Antonio Ocampo Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL) (ver enlace).
En ese sentido Cristian Arnoldo Ramírez Carillón, Jefe de Economía de la USCO afirmó que el principal detonante del descontento social actual está dado porque el Gobierno sigue firmando tratados de libre comercio sin que los beneficios estén equitativamente distribuidos. “No podemos nosotros regresarnos al trueque. La globalización de los mercados es parte de la evolución humana. La inserción tecnológica es necesaria aun cuando en algunos escenarios extremos desplace mano de obra y de vigencia un poco a toda esa teoría de la dependencia y la colonización, pero nuestro reto como tal es humanizar esos mercados: mirar cómo podemos equi-distribuir esas ganancias que la especulación hoy está dejando”, comentó.
Además, resaltó que hoy por hoy es importante entender y comprobar que el modelo neoliberal ha fracasado y es necesario revisar un poco las economías campesinas – Familiares, aquellas unidades productivas que en un momento fueron más felices y tuvieron mayores niveles de bienestar, ya que aquel esquema de cultivos extensivos y minería a gran escala impulsado por el modelo neoliberal (que llevó al país hasta 2011 a otorgar casi 9.000 títulos sin distinguir los territorios protegidos (parques nacionales ni reservas indígenas)) bajo el esquema del paramilitarismo y el despojo de tierras, no dio muy buenos resultados y en cambio agudizó la crisis en los sectores agrarios de la mano del desplazamiento:“se están bajando de los campos a las urbes a incrementar los cordones de miseria, de delincuencia; eso nos permite sin duda alguna vislumbrar un nuevo paradigma económico, un nuevo horizonte ideológico”.
Finalmente, recalcó que el actual Gobierno (de Juan Manuel Santos) a diferencia del anterior, ha mostrado el interés por consolidar la paz desde el diálogo y por tanto es importante que empiece comprender “un nuevo paradigma que permita dimensionar que ya no es la economía de escala o la de industrialización la que permite a los países emergentes insertarse de la mejor manera a la economía global o a la globalización de los mercados, sino por el contrario es hasta donde sea capaz o es posible que las regiones o territorios puedan potencializar tanto las ventajas comparativas como las ventajas competitivas que ya no la dan con una maquina sino por la tasa energética de retorno con la que una familia campesina, una unidad campesina es más feliz”.