Apertura de diálogo hacia la paz

Desde el pasado 04 Septiembre que el gobierno nacional, en cabeza del Presidente Juan Manuel Santos, anunció la apertura de los diálogos con las Farc, luego de haber fijado el documento guía en reuniones posteriores en Cuba, que luego la guerrilla confirmó han sido muchas las reacciones que se han dado en las regiones, el país y el mundo. Desde una noción que le apuesta a sembrar la paz en todas las latitudes del país, porque es un proceso que toma tiempo, las partes saben que desde las últimas mesas de diálogo las agendas y condiciones han cambiado y que no se deben ahondar en errores pasados y ver la paz como una utopía.

Mirada regional al conflicto

Camilo Francisco Salas Ortiz, presidente de la Academia Huilense de Historia, una Corporación de carácter académico con 102 años, destinada al estudio y promoción de la historia y la cultura del departamento, sin fines de lucro, de derecho privado y con régimen autónomo, considera que el reto más importante del nuevo proceso de paz es no volver a caer en los errores del pasado, “Lo ha dicho casualmente el mismo presidente de la república y lo tienen en boga los comisionados que ha seleccionado la presidencia para el diálogo en esta ocasión (…) eso es importantísimo, lo que se suscitó en los diálogos anteriores”.

Su trayectoria como historiador en el Huila le permite caracterizar el conflicto: “este es un conflicto de 60 años (…) de apogeo conflictivo en nuestro medio, especialmente en nuestra región que ha sido epicentro, nosotros hemos estado rodeado de todos estos ejes que ha tenido primero la guerrilla, grupos subversivos, llámese las FARC, EPL o ELN que hemos tenido, y (…) ya a finales del siglo pasado y lo que llevamos de este nuevo siglo y milenio los paramilitares. Es decir nosotros hemos tenido, nos podemos dar “el lujo” de haber tenido en nuestro suelo todos estos actores, ninguno se nos ha escapado”

La ubicación geográfica y características topográficas de la región y el departamento han sido un factor relevante en el inicio y desarrollo de los conflictos al principio del siglo XX, cuando, según Ortiz, la violencia que se suscitó en los Santanderes por allá en la década del veinte y al principio de la década del treinta, repercutió en la población Huilense porque trajo desplazados y posteriormente en los conflictos que se siguieron desarrollando, porque la gente se siguió comunicando con este sector. Esto debido a que el territorio está ubicado y hace parte de un corredor estratégico en el país, “casualmente en ese corredor que tenemos, porque nosotros tenemos un corredor que viene desde Caracas y va hasta la paz Bolivia y que nos atraviesa todo este sector nuestro, en el campo colombiano: Santander, Norte de Santander, Boyacá, Cundinamarca, Tolima, Huila, Nariño y nos metemos al Ecuador y es un corredor que lo han utilizado todos; lo utilizaron nuestros primitivos pobladores, casualmente transitaban las diferentes etnias, lo utilizaron los conquistadores, lo utilizaron los colonizadores, nuestra gente que estuvó en el periodo de la independencia y lo hemos seguido utilizando nosotros. Es así que (…) en el gobierno de Virgilio Barco, se creó un COMPES integrado por los departamentos: Santander, Norte de Santander, Boyacá y Huila; hay quedaron excluidos Cauca y Nariño que quedaron en otro COMPES. Decíamos nosotros y nosotros que tenemos que ver con Santander, Norte de Santander y resulta que es el corredor”, comenta el presidente de la Academia Huilense.

Además Debido al conflicto que sea desarrollado en el territorio y las consecuencias como el desplazamiento se han generado colonias (cundiboyansense) en el piedemonte de la cordillera oriental, el piedemonte de la cordillera central. “Entonces todas estas cosas, el conflicto utilizando este corredor, el Huila ha sido albergue de una cantidad de desplazados víctimas de la violencia político-partidistas. Si hay una región que ha sido producto del conflicto armado es el pueblo Huilense, especialmente este sector del centro que comprende las zonas aledañas en los piedemontes, casos de: Algeciras, Campoalgre, Neiva, Colombia y Baraya”, agrega Camilo Francisco Salas Ortiz.

Retos hacia la paz

Los procesos pasados de diálogo entre la guerrilla y el gobierno (Belisario Betancur, Virgilio Barco y Andrés Pastrana, principalmente) han estado marcados por las rupturas.

El cese al fuego

Para el presidente de la Academia Huilense de Historia, soportado en su experiencia y conocimiento, se debe considerar que no se puede suspender el fuego, “hay países donde se ha hecho así y se ha hecho la paz, (…) porque muchas veces el cese al fuego lo aprovecha alguna de las partes para ser desleal”. También considera importante que se tenga conocimiento de las víctimas, de los desaparecidos, “ellos dicen que no hay secuestrados, entonces el pueblo necesita para su memoria y para la tranquilidad de la familia la reparación, hacer que esa memoria quede completamente definida para la tranquilidad de la sociedad”. Como otro punto y reto importante en el nuevo proceso hacia la paz, Ortiz, considera vital la confianza, “se debe tener confianza, fe de las partes, porque si hay escepticismo se empieza a fallar por todos los lados, porque enemigos de la paz hay muchos; el negocio más fructífero que hay en el mundo, la guerra es más fructífero que el mismo narcotráfico, entonces cuantas instituciones, cuantos entes internacionales y cuantos personajes eminentes que han vivido y viven de la guerra se oponen a eso, eso es un engranaje grandísimo. A esa carrillera le ponen muchos palos casualmente para que se descarrile el tren, pero hay que tener fe, confianza y hay que animar de que las fuerzas se tienen que dar, porque nosotros no podemos continuar con esto”, además agrega que realmente el conflicto filosófico ya desapareció, ahora el conflicto es económico y es todo por el narcotráfico.

La tierra y el poder

La tenencia de la tierra y el poder, la procura del poder para darle al proletariado una vida más digna, ha sido uno de los propósitos clásicos de las luchas guerrilleras, según los historiadores y expertos en el conflicto colombiano, el más complejo en las negociaciones que se han dado. Pero en el actual caso, para el historiador huilense es claro que se han venido dando pasos con este gobierno con algunas leyes y según se ha descubierto, esas leyes son productos de los diálogos preliminares que han tenido en la búsqueda de la paz, “afortunadamente han venido calando y son los principios dialógicos legales para buscar lo que la contraparte (Guerrilla) ha anhelado y anhela; además la formación también de ir a integrar los cuadros directivos de comando tanto por elección popular, como por nombramiento, paso que se dio en la constitución del 91 con el M-19, yo si creó que esas cosas se están dando y parece que hay voluntad, en este momento hay voluntad política del presidente, la mayoría de los fracasos en nuestro medio es porque no hay voluntad política y por ahora se ha mostrado voluntad, y así podemos lograr los objetivos que buscamos, que es la paz”.

Organizaciones sociales

Finalmente respecto al papel que deben desarrollar las organizaciones sociales en el proceso de construcción de la paz, Camilo Francisco Salas Ortiz considera que todo movimiento de acuerdo con sus objetivos, misión, visión, que por lo general y por pequeño que sea, va en procura de un desarrollo integral, empezando por el progreso y buscando el desarrollo, debe y tiene que aportar ante la prioridad de conocimiento, de experiencias y de cosas, que robustece y hace más práctico el proceso; “no puede excluir y yo creo que no se puede excluir a ninguno y por eso últimamente los gobiernos le han dado mucha participación a todos: Consejos de Planeación, de Educación, de Cultura; en todos estos entes gubernamentales se empezó por darle participación a las etnias (primitivos pobladores,) luego los afrodecendientes, la mujer que desde el años 57 con el voto y con la ley casualmente de equidad y ahora últimamente los movimientos promiscuos de mujeres y hombre, ELGTB. Esa diversidad es importante porque Colombia es un país privilegiado por sus regiones, nosotros somos un país plurietnico y multicultural, nos diferenciamos en todos los tópicos, entonces esa pluralidad se necesita, nosotros no podemos excluir, los movimientos no pueden ser excluyentes.