Así lo ha expresado a este medio universitario el docente e investigador de la Universidad Nacional de Colombia, Carlos Medina Gallego. El aspecto de la justicia circunscrito al punto sobre víctimas del acuerdo base para la terminación del conflicto presentado por las partes en el año 2012, “coloca en el centro de la preocupación de la solución política a las víctimas, la verdad y la reparación integral de sus derechos”, asevera el académico de la UNAL.
Más de un año tomó este acuerdo que estrechó las manos del líder máximo de la guerrilla y el Presidente Santos, y que tuvo como insumo fundamental la consulta a la sociedad civil en foros nacionales de víctimas en torno a 10 principios entregados en un comunicado conjunto por la mesa de conversaciones a las Naciones Unidas y la Universidad Nacional. (Ver: Comunicado conjunto N. 60 sobre el Acuerdo de creación de una Jurisdicción Especial para la Paz).
Al tomar en estricta consideración los derechos humanos de las víctimas a través de la verdad, la justicia, la reparación integral y la no repetición, el acuerdo “convoca a la responsabilidad a quienes actuaron en el desarrollo del conflicto y cometieron crímenes, a ser sometidos a la justicia tanto en el marco del ordenamiento nacional como en los convenios que en el campo de las relaciones internacionales haya establecido el país”, explica el investigador Medina Gallego.
Los seis meses anunciados por las partes para poner fin a la confrontación armada y transformar a las FARC-EP en un movimiento político legal, permitirá “avanzar en un acuerdo de desescalamiento, terminación del conflicto, dejación de armas y mecanismos de refrendación”.
“Privación de la libertad cuando no haya compromiso con la verdad”
Para el reconocido investigador sobre el conflicto Colombiano, es evidente una “verdadera innovación en la aplicación de la justicia transicional” que se compromete con la verdad y garantiza que no haya impunidad:
Una pedagogía activa para la paz
La controversia tras el histórico hecho en el que estrecharon la mano el Presidente Juan Manuel Santos y el jefe de las FARC-EP, Timoleón Jiménez, en presencia del hermano del líder máximo de la revolución cubana, Raúl Castro, ha intensificado las vociferaciones en contra desde el sector de derecha colombiano. De ahí que el llamado es a la pedagogía de la paz desde todos los escenarios de la sociedad.
Para Fabio López de La Roche, se interroga en su publicación en la Revista Semana sobre “¿Qué cambios se requerirían hoy para la reconciliación?”, y seguidamente sostiene que “se necesita una mayor apertura desde las derechas en términos de capacidad de comprensión del mundo complejo de las izquierdas, a menudo reducido a estereotipos y visiones estigmatizantes”. (Ver: “Posacuerdo y culturas políticas: ¿hacia una mayor tolerancia o hacia nuevas intolerancias?”).
«La pedagogía de la paz se hace con los medios, las familias, la escuela, desde los pulpitos de las iglesias, en las reuniones con los maestros, las reuniones comunitarias, campesinas, indígenas, en la minga, en todas partes debe hablarse de paz. Debe interiorizarse en cada persona en cada familia la necesidad de la convivencia pacífica para la construcción de una sociedad justa, libre y democrática. La posibilidad de una conversación que debemos tener todos para convencernos de las bondades de una sociedad, inmersa en todo tipo de conflictos, pero sin el conflicto armado; en una actitud solidaria de acompañamiento de las luchas que desarrollan los movimientos sociales para hacer efectivos sus derechos”, enfatiza el académico Medina Gallego.
Fotografía tomada de BBC Mundo