Con una gran escena al estilo del cine norteamericano, en la que los helicópteros sobrevuelan y los despliegues de las fuerzas se hacen en segundos, Bogotá, Colombia y luego el mundo conoció la captura de los responsables de los atentados en Bogotá, no hubo tiempo para la presunción de inocencia. De ahí la memoria de las redes sociales han venido guardando infinidad de manifestaciones que acuden a la duda. (Ver: estos son los perfiles de los jóvenes capturados en Bogotá).
Al día de hoy las imputaciones parecen finalizar y los interrogantes, que el Asesor de la Fundación para la Libertad de Prensa Jonathan Bock bien ha sabido enumerar, seguro no tendrán una respuesta. «¿Quién está detrás de los atentados? ¿Quiénes son realmente los capturados? ¿Terroristas? ¿Organizadores de protestas violentas en la Nacional? ¿Personas inocentes? ¿Están las bombas a Porvenir ligadas al proceso de paz? ¿Es todo esto un acto en clave de la campaña electoral?» (Ver: Fiscalía ya imputó cargos a 9 de 13 detenidos por terrorismo en Bogotá).
«En ningún momento durante la intervención del ente acusador, en el desarrollo de éstas audiencias, ni la suscrita ni las fiscales que lo han acompañado en la misma, han manifestado Jámas, hecho alguno en el que el señor David Rodríguez, como lo hizo hoy ver, está incurso en lo de Porvenir», ha dicho la delegada de la Fiscalía, pero el 13 de julio le fueron imputados cargos por rebelión, terrorismo y agresión contra servidor público, junto a Heiler Andreson Lamprea.
Darwin Gómez, líder de Congreso de los Pueblos se ha referido a la situación por la que hoy pasan miembros del proceso nacional:
«Leerme es un delito»
Pero después del boom mediático también quedan otras preocupaciones que ampliamente se han expuesto en las redes sociales como Facebook y Twitter, y que hacen parte de los clásicos estigmas que las autoridades colombianas tienen sobre la oposición estatal y los procesos que acompañan y construyen desde las bases sociales y la academia visiones alternas.
En una lógica que recuerda las actuaciones del fenómeno paramilitar contra las ciencias sociales en universidades del país en décadas pasadas, la carga condenatoria ha recaído nuevamente en los desarrollos académicos inherentes y reales sobre las dinámicas del conflicto colombiano y sus actores.
“Estas capturas con sus respectivos allanamientos, pusieron de presente algo terrible. En este país está prohibido informarse de los conflictos, conocer a los autores, leer las investigaciones existentes, esfuerzo de muchos años de trabajo juiciosos y patrimonio importante de la producción intelectual y académica del país. En este país constitucionalmente pluralista está proscrito el pensamiento crítico, es perseguido, judicializado, encarcelado y condenado y sometido a la estigmatización mediática”, puntualiza en señal de protesta, pero sobre todo preocupación el docente e investigador de la Universidad Nacional de Colombia, Carlos Medina Gallego a través de la web.
“Algunos de los trabajos académicos de prestigiosos investigadores del conflicto armado y sus actores, han sido presentados como pruebas de las inclinaciones ideológicas de los capturados en el desarrollo de las audiencias de la imputación de cargos, lo que resulta a todas luces un atropello contra la cultura académica y el pensamiento crítico. No puedo aceptar y rechazo de manera enérgica, que mis trabajos de investigación sobre el ELN, las FARC-EP, el Paramilitarismo, las Bandas Criminales, Mafia y Narcotráfico sean utilizados para imputar responsabilidades a los capturados por la naturaleza de sus lecturas. Mis trabajos son el resultado de largos años de esfuerzo en investigación de campo que han sido soporte fundamental en mis procesos de formación académica en los niveles de maestría y doctorado, son trabajos reconocidos por la comunidad académica, social y política del país. Han alimentado decenas de trabajos de tesis de estudiantes de las más prestigiosas universidades del país y del mundo; han servido en tribunales para contextualizar y mirar con mayor objetividad el conflicto armado colombiano, seguramente, han sido juiciosamente estudiados por los organismos de inteligencia y por los miembros de la fuerza pública, por magistrados de justicia y paz y, fiscales de derechos humanos. Son trabajos académicos al servicio de quienes lo quieran leer, la mayoría de ellos publicados por la Universidad Nacional de Colombia y, alguno financiado por Colciencias, en un proyecto colectivo de investigación coordinado desde el IEPRI”, caracteriza el también miembro del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Proceso de Paz.
LEERME ES UN DELITO…CARLOS MEDINA GALLEGODocente-Investigador Universidad Nacional de ColombiaCentro de Pensamiento…
Posted by Carlos Medina Gallego on Lunes, 13 de julio de 2015
En medio de una coyuntura trascendental (proceso de paz) que pretende cambiar la lucha armada de la guerrilla más vieja del país (las FARC) y allanar la posibilidad con el ELN, por el debate político en el que las fuerzas de seguridad se encarguen de velar por la integridad de las posturas (como lo ha manifestado el Presidente Juan Manuel Santos) la zozobra y las denuncias de falsos positivos judiciales agudizan la preocupación de procesos populares. La demarcación de estatutos únicos de pensamientos y actuación, no significan deseos de paz. ¿Entonces qué? Es necesario postular y resolver todos los interrogantes. (Ver. Grl. Palomino hace graves señalamientos contra jóvenes procesados y abogados defensores).
Fotografía principal tomada de: Facebook Congreso de los Pueblos