En su artículo primero el Decreto autoriza a los alcaldes para que realicen “la sustitución de vehículos de tracción animal por vehículos automotores debidamente homologados para carga, para facilitar e incentivar el desarrollo y promoción de actividades alternativas y sustitutivas para los conductores de vehículos de tracción animal”.
¿Qué ha pasado con la sustitución de los “zorreros” en Neiva?
El maltrato animal y la contaminación de las riberas de los afluentes fueron los detonantes de esta decisión del Ministerio, que dejó en el ojo del huracán a los propietarios de los vehículos de tracción animal y los llevó a adelantar el proceso de sustitución de la popular “zorra”. (Ver: El eterno «lío» de las escombreras en Neiva).

Jorge Aroca es un hombre de 1.60 centímetros de estatura que conduce su carreta alada por un caballo todos los días por la ciudad de Neiva, hace 17 años heredó de su padre este oficio que hoy le permite sostener a su familia.
Los popularmente conocidos por la ciudadanía como “zorreros” son muy útiles para la comunidad ya que les ayudan a deshacerse de los escombros resultantes de obras, trasportar material para la construcción y realizan pequeños acarreos.
Todos los días Jorge se levanta a las seis de la mañana, se toma un tinto, enlaza su caballo, le pone la silla, amarra la zorra que consta de dos ruedas con un eje y una estructura metálica con incrustaciones de madera para el transporte; se echa la bendición, se despide de su esposa y sale a trabajar. Con su oficio ha sacado adelante a sus tres hijos de 16, 14 y 9 años de edad.
Así como Jorge, existen, según censo que realizó la Secretaría de Medio Ambiente de 2012, un total de 114 dueños de vehículos de tracción animal en la capital huilense. Al consultar al humilde trabajador por este registro, deja en evidencia ´presuntas irregularidades que generan malestar en el gremio:
Las ofertas de la Administración Municipal a los “zorreros”, van desde tiendas y talleres de ornamentación. “La Alcaldía nos da 10 millones de pesos en infraestructura para el negocio. Por ejemplo si queremos un motocarro ellos nos financian el excedente y nosotros continuamos pagando el resto de la deuda”, indica Jorge Aroca, quien por amor a los animales le gustaría cambiar de oficio para dejar descansar a su caballo, pero aboga por sus colegas que aún no están vinculados en el censo para que sean incluidos.
Al respecto, Luz Adriana Perdomo Cumbe, secretaría de Medio Ambiente Municipal, sostiene que el registro se encuentra en la última fase y busca el “beneficiar no solamente a los dueños de estos vehículos, sino también proteger a los animales y dar manejo adecuado a los escombros que se depositan en la ciudad”. Mientras se concreta la sustitución los zorreros no tienen conocimiento de escombreras autorizadas por la Administración Municipal para depositar los residuos.
El conflicto por la afectación de las escombreras a la comunidad
En la actualidad cerca de 50 familias de la vereda El Centro, sur de la ciudad, se están viendo afectadas ante el sellamiento de un carreteable por el depósito de escombros en el sector. A continuación expresan su inconformidad:
Por su parte, un funcionario de la Dirección de Vivienda Municipal calcula que tan solo en una zona aledaña al río del Oro se han arrojado alrededor de 30 mil metros cúbicos de materiales generado por la construcción. Al pertenecer a un proyecto de vivienda municipal, urge la recuperación del terreno.
Hasta el momento, según el Jefe de la Policía Ambiental, Mauricio Sotelo, la autoridad ha interpuesto 147 comparendos ambientales a ciudadanos que vierten escombros en lugares no autorizados. Los sitos más proclives a esta afectación son el barrio Villa Laurel (Comuna dos), el barrio Calamari (Comuna uno) y el barrio El Limonar (comuna seis). Para combatir esta clase de contaminación la Secretaría de Medio Ambiente realiza operativos constantes.
El Decreto 0178 de 2012 ponía como límite el día 31 de enero de 2013 para que los alcaldes municipales culminaran la aplicación de alternativas de sustitución de vehículos de tracción animal. Pero, ¿se está haciendo correctamente el censo a los propietarios de vehículos de tracción animal? ¿Se debe sancionar también al dueño de los escombros? ¿Qué sitios tiene adecuados la ciudad para el deposito final de estos desechos?