La figura de las Zonas de Reserva Campesina (ZRC) como nuevo modelo del agro en Colombia, surge a partir de las movilizaciones agrarias realizadas en los años 90. La creación de las ZRC fueron inicialmente consagradas en la ley 160 de 1994. Luego se reglamentaron en el Decreto 1777 de 1996 y fijados los criterios generales y de procedimiento en el Acuerdo 024 de 1996.

Esta figura se ha establecido en el país como resultado de procesos sociales y una lucha constante de las comunidades campesinas que por años ha buscado una reforma agraria. Su objetivo central: romper la inequidad en la distribución de tierras en Colombia a través de alternativas de desarrollo rural. Las zonas de reserva campesina buscan evitar la asimétrica concentración y fragmentación de los territorios agrícolas.

Para Darío Fajardo Montaña, antropólogo colombiano y conocedor de los procesos rurales en Colombia, “la figura de reserva campesina es una ganancia histórica de los campesinos en su proceso organizativo”. Así mismo, sostiene que el modelo de desarrollo económico implementado por el Gobierno Colombiano es costoso para las comunidades que habitan el campo y existe una excesiva concentración de la tierra por grandes terratenientes y latifundistas que ha sido dominada bajo el yugo de hechos violentos. Ante este panorama, las comunidades han colonizado zonas marginales con grandes costos a nivel social, ambiental y político, como única alternativa por mantener el derecho a la propiedad de tierras.

La gran problemática en el país se refleja en el uso, distribución, control y tenencia de tierras. En ese sentido, las comunidades han visto necesario el establecimiento de un nuevo ordenamiento territorial que permita compatibilizar sus necesidades y posibilidades con el medio ambiente. Este nuevo ordenamiento territorial, pretende que las comunidades retomen los derechos a la tierra y sus recursos, y en ese propósito, el rol del Estado es clave para incorporar formas “sostenibles” de aprovechamiento bajo un esquema interétnico y agroalimentario.

El trayecto de las Zonas de Reserva Campesina en el país

Las ZRC en el territorio no son nuevas. Han venido funcionando desde hace varios años manteniendo ciertas relaciones particulares. En el marco de las negociaciones de Paz en La Habana, Cuba, las ZRC se han convertido en punto de discusión para la guerrilla de las FARC y el Gobierno, los cuales no acceden frente a los espacios.

A continuación se pueden ver las zonas de reserva campesinas que se han establecido en el país y la región sur occidente. Pase el cursor sobre el mapa para conocer en detalle las ZRC.

 

Fuente: Asociación Nacional de Reservas Campesinas (ANZORC) e Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (INCODER).

 

La propuesta del Gobierno y la contrapropuesta de los campesinos

Un escenario en el que las Zonas de Reserva Campesina adquirieron una significativa importancia fue en la Mesa Unica Nacional de Negociación de la Cumbre Agraria desarrollada el pasado 3 de octubre en la capital del país. En el encuentro, donde también hizo presencia el presidente de la República Juan Manuel Santos, se dispusieron 250 mil millones de pesos para proyectos productivos y de infraestructura, con la salvedad de ser destinados a procesos que hacen parte de la Cumbre Agraria como la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) y Marcha Patriótica.

Una propuesta de desarrollo económico es la que impulsa el Gobierno Nacional, la cual hace referencia a un enfoque territorial abordado desde dos frentes: Desarrollo rural basado en atención a la población campesina en situación de vulnerabilidad; y Desarrollo a través de modelos económicos sustentados en la articulación de proyectos dentro de zonas rurales para explotación de recursos naturales, principalmente.

Por su parte, la propuesta de la Asociación Nacional de Reservas Campesinas ANZORC es discutir y avanzar en un territorio interétnico, cuyo reto está en la defensa del territorio, reconocimiento como campesinos, autonomía territorial y respeto cultural. Lo anterior desde la puesta en marcha de las Zonas de Reserva Campesina, interculturales y agroalimentarias como propuestas de ordenamiento territorial.

De lo anterior, varios elementos se han esbozado para el logro de las ZRC. Uno de ellos es la Agroecología, la cual se enmarca en el ámbito agroalimentario y tiene que ver con unos principios de adaptación, tecnologías y participación social, teniendo en cuenta unas bases científicas y herramientas en función del movimiento social y las garantías del buen vivir de las comunidades para que sean económicamente viables y ambientalmente sanas. También, se basa en principios que no solo parten del aprovechamiento de la tierra para el autoabastecimiento, sino del sostenimiento del ecosistema.

Las miradas frente a las Zonas de Reserva desde las comunidades campesinas e indígenas

Existe un ordenamiento territorial que proponen los campesinos colombianos con la figura de Zonas de Reserva Campesina. Sin embargo, al establecer las ZRC cabe la posibilidad de abarcar territorialmente espacios de cabildos indígenas o afro descendientes, lo que podría generar conflictos interétnicos y los terrenos serían reclamados. Por lo tanto y teniendo en cuenta lo anterior, diversos actores sociales apuntan al establecimiento de Zonas de Reserva Interculturales en las cuales puedan convivir, producir y conservar la tierra entre todos los actores involucrados.

La posición frente a las Zonas de Reserva son diversas. Eduar Henry Yalanda, Presidente del Consejo Regional Indígena del Huila (CRIHU), miembro del pueblo Misac y representante de los movimientos indígenas de este departamento, considera que las iniciativas de los diferentes actores sociales en la constitución de Zonas de Reserva Interculturales son importantes frente a la crisis actual del sector agropecuario y el campo. "Establecer la unidad entre las diferentes comunidades sean campesinos, indígenas y afro descendientes es de suma importancia, porque permite exigirle al gobierno nacional el acceso y la tenencia de la tierra además de una soberanía alimentaria", expresó Yalanda. También, agregó que es necesario el establecimiento de políticas que permitan la implementación de proyectos productivos a las comunidades rurales. “Es importante blindar y proteger los territorios. Una forma de defensa para las comunidades indígenas se basa en posesionar y hacer valer los títulos de resguardos indígenas, para el caso de los campesinos esta protección se basa mediante la instauración de Zonas de Reservas Campesinas”.

De otro lado, algunos campesinos consideran que el Estado Colombiano no ha cumplido con lo prometido. “Supuestamente para solucionar la crisis del agro crearon el pacto agrario”, sostiene Henry Ipúz Castro, líder campesino y presidente de la Junta de Acción Comunal de Santa María. Para el dirigente, una política que desde su concepción sigue generando las mismas problemáticas son establecidas por grandes terratenientes. “Me preocupa donde van a quedar las zonas agroalimentarias, ya que estamos cerca del rio Bache, área forestal la cual debemos proteger y cuidar”, entendiendo que Santa María se constituye en zona netamente agrícola “si nosotros como campesinos, logramos establecer estas zonas de reserva agroalimentarias, se van a ver directamente beneficiadas nuestras familias”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Henry Ipuz, campesino del municipio de Aipe (Huila)

Para Henry, su preocupación radica en la posición que tiene el estado de entregarle los terrenos baldíos a las multinacionales. Desde el Gobierno se instaló en el Congreso de la República la Ley de tierras y se busca desarrollar el Tercer Censo Nacional Agropecuario, una operación estadística para las zonas rurales con el fin de obtener información sobre la situación del sector agropecuario que permita la formulación, seguimiento y evaluación de políticas públicas en torno al desarrollo rural, una iniciativa que para el líder campesino deja mucho que pensar.

Foto principal: Revista Semana