Con la liberación del General Rubén Darío Álzate, el cabo Jorge Rodríguez y la abogada Gloria Urrego luego de 14 días en manos del Bloque Iván Ríos de las FARC que opera en el departamento del Chocó, los negociadores dispuestos por el Presidente Juan Manuel Santos desde hace dos años, viajaron a Cuba para sentarse nuevamente en la mesa con los voceros de la guerrilla. El acontecimiento que protagonizó el General Alzate y que se convirtió en la condición principal para retomar los diálogos de paz, no termina de explicarse. El Oficial del Ejército narró al país los acontecimientos del domingo 15 de noviembre y pidió su retiro del servicio activo del Ejército, ahora es solicitado por la Fiscalía y la Procuraduría para que dé cuenta de los móviles que llevaron a su plagio.
Por su parte la insurgencia en un comunicado reciente, ha creído necesario que se recompongan las reglas del proceso de paz, ya que la suspensión del proceso de negociación por parte del Presidente colombiano el pasado 16 de noviembre, significa que la negociación en medio de la confrontación y la superación de las crisis del conflicto en Colombia, no se está dando.
“El presidente santos ha insistido en defender el proceso en medio del conflicto, lo que ha supuesto la premisa que lo que ocurra en medio de la guerra no debe afectar las negociaciones”, de esta manera Timochenco jefe máximo de las guerrilla calificó de insensata la orden de Santos
Retos para continuar con los dialogos de paz
La nueva etapa del proceso de paz ameritará nuevos y contundentes desafíos. Al respecto Belén Alarcón Alarcón, directora de Plataforma Sur de Organizaciones Sociales, manifiesta. (Escuchar audio).
¿Qué va a pasar con el proceso de paz?
Las negociones apuntan a poner un fin definitivo al conflicto armado en el país, un pulso constante entre el Gobierno y las FARC en la mesa; una insurgencia con más de 50 años de acciones que no va a renunciar fácilmente a sus propósitos políticos, según han señalado analistas a nivel nacional. La presión militar seguirá siendo protagonista en esta nueva etapa de no darse un cese al fuego bilateral, promovido principalmente por las FARC que afronta la intensificación de las operaciones militares y el rechazo de la opinión pública.
El Gobierno Nacional ha creído conveniente que se negocie en medio del conflicto por las experiencias de pasados procesos de paz, en los cuales las FARC ha sacado el mejor provecho de las circunstancia para fortalecerse militarmente.

Fotografía: nacionesunidad.org.co
Luis Eduardo Celis Méndez, Coordinador de la Oficina de Incidencia Política, considera que el cese de los diálogos de paz es una crisis superada por las dos partes, “hay un compromiso del Gobierno y la insurgencia por avanzar en el proceso de paz”, de igual forma plantea que con el cese en los diálogos de paz a quedado un mecanismo permanente de conectar los conflictos dándole a los garantes (Noruega, Cuba, Venezuela) un papel de facilitadores y mediadores en lo que se pueda presentar de aquí en adelante.
“Es necesario retomar los diálogos para solucionar el conflicto, un proceso que tenía la dinámica y el compromiso de las dos partes, un mandato parlamentario para el presidente colombiano es avanzar en el esfuerzo por lograr una paz negociada”, manifiesta Celis Méndez..
De igual forma, sostiene que es necesario avanzar en un escalamiento donde poco a poco las dos partes puedan asumir compromisos con el fin de ponerle fin al conflicto, el cese bilateral es importante pero requiere de una verificación sólida.
El negociar en medio del conflicto tiene costos, por ende al retomar las conversaciones se debería estipular el cese al fuego total del conflicto armado para el año 2015, más ahora que se discute el último punto que tiene que ver con el fin del conflicto, hay que ver cómo se va a dar la desmovilización, la entrega de armas y el cese al fuego, considera Coordinador de la Oficina de Incidencia Política.