Por: Andrés Mauricio Melo H.
 

Esperamos pacientemente en el lugar acordado para dirigirnos hacia la asociación, pero el tráfico exasperante de la ciudad nos había hecho tardar más de lo previsto. Pasaron pocos minutos mientras una camioneta gris se detuvo frente a nosotros, lentamente el vidrio del automóvil fue bajando, se observaron dos jóvenes voluntarios atrás con un perro french poodle, y una mujer de tez blanca, cabello rojizo y sonrisa deslumbrante. Su nombre es Martha de Barreiro, abogada de profesión, ella es una batalladora mujer que lidera hace cuatro años Asoanimales Neiva, una asociación que protege a animales de la calle.

El recorrido hacia el lugar donde se resguardan los animales dura aproximadamente media hora, haciendo algunas paradas en el camino para recoger elementos necesarios para los perros, como comida o materiales para el cuidado de los mismos; mientras, la pequeña perra french poodle blanca llamada “Camila”, intenta salir desesperadamente de la camioneta por los rayos de sol que dan en su rostro. Antonio un joven voluntario que nos acompaña en el viaje, impide que pueda saltar y salir a cada lugar donde nos detenemos en el trascurso del recorrido.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al pasar los minutos, Camila empieza a sentirse ansiosa y exhibe su pelo blanco y liso hacia el aire que golpea su rostro en una esquina de la camioneta, mientras podemos darnos cuenta que hemos llegado a nuestro destino. Una finca habitada por una familia, acompañados por el mejor amigo del hombre -150 perros- quienes como si nos conocieran desde hace mucho tiempo, salen a recibirnos rebosados de felicidad. 

Los perros en su mayoría criollos corren por el lugar dándonos la bienvenida, algunos en condiciones de discapacidad, ya que sufrieron accidentes, fueron maltratados o abandonados por sus antiguos dueños. Ahora disfrutan junto a otros animales de una exitosa recuperación, pues con el cuidado que doña Martha y los voluntarios, esperan ser adoptados por una familia o una persona que les pueda brindar las condiciones necesarias para vivir. Al recorrer el lugar, observamos que hay cerca de 35 gatos que también se dan en adopción, “pero que lastimosamente es mucho más difícil, ya que las personas sienten poca afinidad por ellos”, dice doña Martha al mostrarnos el lugar donde están alojados los felinos.

Un trabajo titánico

La tarde va pasando rápidamente y el equipo de trabajo pone manos a la obra, pues el cuidado y la desparasitación de los perros, no da espera. Desde cachorros hasta perros adultos, los caninos son atendidos cada miércoles para suplir sus necesidades y requerimientos. En ese momento Doña Martha sostiene a un perro que fue abandonado por sus dueños y fue encontrado por ella en las afueras de la ciudad, su mirada triste y perdida puede reflejar que no se siente bien con su apariencia ni su estado, pues fue abandonado por tener una enfermedad en su piel, de la cual se ha ido recuperando poco a poco. “Un perro es como un niño, merece nuestro cuidado, la única diferencia es que ellos solo crecen de estatura, pero siguen siendo niños”, sostiene la cuidadora.

Mientras le ayudamos a doña Martha a darle los cuidados a este perro, entablamos una conversación amena, donde nos cuenta lo difícil que es obtener la ayuda de las personas para mantener a los animales de la ciudad, ya que las personas solamente denuncian casos de abandono y maltrato por las redes sociales, pero nunca están dispuestas a ayudar económicamente o con alimento para ellos. Para esta mujer, es verdaderamente difícil mantener un lugar para acoger a los animales y brindarles los cuidados necesarios, aunque les gustaría atender todos los casos, solamente pueden hacerlo con los animales que de verdad están necesitando atención médica y cuidado inmediato, ya que abarcar toda la ciudad y brindarles cuidado a todos los animales callejeros es un sueño demasiado ambicioso asegura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los caninos que hacen parte de Asoanimales tienen una segunda oportunidad, porque la organización les da la posibilidad de ser adoptados en nuevo hogar. Los perros son entregados a las personas interesadas, quienes deben tener las condiciones necesarias para el mantenimiento y sustento de ellos. Al momento de darse un animal en adopción se realizan dos o tres visitas de seguimiento para asegurarse que el animal tenga los cuidados necesarios con sus nuevos dueños, buscando así el bienestar y adecuación de un hogar para ellos.

La tarde pasa rápidamente, y al ver las gaviotas volando hacia sus nidos nos damos cuenta que la jornada con los animales ha terminado, el sol empieza a ocultarse mientras las picaduras de los mosquitos empiezan a sentirse en nuestros brazos descubiertos. Agradecidos por la experiencia tan enriquecedora, no nos marchamos solo con una sonrisa, sino que nos marchamos como nuevos integrantes del equipo de voluntarios donde cada miércoles daremos atención y cuidado al ser más leal. Al mejor amigo del hombre.