“La palabra va conservando y contando la historia que aventuramos soñar. Palabras ancestrales viven en la memoria para vivir en cuentos lejanos. La vida cotidiana se rompe en la fantasía de realidades no percibidas”, así se lee en la presentación de su página web oficial. (Ver: Lucascuentos)
Suregión.com: ¿Cómo define lo que hace usted con la palabra?
Lucas Palma: Creación artística con fines educativos. No pensada como un sistema de aulas, docente y alumnos, sino concebida como la oportunidad que tienen una comunidad o la sociedad de interpretar y reinterpretar su quehacer a través de la historia y proyectarse como una comunidad o un grupo. En esa medida la palabra resulta como uno de los elementos más importantes.
Todo se hace a través de la palabra, cuando empezamos a nombrar las cosas y a nosotros generamos una idea, empezamos crear el mundo. El mundo es lo que nombramos.
Suregion.com: ¿Qué piensa del impacto de las nuevas pero ya no tan nuevas tecnologías?
L.P.: Me parece importante lo que está pasando con las tecnologías, especialmente en las redes sociales, que es lo que más impacta la cotidianidad de las personas. La gente en últimas utiliza las tecnologías para compartir en redes, ese compartir es valioso, el gran riesgo es que se vuelve un ejercicio muy superfluo y esa realidad virtual es una mentira.
Me parece que eso se puede comparar con la realidad que vivimos aquí y ahora. Los espacios de centros comerciales y de fiesta se han tornado como es la red, resultamos cada vez más líquidos; andamos en una dinámica en la que nos encontramos para hacer cosas que casi siempre no tienen mayor trascendencia y conexión con la realidad del planeta. El mejor carro resulta más importante que hablar de árboles, ríos y montañas.
Suregión.com: ¿Hay que seguir narrando historias?
L.P.: Es necesario recobrar el sentido que puede tener la palabra, y la palabra además de nombrar lo que existe en la vida, es sonido y el sonido es música. La sonoridad va de la mano de los significados. Abrir espacios para la palabra es importante porque genera posiciones diversas. Podemos compartir algunos conceptos pero nuestra manera real de interpretar puede ser disímil, la única forma en que podemos encontrarnos es a través de la palabra.
La historia se escribe solita, la vida de cada quien es una historia y tiene varas miradas y perspectivas, así esa persona no resulte importante para la humanidad o ni siquiera para una comunidad. Tiene al menos una familia. La mirada que se tenga del otro está dada por la relación que estableció con él, que termina contada en una narración de unos hechos, unas acciones.
Me parece valioso que nosotros contemos nuestras historias, no necesariamente como una biografía exacta de lo que uno es, puede uno mimetizarse dentro de otras historias o pensamientos que resulten a veces ridículos e imaginarios, lo importante es que uno se pueda descubrirse en el relato.
En este punto de la historia de Colombia, deberíamos contarnos como Colombia. El proceso de paz de alguna manera trata de borrar el pasado, pero eso no es posible porque las huellas del tiempo van quedando ahí y para que sean reconocidas deben ser contadas. Sin saber lo que ha ocurrido es muy ingenuo pensar que va a ver un cambio.
Suregion.com: ¿Qué versión se debería contar de Colombia?
L.P.: No solo Colombia, yo pensaría que todos los países están sufriendo los mismos procesos, unos más y otros menos, y tiene que ver con la dominación; La personas que ejerce el poder ejerce violencia y se mantiene en el poder para alimentar su deseo de riqueza, pasan por encima de las comunidades y los procesos de solidaridad. En últimas lo que sustentan las personas en el ejercicio de convivencia es la solidaridad, es la que nos puede dar una luz para confrontar la existencia con algo de dignidad y tratar de salir de ese oscurantismo en el que estamos.
La historia tiene unos puntos que nos llevan a interrogarnos, ¿cómo es que repetimos las mismas prácticas? ¿Cómo es que los abuelos de los líderes políticos de hoy eran los líderes políticos hace 40 años? ¿Cómo heredaron eso ellos? Es un ejercicio casi monárquico.
Los conflictos que vivimos no son fáciles de analizar, como que estos son buenos y estos son malos, y en últimas desde el poder se generan unas violencias que se viven en el pueblo.
Suregion.com: ¿Cuál debería ser el discurso que Colombia debería asumir?
L.P.: Yo pienso que necesariamente debe haber varios, porque una sola idea de poder no cabe. Las múltiples miradas deben verse representadas y en últimas habrá unas situaciones de conflicto porque es inherente al ser humano: tenemos conflictos con notros mismos.
Es muy difícil que todos caminemos del mismo lado, pero yo creo que en lo que se debe caminar realmente es en la ética y en la solidaridad. La ética sobre todo en los que ejercen liderazgo en lo económico, lo político, en lo social, y otra cosa sería el asunto. Pero como estamos a merced de los intereses individuales-particulares por encima de la ética entonces quedamos subordinados a lo que decidan allá arriba como si fueran Dios.