Durante la historia cada uno de los fármacos psicotrópicos que han ido surgiendo, han ocasionado graves problemas secundarios irreparables, en el cuerpo de quienes los consumen. Agregado a esto no se tiene la certeza que sirvan para la cura de las enfermedades mentales declaradas.

Hoy esta industria gana cientos de millones en el año. Vender fármacos psicotrópicos en el siglo XXI donde la mayoría de los problemas emocionales terminan convirtiéndose en “trastornos mentales”, es un gran negocio, pues vende en pastillas la tranquilidad para un mundo caótico.
 

Por: Ana María Cubillos