Por: Laura Marcela Perdomo
Hay quienes consideran a Herbin Hoyos Medina como uno de los reporteros de guerra más influyentes en Colombia y un ferviente portavoz de la libertad en un país donde la guerra sigue latente. Este periodista huilense nacido en Saladoblanco, un pequeño municipio al sur del Huila, ha cubierto 16 conflictos internacionales en guerras como la del Golfo Pérsico, Bosnia Herzegovina- Sarajevo; Kosovo, Pristina, Siria, entre otras.
Hoy, conduce el aclamado programa radial “Las voces del secuestro” (ver enlace), una franja que es a su vez, según la página de Caracol Radio, señal que lo emite, "la primera agencia de noticias especializada en todo lo relacionado con ‘Libertad en el mundo’. La agencia publica noticias de secuestros, trata de blancas, tráfico de menores, refugiados, desplazados y desaparecidos en Colombia y el mundo". El programa le ha permitido a los secuestrados tener un acercamiento con sus familias a través de los mensajes de aliento que éstas difunden cada domingo.
Luego de ser aprehendido por las FARC durante 17 días mientras conducía su programa, y en donde conoció en cautiverio a un campesino rehén que le reclamaba por la poca labor de los periodistas frente al tema del conflicto, Hoyos se impuso la tarea de trabajar más por quienes se encuentran en poder de esa guerrilla.
En su paso por Neiva, el reconocido periodista dialogó con suregion.com.co acerca de guerra, paz y post conflicto, a partir de sus experiencias como corresponsal de guerra. Sentó su posición y planteó múltiples reflexiones.
Suregion.com.co: Como periodista especializado en temas del conflicto, ¿qué aspectos cree usted que se deben fortalecer en la búsqueda de la paz en Colombia?
Herbin Hoyos: Como sociedad debemos exigir algo muy valioso y es la verdad. No podemos obligar que el gobierno nos meta a todos a la cárcel, tiene que haber reciprocidad jurídica para que logremos la paz. Toda madre debe saber si su hijo sufrió o lo torturaron antes de matarlo; quiere saber por qué se lo llevaron y ese porqué, cómo, cuándo y dónde corresponde a la verdad. Es esto a lo mínimo que se puede aspirar en una negociación.
Suregion.com.co: En charlas previas usted manifestaba que Colombia debe prepararse para el post conflicto pero deja el interrogante abierto de cómo hacerlo…
H.H.: Esa preparación requiere de la participación de la academia, de las universidades y de un cambio drástico de pensamiento. Tenemos que empezar a anular el odio y la envidia. El deporte nacional es hablar de los demás cuando no sabemos cuántas víctimas genera esto; el chisme deja muchos muertos en Colombia. El cambio está en eso, en un cambio de actitud y mentalidad.
Suregion.com.co: ¿Cuál cree usted que debe ser la incidencia de la Universidad pública en esta preparación?
H.H.: En una región como el sur de Colombia la universidad va a tener que generar una cátedra apoyada en experiencias sociológicas de otros conflictos del mundo, adaptada a su vez a la conflictividad del sur de Colombia, pues no existe una cátedra sobre paz en el país. El papel de la universidad va a ser el determinante para que la sociedad cambie de pensamiento. Así que las universidades deben, a partir de ahora, liderar una cátedra para la paz. La universidad va a ser ese eje que mantendrá articulada a la sociedad.
Suregion.com.co: ¿Y la participación y responsabilidad del estado en el post conflicto?
H.H.: Tiene la responsabilidad de fortalecer el aparato judicial para romper esa debilidad que tiene el nuevo sistema penal acusatorio en donde prevalece la versión sobre la prueba técnica (…) aquí se está manipulando la verdad y hay que trabajar para que esto no ocurra.
Suregion.com.co: Finalmente, ¿cuáles cree usted que deben ser los aspectos a tener en cuenta para ser un buen reportero de guerra?
H.H.: Primero se necesita el gusto y luego la dedicación; hacer todos los estudios relacionados con el tema. El periodista de guerra debe saber que por encima de la información está la vida, que ésta es la prioridad. No es la noticia la que lo manda a uno, sino la vida lo que lo lleva a comprobar, verificar y contrastar la información que uno tiene con lo que está viendo y viviendo; contarlo y narrarlo a conciencia de que lo que se hace, está bien.