El fotógrafo, quien aprende a capturar todos los momentos que considera, se desenvuelve en un conflicto, donde cabe el cuestionamiento contra él mismo, a la hora de tomar su respectiva foto y abandonar la escena como si nada hubiese ocurrido.
En Colombia han existido diferentes formas de reconstruir memoria histórica, la fotografía, ha sido un formato estratégico para cumplir esta función. El andamiaje del reportero fotográfico ha resultado difícil en el país, entre otras cosas, por tenderse a ubicar en un bando del conflicto, durante la historia ha sido una labor polarizada.
La fotografía en Colombia la toma cualquiera, no se reconoce tal labor como debería, la mayoría de capturas terminan siendo poco respetadas ante el autor de las mismas, y mal negocio si no se establece un lado definido para quién trabajar.
Por Manuel Sebastián Perdomo