El país ha sido escenario de grandes transformaciones que de alguna u otra forma han significado el surgimiento y accionar de los movimientos multisectoriales. Resaltan periodos como el del año 2011 con las masivas movilizaciones de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane), las manifestaciones y bloqueos de los trabajadores del campo, el paro del sector de la salud, las mingas indígenas y la organización de trabajadores de multinacionales, entre otras movilizaciones sociales, que, según el Informe del CINEP sobre luchas Sociales, alcanzó las 1.027 manifestaciones en el año 2013. Internet ha jugado un papel importante en las nuevas dinámicas de organización. (Ver: Colombia: Internet y movilización social).

La revista Lanzas y Letras que dedica su edición número 29 a los movimientos sociales, la autonomía y gobiernos propios, caracteriza estos procesos como la fiel construcción de identidad colectiva basada en aspectos culturales, imaginarios simbólicos, en encuentros de identidades sociales, los cuales superan las luchas contestatarias de las dinámicas del mercado o del ejercicio de la política. En tal sentido, la relación entre territorio y cultura ha dado sentido a la emergencia de los movimientos sociales, se convierte en la base fundamental del análisis de los conflictos sociales, los cuales construyen un espacio para el ejercicio de la democracia, como el mejor camino para visibilizar sus luchas.

Por su parte el Licenciado en Filosofía y Letras y docente de la Universidad Nacional de Colombia, Mauricio Archila Neira, dice que “los movimientos sociales son acciones sociales colectivas permanentes, orientadas a enfrentar condiciones de desigualdad, exclusión o injusticia y que tienden hacer propositivas en contextos espacio-temporales determinados”.

La misma publicación alternativa, que nació en la Universidad Surcolombiana de Neiva (Huila), en Colombia, durante el año 1994, enfatiza en la relevancia y surgimiento de procesos como el Movimiento Nacional de Victimas de Corporaciones Multinacionales y Transnacionales, cuyo objetivo principal es la exigencia de verdad, justicia, reparación y no repetición de “los crímenes, abusos y graves violaciones a los derechos humanos cometidos en Antioquia, Magdalena, Cesar, Bolívar, Bogotá, Cundinamarca, Guajira, Sucre, Arauca y Casanare por las compañías multinacionales y transnacionales en complicidad con sectores del establecimiento, el Gobierno y funcionarios públicos”.

Así mismo, reseña el surgimiento del movimiento indígena en el municipio de Toribio, uno de los municipios más importantes del departamento del Cauca por su riqueza étnica y ubicación geográfica, que le ha significado la agudización del conflicto y el empoderamiento de los pueblos indígenas. Es el caso del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), que enfatiza la reivindicación del acceso a la tierra desde sus filosofías de “fortalecimiento y respeto de sus autoridades tradicionales, el reconocimiento y aplicación de las leyes tradicionales indígenas, la defensa de la historia, las lenguas y costumbres, como también la formación de maestros indígenas con educación bilingüe y bicultural”.

Por último, la publicación identifica y aborda la aparición, en los últimos años, del movimiento campesino, que según el Politólogo Piero Emmanuel Silva Arce, emerge del proceso de la globalización del mercado. “A medida que los grandes capitales eran acumulados, los países del sur se empobrecían y sus condiciones materiales empeoraban. Es desde allí que se genera los procesos de resistencia de amplios sectores campesinos que reivindican la necesidad de proteger y preservar todo lo que significa pertenecer a un determinado modo de vida asociado con lo rural, lo tradicional y lo productivo”, escribe el Politólogo.

De esta manera la revista Lanzas y Letras que completa 20 años y 29 ediciones, aborda los movimientos sociales en Colombia durante el último periodo en Colombia; no solo con el interés de denunciar sino de visibilizar las propuestas políticas alternativas que se están gestando en las dinámicas propias de las comunidades y sus organizaciones, y que se convierten en esperanza para la construcción de un mundo mejor.

Para Martha Castellano, columnista y colaboradora de la revista, se trata de una comunicación popular que tiene como tarea fundamental ayudar a recuperar y darle voz a la gente, “debemos ayudar a construir propuestas emancipadoras para que los medios de comunicación no sigan siendo los monstruos económicos de la sociedad”.

Una discusión y reivindicación de los derechos que, según Uberney Quimbayo, miembro del equipo de Lanzas y Letras, “no sólo se defienden en la academia sino con la confrontación, la lucha y la movilización”.

 

Fotografía: www.cric-colombia.org