Por: Juan Gonzalo Betancur
Desde muchos años antes se sabía que quien controlara el río Magdalena controlaba el país mismo y por eso la importancia de esa victoria en la guerra por la independencia de la Nueva Granada.
La historia de este antiguo pueblo es impresionante: desde siglos antes de la llegada de los españoles, la región estuvo habitada por los malebúes o malebuyes, pero se cree que anteriormente estuvieron otras naciones indígenas.
Como en tantos pueblos americanos, hay diferentes versiones sobre la fecha de fundación del poblado por parte de los conquistadores españoles. Sin embargo, sobre la que hay más consenso es la del 20 de enero de 1536 por parte del capitán Francisco Henríquez, nacido en las Islas Canarias.
Durante la Colonia, Tenerife fue sitio de paso de quienes subían y bajaban por el río llegando o saliendo del actual territorio de Colombia. Y fue especialmente importante por el tránsito de los tesoros y las riquezas que serían llevadas primero a Cartagena de Indias y luego a España.
La francesa que amó a Bolívar
Pero uno de los mitos locales más importantes tiene que ver con que aquí vivó una de las más famosas amantes del Libertador, la francesa Anne Lenoit, quien falleció en este pueblo el 5 de abril de 1868. Ella fue la única de sus amantes que estuvo en su funeral en Santa Marta, en 1830.
Según el periodista y escritor Luis Roncallo Fandiño en su libro La siempre viva del Libertador, esta mujer lo despidió en la tumba llorando y diciendo: “Nadie lo ha amado tanto ni tan tiernamente como yo”.
Tenerife fue además capital de un departamento que llevó su mismo nombre y que fue creado en 1864 por parte del Estado Soberano del Magdalena, tras la constitución federalista de 1863, expedida en Rionegro (Antioquia).
Su iglesia colonial mira al Magdalena y es un bello lugar para observar los atardeceres incandescentes que se forman en el firmamento, al otro lado del Río Grande, detrás de los Montes de María.
Vía: bajandoelmagdalena.com