Según la Registraduría Nacional del Estado Civil, las elecciones presidenciales del 2014 ubicaron el nivel de abstencionismo como el más alto en los últimos 20 años. Ya había otro antecedente: en 2010, la primera vuelta contó con un porcentaje de personas sin sufragar del 51%. En esta oportunidad, el 60% de los potenciales aptos para votar decidió apartarse de las urnas. Las razones, numerosas. Mientras algunos no alcanzaron por tiempo o porque su cédula la inscribieron en otro municipio o localidad distante de su lugar de residencia, otros se privaron de hacerlo por apatía o creer que un voto no significa nada en la construcción democrática de un país. Uno de los casos de mayor nivel se presentó en el municipio de Soledad, Atlántico con el 75%. Allí, de 253.922 personas que podían votar, sólo 54 mil lo hicieron. De otro lado, hubo quienes fueron más allá de una simple iniciativa individual. En Cartagena, por ejemplo, los habitantes de la isla Barú acordaron que ninguno iba a ejercer el derecho al voto porque, según ellos, la isla ha sido olvidada por el Estado durante años.
Ahora, lo que viene con esta significativa cifra de indiferentes a las urnas será crucial el próximo 15 de junio cuando los colombianos decidan en el proceso de segunda vuelta, quién gobernará al país los próximos cuatro años. ¿Qué es lo que pasa por la mente de los electores que apartan su intención de voto? ¿Cuáles pueden ser las implicaciones de este fenómeno en la segunda vuelta electoral?
Hay cuatro posibles elementos que pueden definir con claridad dicho fenómeno. Según Diego Fernando Machado Vega, Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia y docente del programa de Ciencias Políticas de la Universidad Surcolombiana, existe un desgaste electoral producto de las elecciones para el Senado y la Cámara de Representantes realizadas el pasado mes de marzo. También, un desgaste en la opinión pública fundado principalmente por los últimos hechos en materia política que tuvieron como protagonistas directos al Alcalde de Bogotá Gustavo Petro y el Procurador Alejandro Ordóñez. A esto, indica el académico, se suman los recientes escándalos políticos y acusaciones entre dos de los candidatos opcionados para llegar a la presidencia, que espantaron de las mesas de votación a algunos colombianos. Finalmente, la tendencia histórica de este fenómeno electoral como una consecuencia de la debilidad del sistema democrático en el país.

Si se deduce el porcentaje de colombianos que participaron de los recientes comicios, el concepto de mayoría no sale bien librado. De 32.975.158 personas aptas para votar, sólo 13.204.700, equivalente al 40% lo hicieron. Según los conteos, el candidato uribista Oscar Iván Zuluága punteó en los resultados con 3.759.971 votos, el equivalente al 11.4% de la población apta para sufragar. Por su parte, Juan Manuel Santos obtuvo 3.301.815 de los votos que equivalen al 10% de esa misma población. Lo anterior pone en discusión el alcance de las minorías en el marco de la legalidad y la consolidación de una mayoría en el ejercicio democrático.
“En la dimensión legal prácticamente no tenemos problema porque necesitamos construir una mayoría aunque sea artificial, así sea desde una minoría votante. El problema aquí es de legitimidad”, reconoce Machado. En este caso, dicha minoría es una mayoría legal en el sentido de que se puede demostrar como producto del sistema democrático y participativo. Sin embargo, falla en legitimidad si a fundamentos constitucionales del sistema político electoral se refiere; un presidente elegido con un porcentaje mínimo de votos en comparación con el de los sufragantes hábiles para hacerlo, podría ser ilegítimo.
Se abre el debate sobre el Voto obligatorio
Luego de ver las altas cifras de abstencionismo se abrió de nuevo el debate sobre la implementación del voto obligatorio en el país. Al respecto, el politólogo Machado Vega expresa que los incentivos positivos como la reducción del medio día de la jornada laboral y el descuento del 10% para los estudiantes de universidades públicas, no han sido suficientes y por esta razón al sistema electoral colombiano le hace falta establecer estímulos negativos como sanciones o multas a quienes evadan este derecho. Sin embargo y según recientes declaraciones del registrador Carlos Ariel Sánchez al periódico El Tiempo, una reforma a dichos incentivos implica la existencia de un buen equipo para ejecutarlos, de lo contrario, las personas no volverían sufragar.
Finalmente, ¿qué pasará con este 60% de personas que se abstuvieron para votar en la primera vuelta de las pasadas elecciones? Muchos expertos, al igual que el profesor Machado, consideran que la cifra posiblemente se mantendrá en la segunda vuelta electoral. Si bien este acontecimiento ha sido histórico, pero fue más visible en los últimos comicios presidenciales, el académico de la Universidad Nacional y docente de la Surcolombiana, afirma que si se desarrolla un hecho fuerte en torno a las campañas de los dos únicos candidatos, que favorezca a alguno de estos, seguramente muchos electores inactivos cambiarán su actitud en la próxima jornada.
La apatía e indiferencia: los mayores síntomas de abstención
A este aspecto se refiere el abogado y Jefe del Programa de Ciencias Políticas de la Universidad Surcolombiana, Luis Fernando Pacheco, al calificar estos dos factores como síntomas puntuales de la abstención electoral en Colombia.
Suregion.com.co habló con el académico, el cual dio sus apreciaciones frente a este fenómeno y las implicaciones directas que tiene para la democracia en un país y la próxima jornada de elecciones.
Pase el cursor sobre la fotografía para escuchar las apreciaciones del académico.
El 15 de junio será decisivo para la historia política de Colombia. Un día antes de los comicios, a la 1:00 pm, la selección Colombia jugará contra la selección de Grecia en el marco del Mundial de la FIFA 2014 en Brasil, lo cual puede significar otro hecho que se sume a los numerosos motivos de abstención electoral para elegir a quien gobernará el país el siguiente período. Sólo las cifras de los votantes que acudan a las urnas lo decidirán.