Por: Laura Marcela Perdomo
Mientras que el Partido de la U liderado por el presidente Juan Manuel Santos se definió como la mayor fuerza política con 21 curules, Centro Democrático en cabeza del exmandatario Álvaro Uribe logró ubicarse en las listas del senado con 19 puestos. Y es que a pesar que la diferencia de votos entre estas dos facciones fue de 184.644, Uribe salió bien librado en estas elecciones. Por su parte, el Partido Conservador obtuvo 19; Liberal, 17; Cambio Radical, 9; Alianza Verde, Polo democrático y Opción Ciudadana, 5 cada uno; el movimiento MIRA no logró ningún escaño en los comicios y dejó ver su derrota causada por las más recientes polémicas en el país. La balanza parlamentaria dejará mucho de qué hablar los próximos cuatro años mientras el uribismo, fiel opositor a las sendas del actual gobierno, se mantenga vigente.



Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil
En el Huila, por su parte, con 73.398 sufragios equivalentes al 21.25% de ellos, Uribe triunfó. No obstante, el Partido Conservador se llevó una buena parte de los votantes que también lo posicionó en la mayoría de municipios. Las reflexiones que dejan los comicios en este departamento atienden a múltiples percepciones. Una de ellas puede ser el arraigo del uribismo en ésta población producto de las acciones que el expresidente desarrolló en contra del conflicto armado vigente en esta zona, permitiéndole a su vez ganar adeptos.
El abstencionismo sigue acudiendo a las urnas
Cuando un número de ciudadanos decidieron salir a ejercer su derecho en pro de la democracia, otros, por múltiples razones prefirieron no hacerlo. Y es que el abstencionismo como fenómeno electoral sigue acudiendo a las urnas por motivos que van más allá de la pereza ciudadana y que se traducen en escepticismo a las instituciones públicas, poca creencia hacia los partidos políticos y sus candidatos; y la nula relación con los espacios de participación política. El número total de sufragantes potenciales en todo el territorio colombiano fue de 32.835.856. Sólo el 43.58% equivalente a 14.310.367 de personas salieron a los puestos de votación. En el Huila, la tendencia del abstencionismo fue de 398.884 frente a un total de 744.143 papeletas habilitadas, lo que despeja un fuerte panorama de renuncia al sufragio. (Ver: La cultura política electoral colombiana: entre el conflicto y el clientelismo).
Por otro lado, con 746.659 votos en el país equivalentes al 5.21%, la avalancha del voto en blanco no tuvo los efectos esperados. La iniciativa de apoyo a esta opción electoral y las posiciones acerca de la efectividad de sus alcances al parecer no tuvieron eco y por el contrario, pasó casi desapercibida en la jornada. (Ver: ¿El voto en blanco es la oportunidad para Colombia). En el Huila, los resultados al respecto fueron de 18.051 marcaciones equivalentes al 5.22%.
Resultados en el Huila
Una renovación total en la Cámara de Representantes por el Huila se definió como resultado de este órgano legislativo. Los dirigentes que ocuparon las cuatro curules para el departamento fueron Álvaro Hernán Prada de Centro Democrático, Flora Perdomo Por un Huila mejor, Jaime Felipe Lozada del Partido Conservador y Ana María Rincón de la U; los dos últimos con particularidades en el terreno político del departamento. Lozada, hijo del exgobernador fallecido Jaime Lozada Perdomo (q.e.p.d) y uno de los más jóvenes en integrar esta sección del parlamento; Rincón, madre de Sergio Younes Rincón (q.e.p.d), quien luego de su muerte reciente, acogió el proyecto que dejó trazado su hijo.
En el senado, el Centro democrático alcanzó la cantidad de 73.398 votos consolidándose por encima de los demás grupos; el dirigente Ernesto Macías representó a esta cuota con 2’045.564 votos. No obstante, el Partido Conservador apuntó certero con dos curules en cabeza de Hernán Andrade y Carlos Ramiro Chávarro respectivamente. Por el Liberal, Rodrigo Villaba se ubicó con 50.666 votos.


Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil
Los retos que llegan
Los próximos cuatro años serán decisivos para los colombianos. Muchas prioridades deberán ser atendidas desde los programas trazados por cada uno de los dirigentes. Los retos son claves: el agro, educación, salud, vivienda, entre otros. El trabajo mancomunado del nuevo esquema político deberá ser lo suficientemente sostenible, viable y efectivo para devolverle a todos la credibilidad que las instituciones y el estado han sabido perder como consecuencia de grandes falencias como la corrupción, principalmente. Fortalecer la democracia y la participación será, en últimas, el principal reto de este nuevo capítulo político de la historia en Colombia.
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