En el marco de los 400 años de Neiva, la Alcaldía de la Ciudad de Neiva organizó una breve conferencia con la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, que además ayer se encontraba de cumpleaños según el calendario Maya.

 

La charla estaba dirigida en un principio para mujeres líderes de la región, sin embargo al encuentro asistieron organizaciones sociales, líderes comunales, estudiantes y  ciudadanos en general.  La Nobel habló de los derechos humanos, paz y jóvenes:
 
“He visto la militarización en las mentes, a veces su mayor arma es el silencio. Ahora están experimentando para copiar los  relámpagos y conectarlos con las capas tectónicas de la tierra para mover la energía, debemos estar atentos (…) Se ha confundido los derechos humanos con ONG´s, el derecho humano ya no nos hace humanos sino un conjunto de abogados, organizaciones, mediadores, etc.  Ya no podemos defendernos ni a nosotros mismos ¿Nosotros qué hacemos por la paz? ¿Cómo podemos volver a descubrir al humano dentro de nosotros? Nuestros derechos también tienen obligaciones pero no forzadas sino como dicen los Mayas, a través de la magia, la conciencia individual y colectiva, ninguna desplazada por la otra (…)”
 
Respecto a la Paz en Colombia dijo:
 
“Opino que para la paz en Colombia se necesita voluntad de las dos partes en armas, en donde la ciudadanía y la empresa juegue también su rol; no se puede criminalizar a todo aquello que no se ajusta a nuestra crisis, tenemos que dejar también de criminalizar a los jóvenes, los estereotipos son una enfermedad espiritual y mental (…) Hay que tener cuidado con ciertas organizaciones, pues cuando buscamos apoyo en el exterior nos cooperan pero de forma condicionada, no de acuerdo siempre a nuestras necesidades.”
 
A la hora de las preguntas una bióloga cuestionó la opinión de Rigoberta frente al desvío del río Magdalena por parte de la multinacional Emgesa, a lo que la líder indígena respondió: 
 
“Cuando se cambian las cauces del río la naturaleza reacciona, no necesitamos ser científicos para saberlo. Las empresas golondrinas son muy perjudiciales, no conozco el acuerdo pero si se atenta contra la vida no es negocio, de nada vale extraer la riqueza si se arrasa con la vida natural, si yo viviera bajo el cerro donde llega la represa estaría muy preocupada, yo decía en Guatemala que no dejáramos que la empresa hiciera la investigación de impacto porque son mentirosos y van a decir lo que les conviene, investiguemos nosotros mismos.”
 
La premio Nobel agradeció a la ciudad por el caluroso recibimiento y afirmó estar feliz por cumplir años en Neiva, dijo entender al pueblo indígena por no haber desfilado por los cumpleaños de la ciudad ya que ellos han vivido otro proceso y recordó la importancia de hablar de pueblos y no etnias a la hora de referirse a los indígenas, recalcando la lucha por el convenio 169 sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes.
 
Para despedirse Rigoberta Menchú recomendó:
 
“Hoy es el día de la energía, de cuidar la palabra, la palabra es esencia. En donde esté, siempre cada vez que me levanto, busco al padre sol y pido iluminación, donde cae el sol está nuestra memoria. Nuestra historia en vez de olvidarla debemos recuperarla ya que nos hace fuertes”