En esta oportunidad el camino los condujo al municipio de San Agustín, ubicado al Sur del Departamento, reconocido y admirado por la majestuosidad de sus paisajes y la grandeza de la cultura Agustiniana. En compañía de los integrantes del comité de defensores del macizo colombiano, campesinos y extranjeros que habitan la región, inició el recorrido desde el centro poblado de San Agustín hasta la Chaquira, la Pelota y el Purutal. En este ejercicio colectivo, se dió paso a la reflexión sobre las nociones que se tienen del territorio, los actores que lo intervienen y sus diversos espacios, resaltando las transformaciones en la producción que pasó de cultivos diversificados que garantizaban la seguridad alimentaria a monocultivos principalmente de café y caña; el reemplazo de las construcciones arquitectónicas tradicionales con la llegada de residentes extranjeros; manifestando preocupación por el desconocimiento del territorio por parte de los habitantes del mismo municipio, el abandono de los caminos y las esculturas y en especial el anuncio de la construcción de nuevas represas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

La importancia del recorrido y reconocimiento del territorio se centró, en la posibilidad de identificar lo propio, los cambios y los problemas comunicativos que emergen del desconocimiento del mismo. El recorrido aporta elementos para la intervención y la construcción de propuestas por parte de la sociedad civil organizada que serán impulsadas desde el Movimiento 20 de Abril para el fortalecimiento del Sistema Departamental de Cultura. Entendiendo la comunicación y la cultura como parte fundamental de todos seres vivos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 “Parte de la defensa del territorio esta en reconocernos en él, en entender la profunda conexión que existe entre el rió y la montaña con nuestro andar, reconocernos en el territorio implica sentirnos parte del ese rió y de esa montaña y en entender las profundas trasformaciones y cambios que se suceden gracias a nuestras prácticas culturales sobre el territorio. De ahí la importancia de la generación de conciencia colectiva frente al desarrollo de un buen vivir, teniendo en cuenta que ese buen vivir está enmarcado en espacios naturales que debemos preservar, proteger y disfrutar. Para defender el territorio se requiere de esa conexión, de ese contacto íntimo y colectivo y también del reconocimiento de derechos y deberes sobre el mismo” Tseden – San Agustín

 CRISTIAN PIMIENTO