Sobre el Plan Nacional de Desarrollo (PND) se ciernen fuertes críticas, ¿Qué relación tiene con el extractivismo, los conflicto socioambientales y la agenda común para la paz?

El profesor de la Universidad Surcolombiana e investigador de Asoquimbo ha dicho que en Colombia se impulsan 150 grandes represas y existen más de 30 solicitudes de licencias ambientales en la ANLA para proyectos hidroeléctricos; 14 solicitudes de licenciamiento son para el Huila. “A lo anterior, se suman las del Plan Maestro de Aprovechamiento del Río Magdalena”. (Ver: El río de la vida enfrenta al plan master de privagización)

“No hay caminos para la paz la paz es el camino, los ríos son ese camino que nos lleva a la paz»

Para el investigador en temas agrarios y director de Planeta Paz, Carlos Salgado, el tema de la provisión del agua se ha vuelto crítico no por la escasez sino por las represas y sistemas de riego de grandes emporios económicos. En Colombia “el conflicto por el agua es más crítico que el conflicto armado de los últimos 200 años”, sostiene el académico.

Un conflicto armado que desde el año 2012 ha vuelto a sentar a dos de las partes en confrontación, el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC E.P., y que responde a una de las apuestas centrales de los movimientos sociales: la negociación política del conflicto. Solo ellos tiene la certeza de los impresionantes costos que implica resolverlo por la vía militar. Sobre la mesa se han puesto un “conjunto de reivindicaciones, de derechos, de posibilidades de transformar muchas cosas que en el país han sido profundamente antidemocráticas”, resalta el profesor Salgado, quien cree que mientras 52 millones de hectáreas estén en manos de 16 mil propietarios, en un país de 114 millones de hectáreas, y tan solo tres millón destinadas a 400 mil campesinos, la paz será seguirá esquiva, «la paz no puede construirse bajo la idea de depredar los recursos para obtener renta». Aunque los temas de negociación no son todos, si están ligados con las crisis del país, por ellos Carlos Salgado ve oportuno rodear el proceso de paz por ser un paso fundamental para que las comunidades tengas más garantías. (Más apreciaciones en la siguiente imagen).

La paz pasa por el agua

 

Plan de Desarrollo: “el despojo se vuelve una norma”

El profesor de la Universidad Nacional de Colombia, Daniel Libreros, ha dicho que el Plan de Desarrollo es “la legislación para el despojo (…) lo vuelve derecho, por consiguiente cuando vayamos a reclamar será pelear contra una ley; logran una legalidad que no es legitimidad”.

El plan está fundamentado en la exportación de recursos naturales (energía, petróleo y minerales), y no contempla amplios desarrollos en la economía interna. De esta manera las necesidades del país serían resueltas con el aumento de las importaciones. “Es el fracaso de un modelo de las elites controlado con el capital trasnacional que apostó a importar hasta la canasta familiar básica. Cuando deberíamos levantar la idea de que lo primero que hay que hacer es resolver la soberanía alimentaria, el uso del territorio para la producción para acabar con la pobreza; en un país que tiene un indicador de pobreza extrema altísima (según el Gobierno es de 8,4 porciento) es una infamia que estemos pensando en producción agrícola para la exportación y no para resolver el hambre de la gente, calidad de vida de la gente”, enfatiza el profesor de la UNAL.

En materia de educación, el profesor Libreros plantea el agudo panorama anunciando que en el futuro próximo la Universidad Nacional deberá contraer una deuda de 200 mil millones de pesos para superar sus crisis: “se están cayendo los techos, ya no hay plata para pagar la nómina y los profesores tenemos que trabajar con 50 estudiantes en un aula de clase”. Cada día son menos los recursos que destina el Estado a la educación, las universidades tienen que vender servicios y el déficit se acerca a los 12 billones de pesos, según el Sistema de Universidades Estatales (SUE); “lo mismo está ocurriendo en la salud, la vivienda y sigue una lógica de penalizar la protesta social”, agrega el profesor Libreros. (Ver: Globalización educativa y Plan de Desarrollo). 

Plan Nacional de Desarrollo y extractivismo

Por otro lado, el PND da más garantías a la inversión extranjera respondiendo a la crisis en los precios del petróleo que ha significado la disminución de 15 billones de pesos en los ingresos del Estado, es decir, según el Profesor Libreros, cinco años de universidad pública (alrededor de tres billones de pesos es el presupuesto anual de la educación superior), y significaría un incremento del IVA de tres puntos (de 16 al 19 porciento).

Aunque Naciones Unidas ha dicho que la energía fósil es la que más contamina el medio ambiente, el PND en su tercera parte contempla alianzas público-privadas, “la política de privatización como se está viendo con los ríos o represas (…) contrario a lo que debiera ser un proceso de resolución de conflictos o discutir un modelo, cada vez se está concentrando más la riqueza lo que nos dicen es que la paz es más extractivismo, más tributación”, finaliza el Profesor Daniel Libreros, aludiendo a la manera como el Presidente Juan Manuel Santos ha presentado el Plan de Desarrollo en relación con el posconflicto.

Simón Gaviria, director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), ha expresado que “con la consolidación de los tres pilares: paz, equidad y educación, se construirá una nueva Colombia». (Ver: “Todos por un nuevo país”, la ruta para cumplir las metas del Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018).

El Senado Jorge Enrique Robledo también ha sido un fuerte contradictor del PND, no cree que sea un Plan para la paz e interpondría demanda. En diálogo con La Nación de Neiva sostiene que se trata de un plan completamente desfinanciado con metas que no van a ocurrir, que le sigue apostando al modelo de libre comercio a pesar de la crisis que ha demostrado con crisis como la de la minera; “persiste en todo ese dogma de montarle grandes negocios a las transnacionales y a los monopolios y el desarrollo del país no se ve por ninguna parte, e (…) incluye como 20 o 30 leyes sobre temas que el Gobierno no quiere discutir a profundidad”. (Ver: Mirada amarilla al Plan de Desarrollo Colombia). 

 

Fotografía Principal> Asned Balbuena