Por: Juan Guillermo Osorio Rangel

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La atracción por las mujeres la empezó a sentir desde muy pequeña. Nunca se lo dijo a alguien porque creía que esto estaba mal y se sentía culpable. Para disimular ante su madre tuvo su primer y único novio a los 14 años edad, no sentía ninguna conexión ni atracción por él, pero sus amigas que ya sabían de su condición la cubrían. Hasta que llegó el momento en que Jessica le comentó a Andrés sobre su inclinación sexual, fue un paso importante para reconocerse y tener el valor de expresarle al mundo que le gustaban las mujeres.

Fue dejando la ropa femenina a un lado y empezó a vestirse con ropa de hombre a los 16 años. Eligió lo que quería: “salió del closet”; cursaba grado once cuando tuvo su primera novia, una mujer de 28 años casada y con hijos. La conoció en el barrio y de ahí surgió una relación que duro 9 años, por temor a lo que pensara su familia no lo comentó y lo ocultó.

“Lo que me llevó a tomar la decisión de dar a conocer mi orientación sexual fue la incomodidad que sentía al aparentar lo que no era, me ayudó a definirme porque yo me sentía presa y atada a algo que no me gustaba y allí empecé a darles a conocer a todos que era lesbiana”, dijo J.P. con su apacible mirada mientras se encontraba de pie en su lugar de trabajo, ubicado en el centro de un solar del Barrio Panorama de la capital huilense.

Nunca tuvo el valor de contarles a sus familiares. Su madre se enteró por los comentarios de las amistades y por la manera cómo se vestía; al ser la única hija mujer no podían aceptarlo y eso sin lugar a duda ha sido una de las dificultades más grandes que enfrentó por su condición.

El trabajo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A las 8:00 a.m. todos los día Jessica inicia su jornada laboral rodeada de selladores, pinturas, barnices, lacas y lijas, es algo que le brinda felicidad y tranquilidad.

Emprendió el oficio de la pintura de muebles a los 17 años de edad cuando cursaba grado once en el Instituto Técnico Andrés Rosa IPC. Debía escoger una rama y ella eligió la profundización en ebanistería, quería aprender un oficio que ya le apasionaba. Este arte la cautiva, le agrada todo lo relacionado con la pintura y el acabado de muebles; aprender el oficio le facilitó tomar la decisión de decir abiertamente que era lesbiana, esta labor le permitió no depender económicamente de alguien y valerse por sí misma. Se independizó y asumió sus propios gastos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Socialmente el oficio de la ebanistería y la pintura es un trabajo desarrollado por hombres en él cual las mujeres han venido abriendo espacios y rompiendo los esquemas respecto a las labores que culturalmente deben desempeñar. En la ciudad de Neiva son alrededor de cinco mujeres pintoras que no son tan notables porque no cuentan con su propio taller.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para Jessica el trabajar con hombres no le ha representado ningún problema en los 10 años que viene desempeñando su oficio ha recorrido la mayoría de los talleres de la ciudad como pintora y nunca se ha presentado ninguna falta de respeto por parte de sus compañeros hacia ella y su orientación sexual, la respetan e incluso la comprenden y la invitan a tomar licor de vez en cuando.

La joven considera que la seriedad que la caracteriza como persona le ha hecho merecedora del respeto, al igual que su labor. Pero los tropiezos nunca han faltado. Los ha experimentado en otros escenarios con algunos hombres que creen que por el hecho de ser mujer la pueden “vacilar” con el dinero.

J.P es el seudónimo con el cual la reconocen sus amigos de la comunidad LGBTI. Son la iníciales de su nombre: Jesica Paola, la manera como se identifica con su lado masculino. Para ella no es incomodo ni representa ningún problema que la denominen como él o como ella.

Con un carácter definido a sus 29 años de edad Jesica no se amedranta por lo que puedan decir o pensar de ella. Es feliz, no se siente diferente, ni menos que las demás personas. Con orgullo sale a la calle vestida como hombre.

Alex expresa que le gusta salir con J.P. porque las personas los observan, J.P sonríe y él se enorgullece de que la joven no se acompleje. Ha sido su amigo por varios años.

Cuando cada día llega a su término Jessica da por cumplida su labor, por gajes del oficio no le gusta pintar cuando se oculta el sol. Después de las 5:30 p.m. considera que en el momento de la pintura los detalles de los muebles no se pueden observar y la luz artificial no ofrece las condiciones óptimas.

El amor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace 8 meses terminó con su pareja. Convivía con ella y su hijo, el cual se convirtió en su adoración. Compartir con su novia la etapa del embarazo fue una de las experiencias más bonitas en su vida. Sus anhelos de criar un bebe y conformar un hogar de alguna manera siente que pudo realizarlo.

Se ha querido casar, el deseo de contraer matrimonio con su pareja ha sido una de sus luchas. Jessica espera que la sociedad colombiana dé un completo reconocimiento a la comunidad LGBTI para poder hacer real el derecho a conformar su propio hogar.

La crianza que tuvo bajo creencias cristianas le aportó a su formación en valores: el respeto por los demás y su vida espiritual, y si bien la religión es enfática en rechazar la unión y las relaciones de personas del mismo sexo, considera que esta posición es respetable pero no la comparte, como persona siente que tiene el derecho, al menos por la vía legal, a que se le permita y reconozca la unión marital con la persona que ella elija.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cree que es más fácil ser lesbiana en los países europeos por el reconocimiento que le dan a la diversidad cultural. Sabe que existen naciones en donde ya fue aprobado el matrimonio igualitario, pero en Colombia algunas cuestiones culturales y religiosas se han mostrado reacias a aceptar dicha condición.

“En nuestra sociedad existen ciudadanos que estigmatizan y rechazan de cierta manera porque no aceptan la diferencia: personas con condición de género y gusto distinto a las categorías establecidas culturalmente”, menciona J.P.

Aunque muchas personas piensan que la orientación sexual es una cuestión de elección ella cree que no es así, su condición la siente desde que tuvo uso de razón, es algo que nació de manera natural con ella.

Pasiones

Sus gustos van desde los afiches de los jugadores de fútbol que adornan las pared blanca de su habitación en el apartamento que desde hace cuatro años comparte con una amiga para reducirgastos, a los “chicos” de billar y tejo, las baladas de los años 60 y 70 que se escucha en su pequeño radio, las colonias de marca Oni, Dorsay, Osadía y Temptation que mantiene sobre su tocador; las bermudas, camuflados, la colección de “gorras”, tenis, zapatillas, sandalias en cuero y camisas manga larga; hasta lugares como San Blas, Videos, Bunker donde se encuentra como comunidad LGBTI.

Después de todo lo que ha vivido J.P. tiene claro que ante todo fue importante superar la vergüenza y reconocer que lo importante era sentirse bien sin afectar a nadie; afrontar los obstáculos y las situaciones difíciles le han ayudado en su camino a la felicidad.