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Por: Luis Montealegre

Licenciado en Lengua Castellana

En 1903 Colombia pierde a Panamá mientras se reponía de una cruenta guerra bipartidista. Panamá representaba en aquel entonces, el proyecto más ambicionado por las potencias económicas occidentales (Francia, Inglaterra y Estados Unidos) puesto que se había trazado desde 1869 por el italiano Luis Negrelli, el proyecto del Canal de Panamá, que sería llevado a cabo, por el diplomático francés Fer¬nando de Lesseps, quien habría  construido el canal de Suez.

Los franceses obtuvieron los permisos de construcción en 1879. Bajo las instrucciones de Lesseps el canal sería construido “a nivel”. En 1881 se daría inicio a lo que sería el segundo canal para Luesseps, pero tendría varios tropiezos por cuenta de las enfermedades, las condiciones climáticas, el territorio, los manejos irregulares del presupuesto y lo que parecería un sabotaje político por parte de algunos países interesados en el proyecto, por esto en 1890 el tribunal francés declara en quiebra la compañía constructora y es abandonada la empresa del canal interoceánico.
 
Quedando a merced Panamá y aprovechando la situación política y económica de Colombia, sumado a la poca soberanía ejercida sobre el departamento, Estados Unidos insta a los panameños a realizar su independencia de Colombia, brindándoles apoyo militar y económico para llevar a cabo el gran anhelo estadounidense: de poseer el canal.
 
Este hecho, tan renombrado en los ánqueles de nuestra historia y de poca monta para los políticos colombianos de la época, se vería reflejado en la frase célebre del presidente de ése momento,  José María Marroquín cuando dijo a sus contradictores por haber recibido un dinero a cambio del departamento y canal de Panamá: “De qué se quejan los colombianos, si recibí un país y ahora les entrego dos”.
 
¿Qué dicen ahora, luego del fallo en el que la corte de la Haya le otorga 100.000 kilómetros de mar colombiano a Nicaragua? Se muestran indignados y en su efervescencia desbordante de patriotismo juran pelear por ése territorio dado al país centro americano; visitan a los isleños, marchan junto a ellos y tratan de vendernos de una forma mediática una soberanía que nunca existió con unos colombianos que si existen. Es inapelable que la presencia del Estado colombiano en casi todo el territorio nacional, es en suma militar más que social y jurídica, entonces la soberanía ejercida sobre el mar perdido por Colombia es solamente militar en el mejor de los casos. Al país poco o nada le ha importado el archipiélago, aparte de ser un bellísimo lugar en donde pasar unas buenas vacaciones. Todo esto no es más que un show mediático para mostrarse en público como unos preocupados patriotas por la pérdida de un territorio, ya que no pueden dar la cínica respuesta de  Marroquín.
 

¿Hacia dónde apunta ése show?

 
Nicaragua en el 2002 abrió una licitación internacional para exploración y eventual explotación de petróleo y gas en aguas cercanas  al archipiélago, entonces territorio de Colombia,  dicha licitación, la ganó en el 2006 MKJ Exploraciones Internacionales S.A socia de Noble Energy Ltd; hay que añadir que ambas empresas son de origen estadounidense, por eso no es de extrañar que el gobierno de los EE.UU mantenga un silencio cómplice del tema, pasando por encima del tratado firmado el 18 se Septiembre de 1972, llamado Vásquez-Saccio, en el cual  el gobierno de los Estados Unidos le otorga a Colombia los cayos de Roncador, Serrana y Quitasueño,  junto con un derecho de pesca a la superpotencia, o sea que se vería afectada por la decisión de la CIJ, aunque cabe recalcar que dicho tratado no fue ratificado por el congreso de los EE.UU. 
 
Por lo tanto considero que debemos ir más allá y pensarnos en las licitaciones petroleras que le son más útiles a ambos estados (EE.UU – Nicaragua) teniendo en cuenta que el gobierno norte americano no le reconoce jurisdicción a la corte de la Haya, puesto que no ha firmado ningún pacto o tratado con éste ente internacional. 
 
Todos sabemos los acuerdos y la deuda externa que tiene el gobierno colombiano con los Estados Unidos; de la pobre defensa por parte de la delegación colombiana ante la Haya y de la posible división que se jugarán los dos gobiernos (Colombia-Nicaragua) para quedar bien y servir a los interés extranjeros. Por eso no es más que un show mediático.  Creo que estamos ante otro canal de Panamá, el cual Colombia perdió  por no ejercer presencia real de Estado y por no tener un gobierno realmente nacionalista y patriota.
 
Quedan varias preguntas acerca de las comunidades raizales y de la riqueza acuífera, tales como  ¿qué va a pasar con las comunidades raizales de la zona, cuál de los dos países las tiene en cuenta, a quién le importa éstas comunidades raizales cuyo territorio está compuesto por mar, qué va a pasar con toda la riqueza natural de la región y se seguirán llamando archipiélagos?