En algunas poblaciones, las balas letales e implacables, se ocultaban tras un silencio incómodo que parecía una señal clara de peligro inminente, mientras en otras las balas no cesaron nunca y por el contrario, iban y venían con más intensidad. La Chorrera, Bojayá, San Carlos, las orillas del río Carare, Valle Encantado y Medellín fueron escenarios en donde “no hubo tiempo para la tristeza”
La barbarie cometida por parte de actores armados a la población civil, durante más de medio siglo de conflicto bélico en Colombia, es relatada por hombres y mujeres, principalmente campesinos y de comunidades indígenas, en donde con dolor y tristeza en sus rostros se remiten a un pasado de flagelos, guerras y violencias que marcaron para siempre sus vidas. También, ellos cuentan cómo sobrevivieron, y piden a Colombia que la atrocidad de la que fueron testigos no se repita.
Se argumenta que la lucha por el control del territorio y los recursos naturales, las malas políticas agrarias y el narcotráfico, con la complicidad de las falencias del sistema judicial, son los principales causantes del conflicto.
Fotografía tomada de: informe Centro de Memoria Histórica