Hernán y Márlon hacen parte de los 1317 estudiantes matriculados para primer semestre en la Universidad Surcolombiana. Ellos fueron seleccionados luego de acreditar destacados puntajes en los exámenes dispuestos por el Instituto Colombiano de Fomento a la Educación Superior (ICFES)
Y aunque Hernán y Márlon alcanzaron su propósito de ingresar a la universidad pública, 2799 jóvenes de la región no contaron con la misma suerte, y fracasaron en la búsqueda del anhelado cupo. Según la tendencia que se desprende de las estadísticas oficiales reportadas por la oficina de registro y control de la institución, en el año se matriculan alrededor de 2600 estudiantes nuevos. En efecto, mientras en el 2007 se vincularon a primer semestre 1807 alumnos, en el 2012 lo hicieron 2639.
Ahora bien, aunque el aumento de cobertura mantiene una tendencia en la Usco, esta tiene dificultades para garantizar un acceso aceptable a la educación superior, si se comparan los datos de la Universidad con el más reciente informe entregado por área de cobertura de la Secretaría de Educación del Departamento. De acuerdo a los datos del SIMAT, durante el 2012 egresaron en el Huila 10346 bachilleres, de los cuales 2857 corresponden a instituciones educativas de Neiva, y 7889 a los 36 municipios restantes.
El Ministerio de Educación Nacional le ha comunicado al país que su interés en materia de Educación Superior, gira alrededor de dos ejes: cobertura y calidad. En ese sentido, el reporte estadístico de la subdirección de desarrollo sectorial generado el 26 de noviembre de 2012, da cuenta que el país asiste a un proceso de crecimiento en matrículas de pregrado, toda vez que se pasó de 3.4 por ciento en el 2010, al 7.2 por ciento en 2011. Agrega el organismo oficial, que a corte de 2011, en el país existían 1.120 659 estudiantes en pregado, que corresponde a una cobertura del 39.7 por ciento.
La tendencia según el Ministerio, es que la Universidad pública sea la que jalone el acceso de los colombianos a la educación universitaria, y continúe incrementando el proceso de matrícula, que a fecha de 2011 estaba en un 54.1 por ciento, frente aun 45.9 de la privada.
¿Modelo Viable?
En ese sentido, el reto de la universidad pública colombiana es crecer para mejorar el acceso, sin embargo, es oportuno analizar si las condiciones están dadas para este proceso. Para el Ministerio el modelo funciona, pero nadie garantiza que pueda tener éxito en el mediano y largo plazo.
Eduardo Pastrana Bonilla, rector de la Universidad Surcolombiana, reconoce que en materia de cobertura, la institución ha venido creciendo de manera paulatina en la medida en que los programas se han ampliado; no obstante, advierte que la capacidad instalada tiene un límite, como la planta física y de docentes; por tanto, es dificil ampliar el número de estudiantes, pero es interesante ver el crecimiento de un 7 por ciento en la tasa de absorción.
“En el año 2008 la Universidad recibía 42 de cada 100 aspirantes, hoy la relación se da 49 a 50, casi la mitad, claro hay absorción que es baja en las carreras de mayor demanda, por ejemplo medicina, ingeniería de petróleos, electrónica y derecho, y otras como física, matemáticas donde es alta” expresó Pastrana.
Posición diferente tiene Andrés Barona, líder estudiantil en la Universidad Surcolombiana. Para el dirigente, la cobertura tiene que existir, pero ella debe contemplar a las mayorias, responder a una cobertura planificada, y ser coherente con la asiganción de recursos económicos para pagar plantas, hacer mejoramientos a la biblioteca, y traer buenos docentes, y exigirles al tiempo.
“Pero si se piensa en una cobertura de forma aislada, lo que se hace es formaletiar al estudiante, porque se van a sacar profesionales para el mercado, con una calidad disminuida con años anteriores” indicó.
Barona agrega que el movimiento estudiantil en 2011, frenó la ley que fomentaba la lógica de ampliar cobertura, mermar la calidad, en un mercado competitivo, donde cada vez hay más profesionales, pero no con la calidad que se requiere.
Hipólito Camacho Vicerector Académico en la Universidad Surcolombiana, reconoce que aunque hay aumentos en la cobertura, el crecimiento no puede ser exorbitante como lo quieren los organismos nacionales.
“En la actualidad tebemos matriculados más de 9000 estudiantes en pregado y 1000 en posgrado, lo que nos da un número de aproximado de 10300 personas. Si se compara este crecimiento frente al año anterior 9700 ya hay 500 nuevos, no son muchos, pero si es un crecimiento sostenido para garantizar espacios adecuados; es decir la institución puede hacerlo de forma paulatina no exorbitante porque no podría garantizar calidad” aclaró.
Desfinanciamiento
Para el representante de los decanos al Consejo Superior Univeristario Efraín Hoyos Galindo, existe un conflicto entre la cobertura que la Universidad debe tener, y el apoyo presupuestal de los entes estatales.

“Si hacemos un balance estadístico, el huila tiene un millon de habitantes, y anualmente egresan en promedio13 mil bachilleres, de esos se presentan a la Usco al año ocho mil, de los cuales se admiten a solo tres mil, eso quiere decir que el indice de cobertura es bajo” indicó.
Para el funcionario, el soporte presupuestal no alcanza para cubrir las necesidades de las personas, en segundo lugar, la capacidad locativa con los 10 mil estudiantes actuales está copada, y no se puede recibir más estudiantes. Tampoco hay soporte financiero para nombrar nuevos profesores y administrativos.
El retor de la institución coincide con Hoyos, en precisar que la educación pública en Colombia se encuentra en un estado de crisis. Para Pastrana, el desfinanciamiento de la universidad pública es un hecho cierto.
“La sola aplicación del decreto 1279 hizo que 5000 millones de pesos se dejaran de invertir en la calidad educativa, esto desde luego va en detrimento, pero no es solo eso, la misma ampliación de cobertura planteada por el propio Estado, fue una exigencia, y nos hizo crecer en número de estudiantes y carreras; que es interesante servirle a la sociedad, pero cuando el propósito no se cumple, se vuelve una carga” añadió.
Según datos del Sistema Universitario Estatal, las universidades colombianas en la vigenca anterior dejaron percibir 9 billones de pesos por la aplicación de de normas, decretos leyes y sentencias expedidas por el aparato gubernamental y por tanto, la Universidad pública ha tenido que gastar de sus propios recursos 1.2 billones de pesos en los últimos 10 años.
Para el jefe de Planeación de Universidad Surcolombiana, José David Rivera, el crecimiento de cobertura es dificil lograrlo en medio de las restricciones financieras. Rivera considera que el compromiso social del crecimiento es loable, pero no puede ir en detrimento de las condiciones actuales.
“La Universidad ha venido ampliando el compromiso en el número de admitidos, de 2800 se pasó a 3500, luego a 4500, y hoy se cuenta con 9000 personas, pero la infraestructura sigue siendo la misma, al igual que los recursos. Aquí hay que tomar decisiones, no es lo mismo una familia con ingresos de un millón que tiene cinco hijos, a una con el mismo presupuesto, pero que solo tiene uno” explicó.
En ese contexto, Andrés Barona ha llamado la atención sobre el tipo de universidad que se le está entregando a la región. “esta no es la más pública de las universidades del país, por sus constantes recortes, poca maniobra financiera, y porque no está abierta a todos los estudiantes”.
En igual dirección, el profesor Hernado Gutiérrez considera que el desfinancimiento es una evidencia de la privatización hacia donde camina la Universidad pública en Colombia. “las Instituciones que vendan servicios son las que tienden a sobrevivir; o lo otro que puede pasar, es que masifiquen coberturas a través de la virtualidad en detrimento de la calidad”.
Futuro incierto
La novia de Marlon Andrés Serrato, estudiante de primer semestre de Comunicación Social, fue de la afectadas por la baja cobertura univeristaria Colombiana. Como ella, son varios los jóvenes que no cuentan con el dinero para adelantar estudios superiores. Márlon considera que si los recursos disminuyen, se estaría limitando el acceso porque no todos tienen las mismas posibilidades.
Así pues, el panorama de cobertura en la Educación Superior pública es banstante incierta, en medio de la polarización por la reforma a la ley 30. En lo que a la Universidad Surcolombiana compete, el horizonte es complejo, dado que en funcionamiento el personal le cuesta a la institución 70 mil millones de pesos, de este valor, está cubierto por el gobierno nacional 40 mil, el resto se suplen a través de recursos propios, matrículas, ventas de servicios, rendimientos financieros, estampillas y aportes.
Según Pastrana, para cubrir las necesidades de inversión la institución necesitaría por lo menos 23 mil millones de pesos, y solo tiene 9 mil o 10 mil millones de pesos, de entrada hay una dificultad para cumplir con los compromisos de inversión.
Para Hipólito Camacho, la tendencia de funcionar con recursos propios aunque le ha permitido a la institución mantenerse, es un modelo que puede hacer crisis en el futuro, porque a su criterio, garantizar cobertura y calidad van de la mano con presupuesto; por eso sugiere ser parco en el crecimiento.
José David Rivera, ve el problema ligado a un replanteamiento de integral de la concepción de los recursos, pero sobre todo a la efectividad de las inversiones que hace la Universidad. Para el jefe de la planeación la institución podría obtener unos 200 mil millones de pesos a 2027 que aunque es una fuente todavía no factible, si provendría de la demanda de la contra el departamento, (23 mil millones que están debiendo), y 1600 millones que deben seguir aportando a precios constantes. En los cálculos del funcionario, si se suman el recurso del gobierno nacional, los recursos propios, la devolución del iva y las estampillas, la Universidad puede lograr a 2027, unos 200 mil millones de pesos, siendo moderados, y sin incluir nada en materia de gestión.
El funcionario, llamó la atención a la comunidad académica a definir qué tanto se pretende crecer, porque “el meollo no es que la universidad no ejecute los recursos de inversión, es que cuando termina de invertir el recurso tres o cuatro atrás , lo que invirtió ya está obsoleto. A mí para qué me sirve una estampilla por 30 mil millones de pesos, que me voy a demorar 30 años en recogerla, si yo tengo necesidades hoy, entonces lo que tengo que hacer, es armar unos muy buenos proyectos, para apalancar esas necesidades laboratorios, aulas, para traer a valor presente la solución a esos problemas”
Sin embargo, Andrés Barón cree que el escenario palentado por el jefe de planeación no se ha dado en la Universidad, porque no existe un ambiente de democracia participativa, y sí amplia politiquería en el Consejo Superior, y por tanto, no hay lugar para una discución integral que recoga el consenso de todos los afectados. El dirigente propuso revisar los compromisos de la institución con sistema de ingreso de nuevos estudiantes que beneficien a personas de los estratos bajos y otros factores estructurales del problema, de con la participación de los actores de la comunidad académica.
“Logramos frenar la discución pero el presidente ha metido unos golazos a través de decreto, lo que no pudo meter en el congreso. La MANE (mesa amplia estudiantil) y los estudiantes, tiene una propuesta de ley alterna, que contempla discución de las tablas de matriculas, así como los programas que necesitan las universidades para afrontar los problemas del país, para superar la imagen de una universidad, orientada hacia el mercado, la rentabilidad, ajena a la academia y de los temas de una sociedad conflictiva.
Para Efraín Hoyos, este complejo panorama de la cobertura y sus componentes se da porque la Universidad se ha convertido en una empresa de venta de servicios y entre otros caminos le ha tocado subir las matrículas para compensar esa falta de dinero. Por tanto, reclama un cambio de actitdud colectiva.
Ante panorama, es muy posible que la incertidumbre que rondan a los amigos y novias de Márlo y Hernán por ingresar a la Universidad Pública continue, dado que va a ser muy complicado seguir creciendo sin recursos.