Por: Lina Fernández
Andres Felipe Ruíz estudiante de quinto semestre de Ingeniería de petróleos hace cuatro meses come en el restaurante La Venada. Desde entonces, no sabe qué cantidad de calorías diarias consume y frente a la calidad, dice que son alimentos que regularmente tienen buen sabor, pero que los jugos, sopas y las ensaladas requieren de una mejor preparación.
Como Andrés son varios los testimonios que reflejan la inconformidad con el servicio de alimentación universitaria recibida en la Universidad Surcolombiana. Pero ¿qué es lo que está sucediendo con el único servicio de alimentaciónu dirigido a estudiantes de bajos recursos económicos en el Alma Mater?
El servicio de Bienestar Universitario de la USCO tiene dentro de sus políticas y quehaceres ofrecer el servicio de restaurante a todos aquellos estudiantes de estratos uno y dos principalmente, considerando que estos son los estratos más vulnerables y que requieren apoyo y beneficio desde el acceso a ese tipo de servicios que tiene la universidad.
El contrato que se hace para el restaurante es un proceso que se realiza cada año en un periodo fiscal que comprende desde el primero de enero al 31 de diciembre, siendo este el tiempo en el cual el restaurante debe ofrecer los servicios. “Este proceso se hace mediante una licitación pública que se abre cada año, la licitación se debe hacer rápidamente durante ese tiempo porque la universidad cuenta con presupuesto a partir del primero de enero, por eso no se puede hacer antes ni después de ese tiempo, ese un proceso que dura más o menos 45 días”, señaló Luis Eduardo Cabezas Montes, director de Bienestar Universitario
Minuta de la discordia
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En el centro de la problemática se encuentra la minuta que el contratista debe aplicar. Esta figura es definida por la oficina de Bienestar como un parámetro mínimo para poder garantizar a los estudiantes una porción equitativa en todos los servicios. La medida que existe desde el año 2010, no se cumple según la versión de los estudiantes.
Carlos Mario Cisery estudiante de software dice que algunos alimentos como la lasaña, la carne de hamburguesa y los embutidos necesitan un mejor proceso de cocción ya que cosas como estas mal elaboradas conllevan a que no se alimenten bien.
En lo referente a las minutas, el jefe de Bienestar defiendó la figura e indicó que “hace más o menos unos tres años el restaurante no tenia minutas, así que se hacia cualquier mazamorra y eso servía, pero los estudiantes en su momento empezaron a criticar esto. Un grupo de estudiantes decía que era mejor ponerle minutas porque estaban comiendo muy mal, otros decían que era mejor la calidad que la cantidad, y otros hoy en día están diciendo que para que minutas cuando es mejor la cantidad”.
Es este aspecto el que más genera inconformismo en los comensales, pues la Universidad acoge la minuta como lo mínimo que necesita un ser humano para poder cubrir las necesidades de desayuno, almuerzo y cena, por tanto según aclaró Cabezas, es un parámetro de servicio dentro de una porción de comida.
Las tablas que indican las cantidad de alimentos se establecieron a partir de las sugerencias del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, y más tarde, fueron reestructuradas por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Surcolombiana. “Tampoco podemos decir que la minuta tiene que darle una tonelada de arroz a cada uno, por supuesto que no, pero tampoco puede decir que le den dos pepitas porque es como el término medio para que sirvan por lo menos para alimentar”, indicó Cabezas.
Pese a lo expuesto por el funcionario, los estudiantes creen que no hay soluciones a sus quejas, al tiempo que confiesan que el servicio mejora por semanas cuando se sienten presionados y luego vuelve a lo mismo.
Ahora bien, el contrato de interventoría que hace la Universidad está a cargo de la Ingeniera de Alimentos Sandra Manchola. En el contrato considerado integral, la interventora tiene que rendir informes en materia de las minutas, los exámenes de laboratorio, la organización interna del restaurante, la parte financiera y del control diario de los productos que se consumen allí. Esta funcionaria cuenta con el apoyo de otra persona de la sede central y la Facultad de Salud, y dentro de sus funciones está velar por el cumplimiento de todos los parámetros en el desarrollo de los servicios.
Una comida en el restaurante La Venada tiene un valor de $2.500 pesos, de los cuales, la institución aporta $1.400 y el estudiante asume el valor restante, es decir $1.100. Este es uno de los aspectos en el que se apoyan los estudiantes para exigir un mejor servicio, pues consideran que con lo que pagan y lo que subsidia la Universidad, tienen derecho a una mejor calidad y cantidad en el servicio.
Vídeo: bloglaesfera
Para el año 2009 este establecimiento fue intervenido por la secretaria de salud y encontraron anomalías en el lugar, después de esto, la administración solicitó un nuevo estudio argumentando que las muestras que se tomaron estaban mal pues se habrían visto alteradas en el proceso de recolección y el trayecto hasta el laboratorio (ampliar información).
La encargada de “La Venada”
El restaurante "La Venada" actualmente se encuentra a cargo de la señora Gladys Cerquera quien tiene el contrato hace 14 años con quien hablamos sobre las quejas de los estudiantes, y sobre las minutas ya que dicen que lo establecido ahí no se está cumpliendo realmente (ver enlace). La contratista señaló que los pesos de los alimentos establecidos en la minuta son en crudo y cualquier alimento que se someta a una cocción se deshidrata y pierde peso, es así como un alimento que pesa 120 o 130 gramos se deshidrata en un 40 porciento.
En lo que tiene que ver con las porciones y la cantidad de calorías que una persona debe consumir en función de la edad y el sexo, la señora Cerquera considera que ella alimenta a una población joven y para eso hay un equivalente de calorías que son 2.200, aunque indicó que a ella no le han dado especificaciones para porcentajes entre hombre y mujer y de acuerdo a las edades; es algo que dice no le corresponde estimar y que no está estipulado en el contrato.
¿Se cumple a cabalidad la Minuta?
Algunos estudiantes manifiestan que en la minuta hay alimentos que nunca han consumido; sin embargo, la señora Gladys explica que tal vez los estudiantes se refieren al pescado. "La mojarra frita se debe dar dos veces al año porque es una comida especial. Pero resulta que si usted le pregunta que si comen pescado es diferente, aquí comen pescado todos los días, porque comen filete, se les da hamburguesa de pescado, comen salchicha de pescado y todo esto es comprado en una piscícola en sitios que cumplen todos los requisitos del INVIMA, ósea aquí pescado comen todos los días”
La contratista aseguró que la minuta la cumple a cabalidad y que en cuanto a los alimentos que no están dentro de esta, como lo son hamburguesa, pizza, perro caliente y otros, los ofrece porque ella analiza que los estudiantes son una población muy joven y entonces manifesta su intención es cambiar un poco el menú para no obligarlos a comer todo el año la minuta establecida por el Bienestar Familiar; ofertas que, según ella, son agradables a la vista y a los ojos de los estudiantes. También reconoció que de aproximadamente mil estudiantes siempre hay uno o tres a los que no les gusta el almuerzo.
Pese a lo anterior, Andrés Felipe Ruíz uno de los estudiantes insatisfechos con el servicio, se aparta de lo planteado por la contratista, toda vez que presentó su inconformidad, y lo único que recibió fue reacciones de disgusto por parte de los funcionarios e interventoras quienes manifestaron que todo estaba bien.
"Estaba perdiendo peso y al ver que los jugos sabían mas a frutiño que a frutas; fuí a hablar con la interventora y al no hallar respuesta, procedí a pesar los alimentos y entonces me dí cuenta que pesaban menos de lo estipulado en la minuta” aclaró. Para Felipe no hay una solución frente a las quejas que solo logran que el servicio mejore por semanas ante la presión pero luego vuelve a lo mismo. “Espero que el restaurante se ajuste a la licitación y que los administrativas piensen en los que consumimos los alimentos en cuanto a la calidad y sazón de alimentos.”
Finalmente, la señora Gladys quien tiene a cargo el restaurante “La Venada” de la USCO, dijo que ella está dando más de lo que dice la minuta, pues si diera el porcentaje allí establecido ya la habrían sacado a patadas, además contó a este medio, que hay estudiantes que han sido muy agradecidos con ella por el servicio que les brinda.