A pesar de que las cifras y el esclarecimiento de los hechos violentos contra la Unión Patriótica en Colombia son aspectos provisionales, el senador de la República Iván Cepeda Castro retoma en su documento “Genocidio Político: El Caso de la Unión Patriótica en Colombia», la versión de los líderes del grupo político para aproximar el número de víctimas a las 5.000 personas asesinadas, “desaparecidas” y torturadas, entre quienes se cuentan dos candidatos a la presidencia, ocho congresistas, cientos de alcaldes y concejales, y miles de activistas locales. De ese mismo cuadro hacen parte detenciones masivas y arbitrarias contra los miembros sobrevivientes del movimiento, poblaciones desplazadas de sus zonas de influencia, decenas de atentados dinamiteros contra sus oficinas y familias enteras exiliadas
La esencia de la UP
En documento fechado el 11 de mayo de 1984 y titulado “Primera plataforma de la Unión Patriótica” se puede leer: “Las FARC- EP, encabezarán en unión con otros partidos y movimientos democráticos y de izquierda, la lucha de las masas populares por el retorno a la normalidad, a la controversia civilizada, por una apertura democrática que garantice el libre ejercicio de la oposición y su acceso a todos los medios de comunicación social, su organización, su lucha y movilización hacia crear un clima de participación popular en las gestiones del Estado”. Un año después, en 1985, iniciaría el asesinato y desaparición de líderes de partidos y movimientos democráticos y de izquierda en el departamento del Huila que le apostaban a la salida política del conflicto.
El lanzamiento de la plataforma política de 20 puntos para sustentar la UP en 1985, fue expuesta por el grupo guerrillero un año después de la firma de los acuerdos de tregua, cese al fuego y paz con el gobierno de Julio Cesar Turbay en La Uribe Meta en el 84. El compromiso central de la guerrilla era dar pasos conducentes a la civilidad con la construcción de una fuerza política alternativa al bipartidismo imperante; “en ese momento la democracia estaba profundamente cercenada por el paso por el gobierno del ex presidente Turbay Ayala que había gobernado haciendo uso de todas las normas de excepción con lo que se conoció como el Estatuto de Seguridad que recortaba las libertades y derechos individuales y colectivos”, explica el autor del libro «Pincelando el Sol Naciente…», Pablo Emilio Escobar Polania.
A nivel nacional diversos sectores aceptan las propuestas y se vinculan a ella. En el Huila el primer movimiento político que se suma a la construcción de la Unión Patriótica fue el Partido Comunista: “en ese momento éramos un partido pequeño pero con marcada incidencia en la vida departamental. Desde una propuesta amplia llamada Frente Democrático teníamos concejales en municipios como Tello, Baraya, Algeciras, Pitalito y La Plata, y un diputado en coalición con un movimiento magisterial; además de injerencia en el movimiento sindical, cooperativo, viviendista y universitario con representantes en el Consejo Superior Universitario y Consejo Académico”, sostiene Escobar Polania militante de Partido Comunista desde el año 1972.
«No permitirían que nadie se adhiriera»
Casi que de manera paralela al esfuerzo organizativo de la naciente Unión Patriótica, que empezaba a dejar de ser una utopía, líderes a nivel nacionaly departamental iban cayendo muertos por las balas; Arsenio Parra fue el primer militante asesinado en el departamento, ocurrió el 4 de abril de 1985 cuando la UP apenas organizaba su primer acto oficial en el Huila.
En adelante los ataques se acrecentaron. La primera masacre a la UP tuvo lugar el municipio de Palestina, en la inspección del Tabor, en la finca propiedad de Jaime Loaiza, quien es asesinado junto a su hijo Jesith Loaiza Tunjo y dos trabajadores que los acompañaban. Precisamente el 9 de octubre fue la fecha escogida por el autor para realizar el lanzamiento del libro, en conmemoración de 30 años de ocurridos los hechos.
El 12 de febrero del 1986 es perpetrada la segunda masacre de la Unión Patriótica. Es asesinada en Timana Fabiola Rojas y sus dos hijos, una cuarta víctima queda herida y atribuye la responsabilidad a la Policía. Un año después, en agosto del año 1987, es desaparecido el tesorero de la Unión Patriótica y veterano del Partido Comunista, Campo Elías Ávila.
En 1988, considerado el año más cruel para los militantes, son desaparecidos los estudiantes de la USCO Tarsicio Medina y Carlos José Manchola, ambos militantes de la Juventud Comunista y la Unión Patriótica; en junio de ese año resulta muerto en su tienda del municipio de Rivera, Humberto Santana Tovar; meses más tarde es perpetrada la tercera masacre a la UP en el municipio de La Plata donde pierde la vida la señora Inés Quina y sus dos hijos. Y finalizando el año tiene lugar la masacre de Algeciras donde es asesinado el militante Humberto Santana.
“Si se hace seguimiento a esa línea de tiempo de las masacres se da cuenta que en la medida que nosotros vamos sacando cabezas nos van matando. Eso hizo que los militantes se fueran marginando”, interpreta el autor del libro.
Pero la persecución no se dio solamente con asesinatos, se dio con desplazamientos. Es el caso del señor Lucilio Muñoz que salió con su familia desde La Plata por amenazas de muerte, y la razón del militante Reinel Gutiérrez que tuvo que desplazarse desde Pitalito por amenazas que iban desde panfletos hasta seguimientos.
Entre 1985 y 1992, los siete años del estudio realizado por Pablo Emilio Escobar Polania para escribir “Pincelando el Sol Naciente. UP Huila Memoria Histórica”, fueron 100 las víctimas fatales en el departamento del Huila, entre asesinados y desparecidos.
“A nosotros nunca nos acabaron siempre nos manifestamos así fuera bajo otras banderas y denominaciones”, cuenta Escobar Polania.
En el año 2013 la Unión Patriótica recupera la personería Jurídica y retoma sus banderas políticas, aunque según Iván Cepeda Castro “el mal causado a la influencia política del movimiento de oposición se evidencia en el comportamiento de sus resultados electorales. En las primeras elecciones que participó, en 1986, obtuvo más de 320.000 votos que le permitieron obtener una significativa representación parlamentaria y más de 350 concejales en todo el país. Hacia finales de la década de 1980, la UP se convirtió en una fuerza con opción de poder nacional, y su candidato a la presidencia, Bernardo Jaramillo Ossa –quien fue asesinado durante la campaña electoral de 1990– figuraba en las encuestas como uno de los favoritos con una intención de voto que superaba el millón de sufragios. En 2002, después de haber pasado por las fases más intensivas del genocidio, la UP obtuvo menos de 50.000 votos, escribe Iván Cepeda Castro.
«Para que la democracia se profundice»