Casi tres semanas completa la jornada de movilización de los indígenas en el norte del Cauca que se tornó violenta con la presencia del ESMAD y miembros del Ejército Nacional. Los indígenas Nasa exigen al Gobierno cumplir con los acuerdos contemplados desde hace 23 años, y han dicho que no saldrán de los terrenos hasta tanto no tengan una respuesta clara. Los enfrentamientos desde el pasado miércoles 25 de febrero, cuando inició el desalojo, han dejado más de 75 heridos, tres indígenas con herida de bala y procesos de judicialización. La actuación de la fuerza pública ha sido registrada por organizaciones defensoras de derechos humanos, indígenas y periodistas internacionales; y entregada a la Defensoría del Pueblo y delegados de la ONU. (Ver: Más allá de la confrontación en el Cauca…la masacre del Nilo y la memoria).

En las últimas horas Suregión conoció fotografías que corresponderían a vestigios hallados en la Hacienda Miraflores, ubicada en el norte del Cauca, en inmediaciones del municipio de Corinto. Los elementos corresponden a vasijas de barro (artesanías).
Uno de las excavaciones donde los nasa hallaron los elementos fue afectado por parte del ESMAD durante las jornadas de desalojo, según han indican miembros de las comunidades indígenas que hacen presencia en la zona.
La Defensoria del Pueblo han llegado hasta el lugar el día de hoy (11 de marzo) para verificar las dos «guacas». También arqueólogos ayudarían a corroborar la veracidad los vestigios.

Los indígenas vienen argumentando que territorios como los de la Hacienda Miraflores, corresponden a tierras ancestrales, de comprobarse los hallazgos fortalecerían los argumentos de los indígenas nasa ante el Gobierno y la sociedad colombiana.
«El Nasa habito, vivió y poseyó las inmensas planicies del Valle del Cauca y el pie de monte de esta región. Después, en la época de la conquista y la colonización nos tocó que huir a las montañas para refugiarnos y protegernos de la aniquilación y exterminio español. Así llegamos a lo que hoy se conoce como el departamento del Cauca, sus cumbres y montañas nos albergaron y cuidaron por años hasta ahora, pero allá abajo, en el Valle quedaron las raíces de nuestro pueblo, allá quedaron nuestros los ombligos y nuestros ancestros sembrados, allá quedo la memoria y las raíces. Así nos lo recuerdan las noches, las lunas, los vientos, los espíritus y la madre naturaleza. Por todo esto y por el compromiso con la vida, del indio y el de la humanidad, vamos de regreso para el Valle, a enraizarnos con la historia, la memoria y la vida, por esto pedimos permiso a la montaña para regresar al Valle, por eso hemos lanzado el grito de !Liberación de la Madre Tierra!”, ha dicho a través de su cuenta de Facebook el líder indígena Feliciano Valencia. (Ver reseña).
Fotografías: Darwin Gómez- Red Proyecto Sur