Por: Yennifer Medina
En Neiva existen dos bibliotecas oficiales, la Departamental y la Luis Ángel Arango, además de los anaqueles pertenecientes a las 14 universidades presentes en la zona. De estos archivos destacan la Luis Ángel Arango, propiedad del Banco de la República, reconocida por su diseño eco-sostenible y accesible para personas con limitaciones físicas y visuales, y la Biblioteca Rafael Cortés Murcia perteneciente a la Universidad Surcolombiana, único centro de educación superior público en el sur colombiano.
El comportamiento en espacios de uso compartido es muy importante para las personas, sobre todo cuando se trata de un lugar de estudio como lo es la biblioteca, esta se convierte en un refugio para aquellos estudiantes o lectores que desean lograr concentración en determinada tarea. Pero ¿qué sucede cuando esa serenidad se ve arrebatada por la conducta de sus conciudadanos?
Según lo expresado por las personas encargadas de la recepción, seguridad y usuarios de la Cortés y la Murcia, a pesar de que se tienen controles de seguridad y se intente implementar unas políticas de convivencia los neivanos no tienen una cultura ciudadana y del silencio arraigada.

La Biblioteca Luis Ángel Arango tiene entre sus interesados jóvenes de 18 a 20 años y adultos entre 40 y 50 años principalmente, esto debido a que los ancianos acostumbrados a sentarse en el parque Santander a leer el periódico han sido desplazados por la reconstrucción del mismo, esto ha ocasionado que encuentren como refugio el lugar más cercano que es el archivo Arango, donde además de brindarles la prensa local y nacional, les ofrecen la comodidad de sus salas.
Contrario sucede con la Rafael Cortés Murcia que maneja un sólo arquetipo de beneficiario mucho más joven, esto debido al recinto donde se encuentra ubicada, las instalaciones de la Universidad Surcolombiana, su público oscila entre los 17 y 25 años.
Los hábitos
Las prácticas de los usuarios en los dos diferentes espacios ha sido un tema de interés general del que mucho se habla pero poco se ha ahondado.
Diana Oyola, quien lleva 23 meses trabajando como recepcionista en la sala de lectura de la Luis Ángel considera que “a las personas en Neiva les falta mucha cultura ciudadana y del silencio, la idea es ir culturizándolos, cuando vienen a la sala general hay que estarles llamando constantemente la atención, eso hace parte de culturizarlos pero en general hay que decir que el comportamiento es bueno”.
Otras personas opinan que el contexto del archivo Arango no es muy diferente al de las demás, lo que la hace sentir diferente es que hay mucho más control, pero la mayoría de neivanos prefieren ir en contra de la norma, se pierden algunos libros de préstamo externo, entran comida a la sala de lectura, utilizan los celulares con alto volumen y algunas veces han descubierto uno que otro usuario mirando pornografía en la sala.
“Si usted se descuida se entran con el bolso y si usted les llama la atención se enojan argumentando que no son ladrones, en Neiva falta mucha cultura ciudadana. Aquí hay que estar pendiente de todo: si los jóvenes entraron con celular o están haciendo uso de los aparatos electrónicos que los pongan en silencio, que no entren comidas, porque las personas son tercas sobre todo los adolescentes se esconden la comida y la entran, entonces toca estar encima de ellos” expresa uno de los vigilantes de la Biblioteca Luis Ángel Arango.
Sin embargo, los usuarios de la Biblioteca del Banco de la República se muestran complacidos con el servicio, como lo expresa Ana María Bohórquez, estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Surcolombiana y continua asistente de la Arango.
Por su parte las personas que hacen uso de la Rafael Cortés, presentan descontento con la actitud de sus compañeros en los espacios de lectura (ver lecturabilidad en la Usco), con las instalaciones que consideran no son suficientemente adecuadas para realizar exitosamente tareas que requieran cierto nivel de concentración, en algunos pisos hace mucho calor y este se mezcla con el ruido lo que no genera un buen resultado a la hora de leer. Miguel Ángel Floriano estudiante de tercer semestre de derecho, manifiesta que muchas veces ha tenido que llevar tapa oídos al lugar para poder abstraerse de la realidad y concentrarse en sus labores académicas. (Escuchar audio).
El buen ambiente que existe para la lectura en el anaquel del Banco, se debe a varios factores, primero el público es mayor de edad por lo tanto el respeto se da con más naturalidad, segundo las instalaciones son adecuadas para el objetivo que persiguen y tercero existe mayor seguridad y control. Aspectos de los que carece el lugar en la Universidad Surcolombiana pues está presente un solo vigilante para todo el edificio, lo que dificulta el control a los usuarios que generalmente son muchos.
Fotografía principal con imágenes de: www.banrepcultural. org y edición número 18 de la Revista Usconexion