Por: Luz Neida Campos
La convocatoria nació de un libro basado en la historia de una mujer obesa dedicada a una biblioteca, labor limitada a un puesto de trabajo en el que no es necesario el movimiento físico que requiere el cuerpo, pero tal situación no se plasma en el libro del desgaste en las revisiones de archivos ya que eso también quema calorías y no lo vieron desde este punto.

Sandra nació con obesidad, su peso fue de 12 libras y medio resultado de un embarazo de nueve meses y dos semanas, siempre se ha considerado gorda, ha sido muy activa con la danza en su edad infantil y desde su juventud el teatro, que es su mayor pasión.
Su educación inició en el Liceo Tenerife de Neiva cuyo modelo educativo-militar es bastante estricto y fue esta una de las razones por las cuales nunca sufrió por ser obesa, su delirio se inclinó por lo que hacían los niños de la época calarse de barro, montar bicicleta,… se sentía intimidada porque a los 10 años parecía una niña de 15, es decir tenía una forma muy madura físicamente, por lo tanto se sentía observada por los muchachos “pero nunca sentí que me dijeran ¡hola gorda buñuela! no, no lo escuché” afirma Sandra. Su vida ha sido de mucho recorrido en varias ciudades a causa de los trasladados laborales que tuvo su padre a nivel laboral.
A los 16 años, crece su interés por el teatro. Participó en talleres de actuación con la idea de perder el miedo al público, resultado de esto fue el sueño de estudiar teatro e inicio en la Escuela del carnaval en Casatheus, con el siempre recordad Alfonso Orozco (Q.E.P.D.) y su actual directora Luz Marina Barrios. Cuando vivió en Bogotá aprovechó para continuar en la academia Don Eloy y en la Universidad Pedagógica, en donde cursó cuatro (4) semestres de Artes escénicas, pero durante una de las prácticas académicas se lesionó. Un esguince de cadera la obligó a abandonar su pregrado, narra que fue muy difícil aceptar su accidente al pensar que ya no podría enseñar teatro, que el sueño de formar su propia academia llegaba hasta ahí, aceptar que los seis años de dedicación al teatro fue un sacrifico que había logrado gracias a amor a este arte.
Por el valor que caracteriza a Sandra, mantuvo su energía para continuar. Logró superar su estado de ánimo y retomó su actividad teatral. Sandra, no solo se quedó esperando su recuperación sino que aprovechó estudiar en el SENA y se graduo como Técnica Profesional en Administración de Recursos Humanos con énfasis en capacitación y desarrollo de personal, aunque no hizo teatro de seguido, aprovechó para emprender otras actividades relacionadas con el teatro como actuación de figurante en televisión y ayudando en sus cortos a los estudiantes de la universidad Jorge Tadeo Lozano; a la par, trabajaba en empresas de servicio petrolero, lo que la llevo a tomar experiencia en el campo profesional y laboral.
En el 2009 se entera a través de sus amigos Juan Tarquino y Paola “Edipa Reina” -egresados de la pedagógica- de la convocatoria a “Gorda” y es por eso que jamás rompería los lazos de compañerismo. Él le escribió por Facebook “Sandra hay una convocatoria para gordas deberías participar en el teatro nacional un proyecto que estaba para montar y que van a sacar adelante”. Ella dice que lo pensó mucho hasta que se dejó convencer, “hagámosle, yo nunca en la vida había hecho un desnudo, claro que no me daba pena con mi familia pero al resto de la gente no le iba mostrar, pero eso si nunca fui de las gordas que se esconden, al contrario los ejercicios para mi fueron primordiales hasta donde mi cuerpo me permitía”.
En ese momento de la noticia trabajaba en una de las empresas de servicios petroleros, su estrategia fue excusarse ante el jefe para una cita médica “obviamente antes de eso ya me había inscrito por correo y me respondieron a que llevara unos elementos para la presentación: un conjunto de ropa interior y un vestido de baño”.
Durante la presentación Sandra se declara nerviosa “soy muy gorda, tenía mi piel blanca leche, no le dije a nadie de la oficina. Al llegar, lo primero fue el vestido de baño, bueno fue la presentación yo estuve en medio de 250 peladas, la segunda prueba fue con ropa interior todas sentadas ante el director”. Los medios de comunicación nacional se encontraban en el momento, las modelos no tenían ni idea de eso “nos enteramos cuando salimos a modelar en ropa interior al ver eso algunas no quisimos pasar, entre eso quedamos solo 170 el resto no quiso, creían que era algo muy íntimo y el director dijo: “el que quiera seguir siga si no quieren se van no hay ningún problema”. Una de las escenas fue convencer a carcajadas al público: “yo pude hacer las pruebas porque obviamente por todo el trabajo actoral que ya tenía me ayudó mucho”, recuerda Sandra.
“Luego de la primera prueba yo subía tarde a la oficina, claro bajé del Transmilenio y veía que todo el mundo me observaba, yo me asusté algunos se reían, otros decían qué berraca. Disimulé mucho luego cogí un taxi, cuando llegué al oficina mi jefe gritó en la portería ¡ésta es mi gorda! Allí estaban los jefes de las áreas aplaudiéndome fue una locura porque claro imaginé que nadie sabía nada y era que mi foto fue la primera plana del periódico ADN de la casa editorial El Tiempo, eso fue re bonito y lo único que hice fue a ponerme a llorar. Luego de varios casting resulté dentro de las 6 finalistas de 250 niñas, y finalmente Constanza Hernández quedó elegida porque es una niña muy joven, tenía 19 años y se veía de 25, ella es cantante, canta muy bonito ellos necesitaban una niña que no tuviera carrera teatral para que se demostrara de lo que es porque yo como actriz me dejo moldear lo que diga el director pero esta vez necesitaban era una niña gorda que hubiera sufrido todo lo que han sufrido las gordas como en un tiempo que en los aviones si alguno pesaba más de 120 kilos era obligado pagar el segundo pasaje, una exclusión total, ella si sabía lo que era vivir una gorda despreciada. Mientras que yo no sabía que era sufrir, no sabía que era estar deprimida por gorda yo lo que estaba deprimida sí era por terminar mi carrera y es una diferencia muy grande”.

Después de todo las llamaron a hacer la parte comercial, ellas estuvieron en la zona G de Bogotá en donde las vistieron de rosado y como gatas recorrieron la ciudad hasta la zona T. Sandra describe la situación como “una experiencia muy hermosa, nos tomábamos fotos con los gringos, nos pedían los e-mail, lastimosamente no tuvo mucha acogida a nivel nacional lo que trataban los medios de divulgar pero si en Medellín, Bogotá, Cartagena y Bucaramanga y no cogió hacia el sur no se movió a Neiva donde hay gordas ni en Cali porque en Cali es centro de belleza. Incluso nació el día Internacional de la Gorda quedo todos los 20 de mayo y desde entonces ni se escucha al son de hoy”.
Dentro de los casting conoce a Pilar Castaño, especialista en belleza para las actrices quien les habló sobre la incomodidad en la moda para las gordas. Sandra comenta las preguntas que le hizo a Pilar, “si los diseñadores pensaran para Colombia, las gordas nos reconocerían porque no hay nada bueno, ejemplo no hay medias veladas para gordas, no hay corcel, no hay ropa interior bonita para gordas, lo único es conseguir el propio proveedor de pantalones es lo que yo he hecho en Bogotá, un proveedor que realmente pensó en la necesidad de las gordas que creó desde la talla 30 hasta la 70. Si alguien tiene plata pues mejor invierta en eso porque en la ciudad de Neiva hay gente gorda y mucho más que yo, a pesar de esta temperatura tan alta de la ciudad muchos no sufren de diabetes o de hidropesía, es un tema de contextura y probablemente de herencia.”.
Sentimentalmente Sandra afirma que aunque no lo crean “los hombres las prefieren con carne y así lo nieguen en lo muy oscuro por allá, ellos nos prefieren gorditas”. Ella ha tenido novios, una de sus relaciones duró tres años y se terminó porque su pareja no pudo superar el pasado sentimental. A Sandra realmente le gustan los hombres inteligentes, que este proyectado en su futuro, que le cuenten muchas cosas diferentes a las de ella, casi no se interesa por lo físico aunque sabe que es importante a la hora de ver la salud.
Su mayor anhelo es terminar la carrera en la universidad Surcolombiana, hacer una maestría dramática en México y crear la academia de artes integradas, a futuro quiere tener una pareja, por qué no, con su mismo empuje y entusiasmo por la vida y el arte.
Antes y durante los inicios de la carrera en la Universidad Surcolombiana dictó talleres de teatro en la Corporación Candileja con la directora y maestra Mery Elcy Cano quien es también docente en la USCO.
Sandra , junto con otros compañeros de la carrera toman la iniciativa de crear el Colectivo Escénico Kinesarte USCO, propuesta interdisciplinar que para el segundo semestre de 2015 se postulará para proyecto de grado y así posicionarlo en el Programa de Licenciatura en Educación Artística y Cultural, en el que la Licenciada y Jefe de programa Rocío Polanía ha concedido espacios para creaciones y montajes dentro del Programa.
*Esta historia cuenta con el consentimiento de Sandra Parra Rojas