Por: Daniel Polo Paredes 

        Universidad Surcolombiana Neiva

Pues bien, para propios y visitantes, aquellas festividades se convierten en el punto de esparcimiento por excelencia, siendo esto lo más natural por la connotación Cultural que traen consigo las mismas. Pero este espacio del que gozan los participes, tiene un matiz bien particular que es loable entrar a destacar; esto es, las disonancias en que se sumergen las autoridades públicas, que por mandato constitucional y legal están llamadas a gobernar-administrar, dentro del marco del contrato social. 

Corolario de lo anterior, cimenta que no todo puede observarse desde la óptica positiva (aunque sería lo ideal), pues las prácticas retardatarias, fuera de contexto, de las administraciones municipales motivan el descontento de muchos acerca del trato que se le da a nuestras festividades durante largos años, pues los protagonismos políticos (de por cierto vergonzantes) no pueden florecer bajo la subyugación de los coadministrados.

En ese orden de ideas, solo dos (de muchos que se podrían analizar) aspectos que ayudan a vislumbrar dicho tratamiento. El primero , aquel que hace alusión a la oleada de campañas de embellecimiento de la ciudad como por ejemplo lo son: las multitudinarias pintadas de parques, avenidas, señalizaciones de las principales vías de acceso y salida, mantenimiento de la malla vial, valga decir, que son de gran recibo por la comunidad opita , pero que el eje de la discordia no tiene génesis en ello, sino que por el contrario, germina en la medida en que solo se originan tal vez, semanas, días o meses antes a la apertura oficial de las festividades san pedrinas, mientras tanto, durante el resto del año, la ciudad adolece a gran escala de tales prácticas por parte de la administración municipal.

En tal sentido, otra de las practicas, que constituye el segundo aspecto y que sin lugar a duda llaman a la atención, es el desplazamiento que tienen que sufrir año tras año los denominados “habitantes de la calle”, pues además del abandono social mismo que le hemos dado , (creyendo que son un problema que le compete a otro solucionar) , el aparato burocrático estatal, sin mediar alguna valoración de limitación de derechos fundamentales, se toma atribuciones que se salen del resorte propiamente dispositivo convirtiéndose en el pretexto para desconocer las problemáticas que acaecen hoy por hoy nuestro departamento.

Será que el propósito de la administración municipal es querer mostrar una ciudad sin huecos, señalizada, sin basuras, sin habitantes de las calle (desconociendo exorbitantemente su dignidad humana) , de manera TEMPORAL para seguir en esa lógica de los falsos raceros que tanto daño le han causado y le causaran a la humanidad si siguen imperando en nuestra relación con los otros?