Para expertos en Fiestas y Turismo como Albeiro Castro, existen pocos esfuerzos para rescatar la identidad alrededor de las festividades, y hoy se está ante una metamorfosis que desplazó los elementos tradicionales.  Fernando Torres, arquitecto y delegado de Secretaria de Cultura del Huila, cree que las festividades entraron en una crisis porque existe un vacio histórico en su comprensión. "Aquí hay que volver sobre el auténtico sentido de la fiesta, que conjuga el patrimonio y la herencia" indicó.

Edinson Gabriel Pimienta, jóven vigia del patrimonio, cree que la falta de apego por las elementos autóctonos de la fiesta, puede explicarse desde la misma actitud de los ciudadanos, que reducen las festividades a la rumba, y en nada se apropian del factor cultural.

Lo comercial primero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De izquiera a derecha Albeiro castro, Luis Fernando Cruz, Norma Inés Escobar,  Fernando Torres y Tito León Salazar

Uno de los elementos que ha transformado el festival según los participantes al foro es la financiación. En efecto, el investigador Tito Léon Salazar explicó que lo comercial tiene subordinado al elemento cultural, y por ende, debe mejorarse el papel de los aires autóctonos. Norma Inés Escobar, gerente del Hotel Casa Pablo, exhortó a que las familias huilenses retomen las tradiciones en la fiesta como espacio de encuentro. "Por qué no lucir el traje, reactivar la gastronomia típica, serían solo algunas ideas buenas para rescatar lo perdido" expresó.

Para el académico Albeiro Castro, las fiestas necesitan de una reingenieria que le devuelva el rasgo de encuentro popular, y los gobiernos deben retomar las raices de las festividades. "Aquí se perdió lo autóctono, el sabor casero en las festividades" aclaró.

Fernando Torres agregó el matiz educativo al debate. Para el funcionario, las directivas de la fiesta deben explorar los espacios educativos, fomentar los elementos históricos de la fiesta, y por tanto, hacer una mirada integral de ella. "Aquí lo que tenemos es un potencial para jalonar un turismo cultural".

Según Maruja de Giraldo, asesora del Festival, el principal problema radica en la politización de la fiesta. "Yo estuve en un proceso de privatización de la administración del festival,  funcionó en un periodo,  y luego se acabó; volvimos al esquema oficial que elige una junta directiva a pocos meses del certamen, y entonces los inconvenientes reaparecieron" indicó.

Para Tito León Salazar lo que se necesita en el Huila es una organización privada que se encarge de gestionar y administrar el festival durante todo el año. "Esto nos permitiría repensar el modelo presente, y de paso, recuperar aspectos como la autenticidad y diversidad de la fiesta".

Igual postura fue defendida por el hotelero  Luis Fernando Cruz, quien subrayó que si existiera un ente privado la ocupación de sus negocios sería más constante y en un mayor porcentaje.

Más Turismo a partir de la Fiesta

Otra de las apuestas que los asistentes al foro propusieron, fue el aprovechamiento de las fiestas para posicionar al Huila como destino turístico. En esa dirección Albeiro Castro propuso incrementar el número de eventos académicos, concursos culturales, festivales gastronómicos, religiosos y  deportivos. "Nuestro río de la Magdalena está subutilizado en las festividades, allí podrían adelantarse varias prácticas".

Tito León Salazar es partidario de mejorar la divulgación en la fiesta, adelantar entre las universidades de la región una macro investigación sobre los impactos económicos de la fiesta, además  de diversificar la oferta de la parte cultural.

A su turno, Fernando Torres propone que el turismo puede incrementarse solo en la medida que resaltemos el valor auténtico de las fiestas del San Pedro, además de enriquecer la programación con un equipo de trabajo que trascienda la coyuntura.

La discución sobre la fiesta sigue abierta.