Por: Adriana Ortiz Fernández

 

El panorama nacional es preocupante hablando de cifras, según Medicina Legal entre enero y septiembre del presente año se han registrado 3 muertes de niños y niñas a causa de la violencia sexual. Tres casos de mujeres una en Antioquia, otra en el Valle del Cauca y una en Bogotá. El informe también revela 11.333 casos de violencia sexual, 3.106 casos corresponden a niños entre 5 y 9 años de edad, y 5.097 en personas de 10 a 14 años. También, acerca de este fenómeno informa que Bogotá ocupa el primer puesto con 2.275 casos registrados, en segundo lugar Valle del Cauca con 1.048 casos y de tercero Antioquia con 1.011 (ver enlace)

El Huila no es inmune a este problema las cifras que presenta Medicina Legan en Neiva consultadas por el Diario la Nación, dan cuenta de una realidad que es necesario analizar.

“Las mujeres fueron víctimas de 2.257 agresiones. De estas, 715 fueron maltratos ocasionados por sus parejas, 138 agresiones contra menores, 172 agresiones sexuales, 239 casos de violencia intrafamiliar y 1.053 episodios de violencia interpersonal.” La Fiscalía seccional de Neiva reporta 245 casos de mueres víctimas de violencia sexual (ver nota)

Entre cifras, mediatismo y la indiferencia

La penúltima semana de Noviembre todos los medios desde lo local hasta lo nacional, incluyendo las redes sociales, hicieron alarde de un hecho de los muchos que diariamente ocurren de abuso sexual a la mujer. El tema resolvió ser polémico a partir de abordarse desde el espectáculo, donde solo se presta atención al problema social mencionado, cuando este involucra lugares o personajes que entran a catalogarse en “la clase alta de la sociedad”. La manifestación fue unánime en rechazar estas acciones que van en contra de los derechos de la mujer, algunos medios de comunicación fueron más allá de contar el hecho y darle protagonismo mediático, se preocuparon por enfocar los hechos desde sus entrañables causas tan arraigadas en lo social y cultural.

Es clave resaltar la forma como los diferentes artículos en periódicos nacionales direccionaron este problema a los prejuicios sociales que tiene el género femenino ligado al simple hecho de la forma como se visten, se comportan, como se expresan, etc.

Darle una mirada a la forma como es abordada la problemática es necesario para imaginar cómo piensa hoy en día la sociedad y también como una crítica al manejo del discurso que justifica de alguna manera el abuso sexual en la mujer.

Más allá de describir el problema en los prejuicios a la mujer, estos deben ser analizados en los mismos procesos históricos que ha tenido la mujer desde lo social, cultural y político. Indagar acerca de cómo una sociedad como la nuestra mantiene una herencia cultural muy arraigada que no permite que esta se desarrolle socialmente es tarea de todos, no es suficiente con las investigaciones especializas y en la creación de leyes sobre el tema, si estas se desprenden de las raíces culturales, donde la religión y el machismo siguen permeando con tales prejuicios en las relaciones cotidianas del ser humano.

Olga Amparo Sánchez directora de la Casa de la Mujer, en entrevista con el diario el Espectador resaltó que el país es contradictor con los derechos de las mujeres, mientras que tiene avances de normatividad vigentes en este género es también el tercer país de Latinoamérica con un gran número de “feminicidios”. Calificó también la violación contra la mujer en Colombia como una “crisis humanitaria”, “En 2012, más de 47 mil mujeres sufrieron actos de violencia de pareja, 50 mil fueron víctimas de violencia interpersonal y 65 mil de violencia intrafamiliar”, afirmó Sánchez. Aquí la entrevista completa (ver enlace).

A todo se suma la indolencia social cuando ocurre una violación ya sea en menores de edad, en adolescentes y en el adultos. Escuchar la noticia, verla y leerla se ha vuelto una costumbre y más grave aún una insensibilidad que se reproduce en todas las esferas públicas. Leer en un periódico que el abuso sexual toma el nivel de “crisis humanitaria” debe importar en la medida en que esta más allá de una expresión, se encuentra viva, es real y es un campanazo para tomar conciencia de que la indiferencia trae consecuencias que afectan a todos sin distinción de clases.

Opiniones desde el ámbito penal y médico acerca del tema

El abogado especialista en Derecho Probatorio Diego Edison Manrique realizó un panorama del sistema jurídico frente al tema. Hizo remembranza de cómo antes de la constitución de 1991, en la dictadura de Rojas Pinilla la mujer podía votar y de que en 1936 la mujer era sujeto de derechos como demandante y demandada. Afirmó que esto ha dado luces de que la sociedad ha avanzado en el reconocimiento de derechos.

En cuanto al código penal explicó que han existido varias reformas en relación con el abuso sexual, en donde la persona sindicada no tiene ningún tipo de beneficios, resaltó como la sociedad y el legislador ha acordado en proteger ese bien jurídico llamado libertad sexual. Pero con la desventaja de que el jurídico solo lo ha abordado desde el punto de vista punitivo y no preventivo.

“La sociedad ha manejado una doble moral”

El abogado también afirmó que la libertad sexual de la mujer ha quedado muy atrasada, que no solamente se debe manejar desde la relación sexual en sí, sino desde la prevención, de la educación y a través del tratamiento de la mujer vejada.

Enfatizó en que la sociedad ha elaborado una doble moral, condena el delito en sí, pero no persigue las causas que provocan ese delito. “Es lamentable que por algunas figuras como el Procurador, los derechos de la mujer sobre su cuerpo, sobre su libertad sexual se han visto menguados, por ese asunto tan siniestro que se llama moral colombiana”, manifestó Diego Manrique. (ver enlace).

La médica Nazly Melissa Nieto Rocha desde el plano de la atención de salud que recibe la mujer víctima de violación sexual, expresó que son quienes reciben a las víctimas, las revisan, hacen el examen físico y determinan a través de la valoración médico legal el concepto de si hubo o no abuso. “trabajamos en conjunto con la justicia para encontrar a los responsables”.

Víctima de intento de intento de violación

Tiene 21 años de edad, es una joven cuya vivencia refleja la historia de muchas mujeres víctimas que no se visibilizan porque no se catalogan como violencia sexual en sí. Cuando tenía 16 años fue víctima de un intento de abuso en un pueblo llamado Silvia en el Departamento del Cauca. Ella recuerda que el día en que esto le sucedió llevaba puesto una falda de Jean y una blusa rosada acompañada de una bobina y tenis.