Asociaciones indígenas, Congreso de los Pueblos, representantes de la Unión Patriótica, campesinos, estudiantes y organizaciones de procesos sociales y juveniles, participaron del foro “Tierras y Territorio” auspiciado por la Red Nacional en Democracia y Paz, Ministerio Federal de Cooperación Económica y desarrollo, Cersur, Plataforma sur, entre otros.

Fotografía: La Nación.com.co
En el marco del evento, académicos como Carlos Salgado, Aura María Puyana y Erika Ramírez compartieron sus diferentes posturas en relación con el territorio y los acuerdos de paz entre el Gobierno Colombiano y las Farc.
El Director de la Red Nacional de Democracia y paz Región Centro y mayor representante de la Fundación Podio, Mauricio Montenegro, considera oportuno hacer el abordaje a las temáticas a partir del segundo punto (participación política) firmado en la Habana, en el cual las FARC aceptan desarmarse y convertirse en movimiento político, y el Estado se compromete a impulsar una apertura democrática con condiciones políticas e ideológicas que garanticen el ejercicio de la oposición en el marco de la institucionalidad, un viejo anhelo nacional. Un punto que, según Montenegro, es importante para dar mayor insistencia a la formulación de políticas públicas, fortalecer la planeación y reconocer activamente las veedurías ciudadanas en el territorio.
El más reciente punto firmado entre el grupo insurgente y el Gobierno en cabeza del Presidente Juan Manuel Santos, referente a la solución del problema de drogas ilícitas, es esencial para el académico, ya que considera la puesta en marcha de un nuevo programa nacional de sustitución de cultivos ilícitos con el objetivo de generar condiciones de bienestar y buen vivir para las poblaciones afectadas por dichos cultivos y la eliminación definitiva y sostenible de estos, lo cual contribuirá al cierre de la frontera agrícola, recuperación de los ecosistemas y el desarrollo sostenible. A su vez se garantiza la protección, el derecho a la vida y el bienestar de las comunidades rurales con acciones como el desminado. De esta manera, las FARC contribuirían de manera efectiva a la solución definitiva de este problema y a un escenario del fin del conflicto.
Para la Socióloga e investigadora en tierras, conflicto armado y cultivo ilícito, Aura maría Puyana, el problema del narcotráfico es un agente económico, social y político. “En ese acuerdo, rechazaron la suspensión definitiva de las fumigaciones, la indemnización a los afectados por la desinfección desde el año 2000 hasta la fecha y pero no se aprobó una comisión que reformule la política integral de droga”, indica. Discusiones que según ella, están alertando al país y a los diferentes sectores sociales a exigir que el contenido social se profundice en la agenda de los diálogos de paz.
Puyana hace el llamado a la sociedad para que se siga preparando y pueda incidir en los debates que abordan los temas de territorialidad, derechos humanos, comunidades campesinas, drogas y cultivos ilícitos, los cuales seguirán desarrollándose en el transcurso de las etapas del proceso de paz. Hasta el momento, considera que estamos viviendo una etapa de negociación en medio del conflicto que será precedida por una etapa de transición, en la que se vivenciaría la desmovilización, el desarme y reincorporación de los miembros de las Farc. Seguidamente habría un tercer momento denominado Postconflicto, donde el reto podrá ser la reconstrucción social, política y económica del país. Por tanto, considera equívoco pensar que la firma de la Paz en Cuba de por sentado la culminación de todas las disputas que enmarcan el conflicto histórico que vive el país.
El papel central del campesinado
“Es importante que el sujeto campesino tenga bajo reconocimiento oficial un decreto en donde se instituye la mesa de interlocución campesina étnica y popular”, manifiesta la socióloga, al considerar que han sido limitados los espacios de participación para la sociedad civil: foros regionales de paz que convoca la Comisión de Paz del Congreso de la República, para alimentar los diálogos en la Habana, y la acción colectiva bajo la movilización social representada en los dos paros agrarios que vivenció el país en septiembre de 2013 y en abril del 2014, que dieron lugar al posicionamiento de las agendas agrarias desde el campesinado. (Escuchar audio).
En la etapa actual que vive el proceso colombiano, Puyana sostiene que el campesinado emergió con sus tejidos comunitarios y está reclamando sus derechos. Como propietario está exigiendo condiciones económicas para poder seguir produciendo y no ser avasallado negativamente por los tratados de libre comercio.
Finalmente, dejó en claro su posición sobre el objetivo de los acuerdos de la Habana en materia de paz en Colombia. (Escuchar audio).
El tema de la tierra seguirá siendo un punto de encuentro de la sociedad colombiana para contar y dialogar sobre las estrategias de interacción regional, el reconocimiento del sujeto campesino, las económicas rurales, la movilización en perspectivas de construcción de Paz y la agenda de la Habana.