Nació en la capital de Antioquia y hace 30 años se extendió por todo el territorio nacional. Tiene como misión prestar acompañamiento a la gente con dificultad de conducta marginal o drogadicción, guiarlos a que encuentren un sentido a sus vidas lejos de las actuaciones ilegales. (Ver: Fundación Hogares Claret).

En el lugar se atiende todas las modalidades no privativas de la libertad del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes.

Semanalmente la fundación atiende entre 45 y 55 muchachos en cuatro modalidades de “restauración”. El internado abierto, libertad vigilada, externado y semi – externado.

Acciones que cometen

Los jóvenes que ingresan a Hogares Claret están vinculados al Sistema de Responsabilidad Penal como infractores. Según lo establece la ley 1098 hay una serie de sanciones de acuerdo a la gravedad y recurrencia. El proceso es todo un aparato judicial; en él se encuentra el sistema de responsabilidad penal que lo compone la Fiscalía, juez, defensores de familia, abogados de oficio, Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), operadores y Secretaria de Educación. Todos ellos hacen parte del desarrollo judicial.

Los menores son internados en rehabilitación por remisión de Juzgados de Garantías y de Reconocimiento. El primero evalúa si el sujeto está para ser sancionado y el segundo es el que estudia el caso y decide cuantos meses debe ser recluido por el delito.

Proceso terapéutico

La rehabilitación se desarrolla en tres fases. La primera se denomina el “ciclo de ingreso” y consiste en la acogida del adolescente y en su desintoxicación física y psicológica. El diagnóstico inicial del sujeto se elabora con el acompañamiento médico, odontológico, psicológico, nutricional y de trabajo social.

El propósito del acercamiento es que el individuo que ingresa se acoja a la dinámica grupal y participe de las actividades que tiene prevista la corporación. Este proceso tiene una duración de un mes.

Una vez se termina el recibimiento se desarrolla el “ciclo del progreso”, dividido en tres etapas, cada una de tres meses. El usuario empieza a identificar las razones por las cuales ingresan al mundo delictivo y adictivo. “La gran mayoría de jóvenes infringen la ley porque han tenido un fuerte vínculo con la droga”. Comenta Han Cabrera Alarcón, Director de Hogares Claret en la capital huilense.

Han Cabrera Alarcón representante de la Fundación en su balance indica que el 80% de los jóvenes que ingresan a este tipo de programas ya tiene un historial adictivo. Aun así, dos de cada diez no consumen sustancias alucinógenas.

Luego el infractor pasa por una etapa denominada “elaboración”, en la cual el adolescente, en dos meses, aprende a aplicar ciertas técnicas tener otras posibilidades de desarrollo y evitar reincidir en las conductas delictivas.

Posteriormente transita por un espacio de “consolidación”, donde indaga a profundidad sobre su futuro proyecto de vida.

Después de un año de tratamiento, el joven regresa a su casa y la Fundación le hace un seguimiento de seis meses para analizar la evolución de su proceso.

Si el sujeto no tiene una buena conducta, se le realiza un llamado de atención al “orden”, es decir, es citado y junto con él es revisado el proyecto de vida para dialogar sobre la secuencia de lo que había planteado.

“Es decisión del muchacho si asume esto como una reorientación o si decide hacer lo que quiera”, indica el Director Cabrera.

Situación actual

Han Cabrera Alarcón, Director de Hogares Claret Neiva asegura que en la institución de la ciudad de Neiva, solo dos de cada diez personas logran salir de las situaciones que rodean la condición de infractor. Resultados que sugieren plantear algunos interrogantes ligados a situaciones que frecuentemente se presentan en la institución.

Personal de la Fundación, de los cuales se reserva el nombre, han señalado a este medio que el consumo de sustancias psicoactivas, los hurtos al personal que presta la atención son una realidad en las instalaciones de Hogares Claret. En una ocasión un canino resultó dopado por efecto de alucinógenos, comentaron.

Según comunicados oficiales en el mes de marzo del presente año seis menores de edad huyeron de la Fundación. Posteriormente dos de ellos fueron nuevamente aprendidos por la autoridad de Policía en el barrio Panorama.

¿Estas actuaciones son recurrentes? ¿Por qué suceden hechos como estos en un centro de rehabilitación? ¿El proceso terapéutico no se lleva a cabo en un 100%?

El poder del contexto en la rehabilitación

Julián Vanegas Psicólogo y actual Decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, y quien durante varios años fue el Director de la Fundación Hogares Claret de Neiva, cree que los jóvenes no logran salir de situaciones conflictivas por las características de los contextos vulnerables que los rodean.

Precisa que hay drogas legales e ilegales pero que ambas son igualmente contundentes y dañinas; en el caso del cigarrillo y el alcohol son las que más muertes, accidentes y enfermedades cancerígenas han generado. “Todo uso de drogas genera algún efecto para la salud humana, pero no todos los usos de drogas requieren una rehabilitación. Está se da cuando hay un abuso y genera disfuncionalidad en las personas (abandonan su vida laboral, social, familiar, afectiva y sus vidas giran entorno a la droga), caen incluso en la delincuencia o en la prostitución, muchos de ellos hacen vida en la calle”, manifiesta.

Las principales causas del fracaso de los tratamientos, según expresa el especialista, es el no acceso oportuno, antes de estar en grado severo de disfuncionalidad. Cuando las drogas que usan tienen mayor poder adictivo generan una dependencia física.

Las alteraciones en la salud mental: trastornos, depresión, ansiedad, bipolaridad esquizofrenia, es otra condición que entra en juego. “En la mayoría de las ocasiones cuando se inicia un tratamiento no se hace un abordaje de estas dificultades de salud mental que reaparecen después de un período de desintoxicación y llevan a las personas nuevamente a consumir”, dice el Psicólogo, denotando que no se ha encontrado un modelo de tratamiento que se pueda decir es del todo correcto.

Los tratamientos: el caso de Colombia

“Para ser realistas, en Colombia falta mucha rigurosidad al respecto. Ante la gran cantidad de casos han surgido igualmente una gran cantidad de ofertas de tratamiento, muchas de ellas sin cumplir unos estándares mínimos de calidad y sin conocimiento conceptual fundamentado sobre la problemática”. Expresa el especialista.

Los jóvenes encuentran en las drogas una manera de evitar y experimentar la dolorosa realidad que sus contextos familiares y sociales imponen. “La necesidad de escapar de la realidad displacentera y ante la ausencia de sentido de vida”, apunta, y agrega que “finalmente consumir drogas es una forma de ser reconocidos y ser aceptados por ciertos círculos sociales. Luego, estar sin drogas se hace ya muy displacentero; como dice un refrán "empiezan a consumir drogas para sentirse bien y terminan consumiendo para no sentirse mal".