Las personas ya no eran las mismas, sus caras habían cambiado, su forma de expresar, sus gestos, todo era diferente. Esas nuevas personas que llegaban hablaban de forma diferente, enredado, ninguno entendía nada, ahí empezaría el problema de comunicación. Las tierras fértiles ya no eran fértiles, se habían secado por toda esa maquinaria pesada que trasportaba carbón, ahora lo que daba plata para alimentarlos era las minas, aquellas minas que quedaban en lo alto, la fuente económica de los extranjeros que con el cuento del progreso y la civilización estaban matando a la tierra y a las vidas de cada campesino vago e incluso extranjero “pobre”, que buscaba aquella vida llena de plata y alegría para su familia. Así empieza la historia de Rudesindo Cristancho y la de su familia, que por buscar una nueva forma de vida se encontraron con el gran monstruo del capitalismo que deseaba con ansias devorar todo lo que se encontraba a su camino, y a la vez destruir todo aquello que no le sirviera.
Rudesindo ignorante de qué era el nuevo progreso y sus consecuencias cayó en la red del capitalismo “progreso de la civilización”. Se daría cuenta que su vida de campesino ya no volvería, y sólo le quedaba la resignación, el odio, la soledad y la miseria que lo hundió junto a su familia.
Para Rudesindo la vida se le estaba convirtiendo en un infierno, las pocas esperanzas que conservaba se le habían agotado al recibir su primer sueldo, sueldo que había pasado a ser una miseria. La empresa descontaba a los nuevos una cantidad que de alguna forma descuadraba las cuentas de aquellos trabajadores. Esto fue lo que llenó la copa de los trabajadores, a lo cual llevó a que el sindicato se llevara a ser realidad, situación que no les ayudó mucho, al contrario hizo que sus pocas expectativas a una mejora de su trabajo se desvaneciera por completo.
Rudesindo nunca supo en realidad qué era un sindicato y menos qué era la palabra revolución. Él había formado su propia definición a lo largo de escuchar las charlas de sus compañeros, especialmente las de Espinel con Grimaldos. Se reducía a verificar una incursión en el barrio de los extranjeros; sacar de sus casas a los Misteres y Musius (como él los llamaba); ocupar las lujosas habitaciones y enviarlos a trabajar en las minas como jornaleros. Esto era la revolución para Rudesindo, todo con el fin de, no acabar con la vida de los demás sino de hacer respetar la de sus semejantes.
Rudesindo ignorante de qué era el nuevo progreso y sus consecuencias cayó en la red del capitalismo “progreso de la civilización”. Se daría cuenta que su vida de campesino ya no volvería, y sólo le quedaba la resignación, el odio, la soledad y la miseria que lo hundió junto a su familia.
Para Rudesindo la vida se le estaba convirtiendo en un infierno, las pocas esperanzas que conservaba se le habían agotado al recibir su primer sueldo, sueldo que había pasado a ser una miseria. La empresa descontaba a los nuevos una cantidad que de alguna forma descuadraba las cuentas de aquellos trabajadores. Esto fue lo que llenó la copa de los trabajadores, a lo cual llevó a que el sindicato se llevara a ser realidad, situación que no les ayudó mucho, al contrario hizo que sus pocas expectativas a una mejora de su trabajo se desvaneciera por completo.
Rudesindo nunca supo en realidad qué era un sindicato y menos qué era la palabra revolución. Él había formado su propia definición a lo largo de escuchar las charlas de sus compañeros, especialmente las de Espinel con Grimaldos. Se reducía a verificar una incursión en el barrio de los extranjeros; sacar de sus casas a los Misteres y Musius (como él los llamaba); ocupar las lujosas habitaciones y enviarlos a trabajar en las minas como jornaleros. Esto era la revolución para Rudesindo, todo con el fin de, no acabar con la vida de los demás sino de hacer respetar la de sus semejantes.
.jpg)
El departamento del Huila se está convirtiendo en ese Valle, lo que buena parte del país ya ha vivido y otra parte vivirá. El sometimiento, más que de la maquinaria, de la palabra “progreso”. Desconocemos la realidad y nos involucramos en un concepto evolucionario de avance.
En el río Magdalena se piensa construir 5 hidroeléctricas tan solo en el territorio huilense. La situación es compleja en asuntos ambientales, y lo social es consecuencia natural. Ha habido varios despojos y desplazamiento forzado debido al uso de la Fuerza Pública colombiana para empezar de forma inmediata la construcción de estos mega proyectos. No se ha tratado de revertir el aspecto económico, obligando al desplazamiento de los cascos urbanos a unos, a otros no saber qué hacer. Todas estas partes forman algo que es inminente: indignación. El Huila en realidad no está preparado para ese tipo de “desarrollo” como mencionan algunos, y tampoco para la rebelión argumentada, pero quién sabe, Rudecindo nunca supo qué era eso sin embargo efectuó su labor de respeto, a pesar de un final posiblemente trágico, la lucha y su razón fue lo que lo mantuvo.
En el río Magdalena se piensa construir 5 hidroeléctricas tan solo en el territorio huilense. La situación es compleja en asuntos ambientales, y lo social es consecuencia natural. Ha habido varios despojos y desplazamiento forzado debido al uso de la Fuerza Pública colombiana para empezar de forma inmediata la construcción de estos mega proyectos. No se ha tratado de revertir el aspecto económico, obligando al desplazamiento de los cascos urbanos a unos, a otros no saber qué hacer. Todas estas partes forman algo que es inminente: indignación. El Huila en realidad no está preparado para ese tipo de “desarrollo” como mencionan algunos, y tampoco para la rebelión argumentada, pero quién sabe, Rudecindo nunca supo qué era eso sin embargo efectuó su labor de respeto, a pesar de un final posiblemente trágico, la lucha y su razón fue lo que lo mantuvo.
POR: Manuel Sebastián Perdomo