Por: Jhon Fredy Nagles Soto, periodista Extra Caquetá
Demandas de un lado y del otro, amenazas de todo tipo, peleas a machete y agresiones físicas constantes. En medio de este panorama se pudo haber gestado un odio infranqueable que venía desde hacía más de 10 años entre los habitantes de la vereda Las Brisas, en zona rural de Florencia. Al parecer, don Jaime Vanegas Lozada, padre de los niños asesinados, tenía serios problemas con la mayoría de los que con él habitan aquella zona. Las autoridades avanzan en investigaciones judiciales que tendrían como hipótesis las tensas relaciones entre los Vanegas y sus vecinos rurales.
Según los pobladores, la familia Vanegas se adjudicaba la propiedad de unos terrenos que no son de ellos. Sin embargo, ellos asumen como propietarios, por lo que constantemente estaban exigiéndoles dinero a todos los moradores de la carretera para dejarles levantar sus ranchos y vivir allí. Johana Bolaños Ortiz y Ángel María Yucuma Pareja son una pareja que desde hace un año viven con sus tres hijos en esos fríos parajes. Aseguran que a ellos, el señor Jaime Vanegas les estaba exigiendo 5 millones para dejarles ese lote.
Les querían “mochar la cabeza”
A los Yucumá Bolaños, Jaime Vanegas les exigió 5 millones de pesos por dejarlos vivir al lado de la carretera
Según la familia Yucumá Bolaños, Jaime Vanegas les estaba exigiendo cinco millones de pesos para dejarlo vivir en ese lugar. “También conozco que al señor de allí le estaba pidiendo como que eran 30 millones y a otro vecino, 17. (…) El dice que todo esto a la orilla de la carretera es de él, y él reclama esto como desde por allá el tercer túnel hasta el límite. Dice que él tiene derecho a 100 metros de orilla a orilla de la carretera”, dijo don Ángel María sobre su vecino.
Denunció que Jaime Vanegas, hace aproximadamente un mes, le grito a Johana, su esposa, que le iría a “mochar la cabeza”, subrayó Ángel. “La correteó desde el derrumbe para acá hasta alpie de la Base con una peinilla. Después de eso, resolvimos ir donde él a tratar de cuadrar”, relató Yucuma Pareja. Por estos continuos hostigamientos que padecía casi que a diario, a comienzos de éste 2015 Ángel María decidió demandarlo.

La casa de uno de los familiares de los Vanegas ya está siendo ofertada. Temen seguir en Las Brisas
“Nosotros fuimos a la Fiscalía y le hicimos llevar a los hijos de él, porque él nunca hablaba él directamente sino que mandaba a los hijos. Entonces nosotros fuimos a la Fiscalía y le hicimos arrimar los menores. Fuimos a Bienestar Familiar también por los menores de 12 años, y de ahí nos mandaron al Gaula del Ejército porque era una especie de extorsión lo que nos exigía el señor Vanegas”, dijo Yucumá Bolaños.
Los derrumbes de los Vanegas
Luis Alejandro Ruje Vargas es otro de los habitantes que denunció haber tenido problemas con la familia Vanegas Grimaldo. Dijo que fue vicepresidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Las Brisas y presidente del restaurante escolar de la Escuela El Cóndor. Dijo que, aunque también tuvo algunas diferencias con los Vanegas, “a mí me duele mucho porque esos niños se han criado con mis hijos. Ellos comieron aquí, durmieron en mi casa y los míos también dormían allá”.
Las hipótesis apuntan como sospechosos de éste hecho de sangre a muchas personas en la vereda
Ellos en particular son personas que se las rebuscan trabajando, no solo lavando camiones o vendiendo agua de panela con queso en la carretera. Cuando se han presento derrumbes en la vía Florencia – Suaza, estos son los personajes que salen con picos y palas a abrir paso. Allí, por unas cuantas monedas, muchos de ellos se las ingeniaban para ganar algo.
Una vez, dijo Ruje Vargas, el señor Jaime Vanegas amenazó con pegarle a una de sus hijas porque iba también a pedir monedas a derrumbe del Kilómetro 53 + 700, “que porque supuestamente el derrumbe era de ellos”, subrayó Alejandro. “Había como unos 15 de esa familia pidiendo monedas, y una de las hijas del señor Vanegas, una muchacha que llama Ema, me trató que viejo no se qué. En ese momento, me dicen que debíamos ir del derrumbe. Yo le dije que si eso les da para ellos, nos dará para todos”, dijo.
Luego de ese impase, Luis Alejandro le puso una caución a la familia, en la que llegaron a unos acuerdos, “de que ni el uno para acá ni nosotros para allá”, resaltó. “Yo lo demandé porque la señora Victoria me correteaba a mis chinos con machete, y los amenazaba que los iba a matar. Entonces, ¿qué me tocó hacer? Ir a demandarlos para que eso se quietara”.
Tienen miedo
La familia Martínez Artunduaga tema represalias por parte de la familia Vanegas
Tanto los Yucumá Bolaños como los Ruje Vargas, como la misma familia de don Silvio Martínez, tienen miedo de que, producto del repudio que generó el asesinato de los cuatro hermanos, el resto de la comunidad se ensalcen contra ellos y les hagan daño. “Me da miedo dejar ahora a los chinos en casa porque pueden llegar a hacerme lo mismo”, dijo Luis Alejandro. “Nosotros jamás en la vida los hemos amenazado a ellos, o que le hayamos buscado problemas. Ellos han sido los que le han puesto problemas a todos el mundo”, dijo Luzmila Artunduaga, esposa de don Silvio.

En esta casa al parecer se presentó el incendio del que habla la familia Vanegas, y no la otra donde ocurrió la masacre
Con este panorama, no solo Silvio Martínez Pérez tenía problemas con los Vanegas Grimaldo. Todos en la vereda Las Brisas, más de 15 familias en total, aseguran haber tenido conflictos por esa familia, básicamente por la aparente propiedad que reclamaban ellos de las tierras contiguas a la carretera entre Florencia y el municipio de Suaza en el Huila. Sin embargo, todos coinciden en afirmar que por más diferencias con el señor Jaime jamás pensarían hacer algo como lo ocurrido con sus hijos.