El pasado 04 de agosto los medios nacionales reseñaron la presentación del “Acuerdo por lo Superior 2034”. Una propuesta de política Pública compuesta por 10 puntos y 136 lineamientos que pretende por la excelencia de la educación superior en Colombia, a partir de la proyección de un sistema de educación superior a largo plazo, con inclusión, flexibilidad, calidad; que se soporta en una institucionalidad que sería garante de la armonía del sistema, su coherencia, sostenibilidad, organización y control.
En esta ocasión la Ministra de Educación, Gina Parody, le hace frente a la propuesta, junto al Consejo Nacional de Educación Superior (CESU), órgano asesor del Gobierno que ya ha es cuestionado por su actuación.
Las críticas argumentan que el “2034” privatiza las universidades públicas al desconocer el déficit fiscal, promover la autofinanciación de las universidades, afianzar la formación técnica y ligar la pertinencia de las ofertas académicas con los procesos económicos y de producción de país; El impuesto que se crearía a los egresados de la educación superior pública llama la atención.
La Viceministra de educación Natalia Ariza, durante la audiencia pública del pasado 26 de septiembre en el Congreso de la República, dijo que las apuestas del nuevo Acuerdo 2034 son necesarias para cumplir los objetivos en materia de educación.
“Las Universidades están llamadas a vender servicios de investigadores, profesores, porque es en su contacto con la realidad colombiana que se alimentan también”, puntualiza la Viceministra. Para Ariza no es cierto que las universidades no deban tener relación con el sector productivo a nivel nacional y global, y “en el caso de las locomotoras y los sectores de talla mundial”, como Gobierno deja abierta la discusión.
Una política que, según la Viceministra Ariza,”tiene que ver con la realidad del país y del sector productivo, con la necesidad de generar espacios de desarrollo profesional», donde debe estar la función de la educación superior.
El necesario crecimiento que tienen las universidades públicas ha sido entendido por el Gobierno Nacional desde una apuesta que vincule al Congreso de la República, con discusiones amplias que alimenten el Plan de Desarrollo, y la sociedad a través del establecimiento de impuestos que provean recursos adicionales. “Es la realidad, no dejemos que nos digan más mentiras, el Estado somos todos y el recurso que proviene es de todos”, ha recalcado la Viceministra Natalia Ariza,
¿Qué dice el movimiento estudiantil colombiano?

Fotografía tomada de Mesa-Amplia-Nacional-Estudiantil-MANE-Colombia
Al tiempo que las intensas jornadas de movilización empezaron a replegarse en las calles colombianas en el año 2011, el Gobierno de Juan Manuel Santos encargaba al CESU la tarea de diseñar el hoy conocido “Acuerdo por lo Superior 2034”. Tres años “de análisis y debate en torno a cuál debe ser la educación superior de calidad que requiere y espera Colombia para las próximas dos décadas”. En el proceso participaron 33 mil personas, entre expertos, asesores y consultados; en 155 espacios de debate, con 450 documentos de análisis, y 29 estudios contratados, calificado por el Ministerio de Educación Nacional como “el de mayor participación e inclusión social y regional que se haya dado (…) para la construcción participativa de una política pública”
Aun así, rectores como Carlos Olarte de la Universidad de Nariño aseguran que no tuvieron participación de los debates para su construcción, y pide que el debate sobre la educación superior, aspecto que representa la esperanza de progreso individual y colectivo, se amplíen a todas las regiones.
También, a través de productos audiovisuales que empiezan a tomarse las redes sociales, planteamientos como los de Jenifer Pedraza, de la Organización Colombiana de Eestudiantes, ahondan en las razones para decirle no a la nueva apuesta del Gobierno Nacional en materia de educación superior. al considerar que “cambia el concepto de educación superior por el concepto de educación terciaria para ir acomodando la educación del país a los designios de la apertura económica y de la división internacional del trabajo; nocivo porque el Gobierno está priorizando la cobertura sobre la calidad, la educación técnica y tecnológica sobre la educación superior. Está desligándose su responsabilidad a través de la corresponsabilidad económica de entes territoriales y las familias”.
De otra forma, pero en la misma dirección, profesores como Víctor Manuel Gómez del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, han aportado sus análisis al debate. El profesor Gómez en el documento titulado “Acuerdo por lo superior o por el ‘mínimo común denominador’? Las falencias del CESU”, ha sido enfático en señalar que el 2034 “se torna mera retórica”. Se interroga por los aportes de la “metodología supuestamente participativa” en un documento que “no solo refleja pasivamente las cifras y versiones oficiales sino que nada novedoso aporta al análisis de los problemas y necesidades de la educación superior”. Cree que el tiempo que consumió la construcción del Acuerdo “podría haber sido eficientemente logrado mediante unos pocos grupos focales con estudiosos y expertos en educación superior, en corto tiempo, de manera mucho más económica y con mayor calidad analítica que la verdadera ‘colcha de retazos’ de ideas inconexas y a veces contradictorias”.
Sobre el CESU, el profesor Gómez cuestiona el papel, alcance y legitimidad de este órgano consultor, “dada su composición altamente heterogénea, con fuerte presencia del gobierno de turno (MEN, DNP, COLCIENCIAS, ICFES), Consejo Gremial y supuestos ‘representantes’ de las instituciones privadas, las universidades oficiales, instituciones oficiales no-universitarias, profesores y estudiantes”. En el caso de los representantes de los profesores y estudiantes dice que al ser ‘autopostulados’, no tienen una representación legítima, “por tanto sus ideas y propuestas son ‘unipersonales’, lo que deslegitima no solo su presencia en el CESU sino los criterios y procedimientos de conformación de este órgano”.
De igual manera, el profesor Gómez en su texto asegura que el Rector de la Universidad Nacional no representa los intereses y necesidades de los diversos tipos de instituciones oficiales de educación superior, sino, si acaso, los intereses propios de esa institución.
¿Y la MANE?

Fotografía tomada de facebook/Mesa-Amplia-Nacional-Estudiantil-MANE-Colombia
En el año 2011 la MANE se consolidó como el proceso de unidad del movimiento estudiantil en Colombia. Con una movilización sin precedentes que se extendió por todo el año, el estudiantado logró derrotar al Gobierno de Juan Manuel Santos en su intento de reformar la Ley 30 de Educación Superior. Al día de hoy es más lo que se puede recordar y lo que se puede decir sobre sus retos.
“La unidad es el imperativo para nuestros derechos defender, ya vamos casi cuatro años de denuncia y construcción de propuesta, sin olvidar nunca la esperanza y la movilización como los grandes cimientos de nuestro caminar. Educación gratuita y de calidad, SI ES POSIBLE!” ha escrito recientemente en su cuenta de Facebook la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE).
Para Laura Niño miembro del proceso de organizativo Identidad Estudiantil en Bogotá, «el reto es reconstruirla y volverla a llenar de contenido». A caso qué pasó con la MANE luego de su mayor trinufo, mientras el CESU construía el Acuerdo 2034 para el Gobierno. Niño asegura que la MANE no se quedó quieta, continúo construyendo la propuesta alternativa de educación. En un principio la invitación se extendió al Gobierno, pero este “se fue por otros caminos y el diálogo que se pudo construir en el 2011 a través de la protesta social se desdibujó en estos años”, dice la líder estudiantil,
El accionar de la MANE y su representatividad a nivel nacional se puede medir en algo tan natural en su accionar como son las redes sociales. De las virales publicaciones y convocatorias, paso a los reportes de supervivencia. Según el Profesor Daniel Libreros de la Universidad Nacional, la MANE demostró que tenía capacidad de resistencia pero de proponer. No consolidó una propuesta final de programa alterno para la educación superior, y “no presentó proyecto de ley porque no tenía capacidad parlamentaria, la unidad nacional es mayoría”.
“Nosotras y nosotros hemos hecho varias movilizaciones, nos hemos tomado el ICETEX, hemos hecho desnudatones, marchas, denunciando el conejo que hizo el Gobierno Santos al tema de la educación (…) A nivel local se han dado peleas importantes por democracia universitaria, por calidad y mayor financiación”, afirma la vocera de Identidad Estudiantil en uno de los documentos audiovisuales que se pueden encontrar en la web.
En el mismo sentido, Jenifer Pedraza del proceso OCE, dice que, como Mesa Amplia, han tardado por la condición de estudiantes que tienen sus miembros, pero aun así han estado “realizando el proyecto y socializando la propuestas de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil para acumular fuerzas y dar esta pelea”.
El sentimiento en estudiantes de regiones apartadas del país que dicen no sentirse representados por «un movimiento que se volvió Bogotá», sustenta la tesis de que la MANE ya no es nacional. Conflictos que surgieron en plena etapa de movilización en el año 2011 y se agudizaron cuando la Mesa entró en decisiones de dirigencia, le significaron la perdida de la capacidad de movilización y evidentes fracturas en su interior.
Todo indica que el nuevo pulso con el Estado amerita un movimiento estudiantil más maduro, que vuelva a “indignarse desde sus bases”, con movilización y argumentos que retornen no sólo contra el “Acuerdo por lo Superior 2034”, sino hacía la reducción de la calidad de vida, la reforma tributaria, los nocivos impactos del modelo extractivista y la precarización de la formación educativa para el trabajo de acuerdo al modelo económico mundial promovido por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que según el profesor Libreros de la Nacional, no consideran pertinente que países como Colombia desarrollen investigación de punta ya que no acceden al mercado industrial, y en cambio se dediquen a formar mano de obra técnica para la producción de materias primas.

Imagen tomada de facebook/Mesa-Amplia-Nacional-Estudiantil-MANE-Colombia