Desde que la compañía comenzó a visitar la zona y hacer sus respectivos registros, las intenciones al parecer resultaron siendo diferentes a lo que hoy se conoce como el proyecto de la microcentral hidroeléctrica en el río Aipe. “Era por cosas totalmente diferentes, por ejemplo, que el empresario tenía la intención de crear carreteras para brindar a los campesinos mayor acceso a sus predios. Cuando hacen estas reuniones, toman unos registros fotográficos y unas actas de participación de las comunidades que luego toman y pegan como si fueran la aceptación de aquellas hacia el proyecto”, expresa Carlos Arturo Rojas Charry, líder e integrante de la Asociación Cívica Somos Río Aipe, la cual fue constituida para emprender acciones en defensa del río.
Al parecer Generhuila S.A llegó a las veredas de Aipe cuando el proyecto ya estaba completamente listo y sin ninguna consulta previa a los habitantes. Claro ejemplo de lo que comúnmente suelen hacer quienes pretenden hacer explotación de recursos naturales por algún medio: no consultar a las comunidades. “La gente manifiesta que allá llegaron los de la empresa a varias veredas acompañados de soldados y fuerza pública, diciendo que la licencia ambiental ya la tenían y que ellos generarían empleo. Que los interesados en trabajar en el proyecto les hicieran llegar las hojas de vida”, expresó Emilio Gutiérrez, habitante de la vereda La Esmeralda de Aipe.
“A nosotros nos hicieron una reunión en la vereda Los Cauchos, que es donde yo vivo y de donde sale la bocatoma del trabajo que quieren hacer. Con ellos no se llegó a ningún compromiso. Nosotros simplemente escuchamos cómo era el proyecto y qué era lo que pensaban hacer. No hubo algo concreto en que la gente estuviera de acuerdo. Allá fue el ingeniero Mauricio Tovar, que fue el que convocó”, manifestó Hernando Aldana Repizo, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Los Cauchos del municipio de Aipe.
Por lo general las opciones de empleo que emergen de dichos proyectos, ponen de relieve las necesidades de muchos habitantes quienes ven una oportunidad a mediano y corto plazo de solventar ingresos económicos. Al lado del discurso de desarrollo económico viene el del incremento de la calidad de vida. Don Hernando lo dice y está seguro que una de las formas de llegar a la gente es brindar garantías sociales que seguramente jamás llegarán.
Y es que lo llamativo del proyecto, fuera de hacer parte del cúmulo de iniciativas de generación de energía alternativa en el país, es quien pretende realizarlo. No se trata de una multinacional o algún particular foráneo, sino un empresario huilense, netamente privado, también acreedor de una de las más grandes empresas piscícolas del departamento y sobre el cual pesan fuertes denuncias en su contra por mal manejo de residuos y graves afectaciones por contaminación al río Aipe.
A propósito, Yovanni Arias Cano, habitante de la zona rural de Aipe, habla sobre algunas de las afectaciones hacia el río.
(Haga click sobre el audio para escuchar el testimonio)
En los proyectos de energía hidráulica por lo general subyace, además de un análisis ambiental del lugar donde se quiere construir, el carácter de beneficio colectivo de la energía producida, la cual es distribuida entre las comunidades. Entre otras cosas, las fuentes alternativas hidráulicas suplen el uso de fuentes no renovables como la de los combustibles fósiles como carbón y petróleo, que incrementan el cambio climático y el efecto invernadero. Sin embargo y en este caso, ¿para quién y para qué se está generando energía aparentemente “renovable”, en un departamento rico en afluentes hídricos?
“Aquí lo que se quiere es sacar energía directamente para venderla, ellos tampoco buscan un beneficio para el propio municipio, tal vez. A los propietarios de las fincas sobre las cuales van a hacer el trabajo les ofrecieron la posibilidad de adquirir energía con la certeza de que una empresa nunca va a regalar nada, queriendo decir ‘les ponemos energía pero a bajos costos’, en comparación con los de las otras empresas operadoras”, añadió Aldana Repizo.
El rumbo del proyecto
A varios líderes, activistas y habitantes de la zona urbana y rural de Aipe, una noticia de un medio de comunicación local les cayó como baldado de agua fría. Allí se anunciaba la concesión de la licencia ambiental al proyecto por parte de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM), en un término menor a tres meses, es decir, aproximadamente en diciembre de este mismo año. Además, hacía énfasis en un supuesto apoyo de las comunidades hacia la construcción de la PCH. La publicación generó más escozor del que ya había. Días después, varios líderes cívicos del municipio se reunieron con el Director de la Corporación Carlos Cuéllar para manifestar la indignación y el inconformismo por la declaración. “Somos reactivos a la prensa (…) Hasta el momento no se ha otorgado ninguna licencia ambiental al proyecto. El estado de este es diferente a otros como el de Santa María, por ejemplo, donde ya está en una etapa avanzada. De hecho, a ellos se les propuso un aplazamiento para que argumentaran. Acá ustedes no pueden decir que no quieren una microcentral simplemente porque no, tienen que venir con argumentos y fundamentos serios”, indicó el funcionario.
Foto: Edith Garzón (Somos Río Aipe) Algunos líderes y habitantes de Aipe reunidos con el Director de la CAM Carlos Cuellar.

En comparación con el caso del municipio de Santa María y haciendo mención al proceso de audiencia pública que ya hizo su efecto allí, el funcionario recalcó que en Aipe ni siquiera se ha llegado a ese punto. “Esa etapa surtiría luego de pasado el diagnóstico y cuando inicie el licenciamento. Si hay argumentos suficientes para que en el diagnóstico de alternativas ninguna de éstas sea viable, el proceso se archiva, ya que no hay méritos para iniciar el proceso”, resaltó Cuellar. No obstante, archivar no implica la cancelación total del proyecto, sino el aplazamiento de la revisión de los requisitos exigidos por las entidades competentes, lo cual le puede dar vía libre en un futuro. Pese a las alarmas, en Aipe se respira el temor de que la CAM y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales de finalmente luz verde a la construcción de la microcentral.
Generhuila registró la PCH el 12 de julio de 2013 ante la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME). En el Huila, existen 15 solicitudes ante la CAM de proyectos de microcentrales hidroeléctricas en varios municipios, de los cuales, hay uno que se encuentra archivado por la CAM: La PCH de Campoalegre y Algeciras. Aunque la PCH de Aipe no ha llegado a una etapa avanzada dentro del proceso que se exige, Generhuila S.A ya proyecta el desarrollo de la audiencia pública cuando los trámites tengan el rumbo requerido.
El ingeniero industrial de la compañía Mauricio Tovar, considera que la desinformación que existe en los habitantes de Aipe es uno de los puntos que más ha incomodado la puesta en marcha del proyecto. A medios de comunicación locales expresó que la iniciativa responde a las nuevas alternativas de generación de energía amigables con el medio ambiente. La posible certeza de que la PCH afectará notablemente al medio ambiente es algo de lo que se niegan a admitir.
“En el Huila se están pensando planes alternativos de generación de energía y se han unido Cámara de Comercio, Electrificadora del Huila, mientras se hace lobby con varios alcaldes. Carlos Cabrera Villamil hace parte de esto”, expresó una fuente anónima. Según las mismas declaraciones, la estrategia de Cabrera Villamil ha consistido en socializar dichos proyectos a espaldas de la comunidad y utilizar los medios de comunicación masivos como micrófono de persuasión al público en general. También, es recurrente en su accionar el aprovechamiento de espacios como foros y encuentros académicos alrededor del tema de las energías alternativas, para camuflar el mensaje de viabilidad de dichos proyectos.
Si bien, la PCH que busca instalarse en Aipe no es algo con las mismas proporciones de las represas de Betania o El Quimbo, guarda en su esencia la utilización del río que según expertos en el tema, podría reducir su cauce y por consiguiente afectar el abastecimiento de agua al acueducto que surte el municipio. “El proyecto busca encauzar el río en la franja que comprende las veredas Pipilicua y el Tambo, con una tubería de tres metros de diámetro, que recorrería más de 6 Kilómetros de distancia, las cuales en su parte final a través del sistema de una caída libre (más de 87 metros), moverían unas turbinas generadoras de energía eléctrica que suplirían las necesidades de la empresa de Carlos Cabrera y el excedente de este proceso se podría ofertarse en el mercado de las empresas eléctricas”, afirmó el portal de noticias Aipelea.
Pero, ¿por qué los aipunos no quieren una microcentral hidroeléctrica en su río?
(Pase el cursor sobre la imagen y haga click sobre los audios para escuchar los testimonios de tres líderes y habitantes de la zona rural y urbana del municipio de Aipe)
“El 98 del 100% de los habitantes de Aipe está en desacuerdo con la construcción de la PCH”, señaló Carlos Arturo Charry. Desde que se conoció la propuesta, en el municipio no cesan de realizar jornadas de concientización, marchas, cacerolazos y demás. Edith Garzón, otra líder del municipio, se muestra enérgica cuando expresa que cualquier tipo de represamiento en las aguas, por más mínimo que sea, afecta considerablemente el río y por consiguiente el abastecimiento del líquido vital a las comunidades que dependen de él para sobrevivir.
Aipe, un municipio que ha sido portador de la más grande explotación petrolera desde que se iniciara en el departamento no puede, según la mayoría de quienes lo habitan, cargar con más proyectos que puedan perjudicar a paso lento el rumbo del único afluente que les da la vida. Y aunque los antecedentes de contaminación en esta fuente hídrica son visibles ante la comunidad y datan de hace diez años aproximadamente o más –explotación minera y de material de arrastre; vertimiento de líquidos contaminados, quema de basuras en las riberas–, la coyuntura actual ha puesto a pensar mucho más a los aipunos sobre el futuro de las condiciones sociales, económicas y ambientales de su pueblo.
(Haga click sobre el audio para escuchar un segundo testimonio de Yovani Arias Cano, habitante del municipio de Aipe)
En redes sociales, comités cívicos y habitantes han creado grupos y espacios de interacción para promover la participación en defensa del territorio. El pasado 19 de septiembre Huila se movilizó en defensa de los ríos. Aipe fue el protagonista. Por ahora esperan que sobre el río, tan sólo el agua fluya libremente.