Al escritor tolimense las motivaciones humanas y poéticas lo movieron a decir “#SomoselRío”. “Yo como ser humano siento que sin agua, sin oxígeno y sin bosques no vamos a sobrevivir. No habrá poesía si no hay agua, aire y bosques; no habrá poesía sin el rumor de los arroyos, el florecer de los campos, sin nubes y colores. Es algo que trasciende la política en el sentido puramente instrumental de la palabra, en el sentido solamente conspirativo de ella. Es otra política, es la fiesta de la vida, la convivencia, de los valores más altos de la humanidad que son la solidaridad, la compasión, la generosidad, el respeto por el mundo y el amor por la belleza”, manifiesta el escritor.

Caminar por las laderas bañadas por el Río Magdalena, es un reto más de una resistencia campesina, jornalera, de pescadores, académicos y ambientalistas del Sur de Colombia que se niegan a negociar con las multinacionales por tratarse de un asunto vital que se encuentra en riesgo con proyectos minero-energéticos como la Hidroeléctrica El Quimbo. (Ver: El mapa minero – energético que tiene en alerta a comunidades del Huila).

“Recientemente, el Gobierno de Santos concesionó el Plan Maestro de Aprovechamiento del río Magdalena a la estatal Hydrochina, a nombre de su recuperación, con el claro propósito de privatizar el río para megaproyectos de generación de energía y transporte de carga como “uno de los pilares estratégicos para la competitividad de la Nación, debido a los bajos costos y el desarrollo de infraestructura para el estímulo a la inversión privada””, han expresado.

La colonización de América continúa

Para el escritor William Ospina, es importante repeler al discurso del desarrollo y el supuesto progreso, con un discurso nacido de la sabiduría profunda de las comunidades nativas, de la sociedad, y del saber ético y estético de la sociedad. Superar la tendencia que siempre ha existido de llamar progreso y desarrollo a procesos expropiatorios, de aniquilación de comunidades nativas, de apropiación de los territorios y saqueo de los recursos naturales.

“La sociedad mercantil descubrió temprano la capacidad de mostrar y argumentar que eran procesos civilizatorios y progreso todo lo que fuera abrirle camino al mercado y al saqueo de los recursos; así se dio en el siglo XVI durante los procesos de la conquista de América, en los tiempos coloniales siempre fue la búsqueda de minerales, metales y recursos naturales lo que gobernó esos procesos. Es exactamente lo que ocurre en este momento, solo que ahora hay más tecnología, más poder científico y tecnológico, más capacidad de depredar los territorios para acabar de extraer esas riquezas.

La clásica estrategia de negar las culturas presentes en los territorios se mantiene constante, pero con la fortuna, según el escritor, de que el llamado progreso ya está mostrando su cara terriblemente destructiva del mundo. “No es solamente el saqueo de los recursos de unas comunidades y la destrucción de unas regiones, el mundo entero está siendo destruido por esa lógica de la depredación. Esa doctrina del desarrollo no admite Swiss AAA replica luxury watches ”. Los capitales trasnacionales se han unificado en la misma medida que lo hacen los procesos ciudadanos que se oponen al modelo.

El llamado entonces del célebre escritor es a “demostrar que es posible una civilización, un progreso y un bienestar en armonía con la naturaleza, defendiendo el equilibrio y no una teoría del desarrollo contraria a la vida, y una teoría del crecimiento ilimitado en un mundo de recursos limitados. El papel de la cultura, la academia y las artes es muy grande allí en la reivindicación de la importancia de la naturaleza y la defensa de los principios profundos que knock off watches hacen que la naturaleza siga proveyendo de vida el mundo, y en la construcción de un lenguaje que todos podamos compartir, porque lo que debilita es Tag heuer watches replica que las comunidades no compartan el discurso y no tengan la capacidad de argumentarlo”.

¿Cómo lograr la unidad?

 

 

Las opiniones sobre el proceso de paz y la paz del escritor William Ospina

 

Comunidades opinan sobre Política minero-energética en Colombia

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