Fortalecillas es conocido por la calidad y el sabor de las achiras. María plantea que según un estudio realizado en conjunto entre la Cámara de Comercio de Neiva y la Corporación Autónoma del Alto Magdalena (CAM), el queso que se produce en esa zona es de muy buena calidad debido al pastizal que allí crece, el cual se constituye en el principal alimento de las vacas en la zona.

A las siete de la mañana, su puesto de trabajo está listo en La Plaza Cívica Los Libertadores, ubicada en la carrera tercera con calle octava. Allí, otros ocho puestos de venta están instalados; esta mujer ha estado en diferentes puntos de la ciudad y manifiesta que la Alcaldía tiene estipulado darles módulos en otros espacios, acordes con los productos que ofrecen.

Una tradición familiar

Los conocimientos le fueron dados de generación en generación. Su abuela fue quien inició la fabricación de estos alimentos. Maria Elcy rememora el tiempo en el cual su madre la reunía junto con sus hermanos para explicarles los pasos necesarios con el fin de elaborar cada uno de los productos y de paso colaborar en la labor. “Tiempos aquellos, jamás olvidaré la imagen de mi abuela y mi madre sentadas en el solar de la casa moliendo el maíz y amasando en las piedras”, expresa.

En el año setenta y dos, esta carismática y trabajadora mujer salía con un canasto que cargaba en su cabeza y recorría a pie todos los barrios de la ciudad. En esa época, Neiva era pequeña y no contaba todavía con el desarrollo urbanístico actual. Junto a su compañera Elvira Marroquín andaban de casa en casa brindando los bizcochos de cuajada, achiras, bizcochos de maíz, cucas, bizcochuelos, bocadillos, arequipe casero, dulce de guayaba, masato y panderos.

Ante la ausencia de oportunidades laborales y tras una etapa económica difícil por la cual atravesaban, decidieron crear una microempresa. Con el trabajo constante fue reuniendo los recursos y paso a paso remodeló su vivienda. Hoy, dicha microempresa se conoce con el nombre de Fortiachiras, la cual apunta a sostener y mantener la tradición de un producto netamente artesanal.

 

 

Vídeo tomado de: Perfiles Empresariales del Huila, Coomotor

 

El anhelo por cumplir un sueño

Así como lo hicieron con ella su abuela y su madre, María Elcy les enseñó a sus cinco hijos la tradición de la elaboración de estos alimentos. Dos de ellos producen y venden. Una de ellas es su hija Adriana María, Ingeniera industrial y la más apasionada por el oficio. “Ella se rebusca recursos y gestiona la empresa”, comenta María con una sonrisa dibujada en su rostro.

A base de créditos ha sacado a su familia y empresa adelante, comprando la maquinaria necesaria como el motor para moler, las latas y los hornos.

La magia de lo artesanal

En esta tradición que ha sostenido, el aspecto monetario es uno de los principales obstáculos. Ha sostenido su negocio, la calidad y sabor de sus productos con esfuerzo pero considera que si da el paso a lo industrial, se perdería toda una historia.

Uno de los procedimientos en la elaboración de sus productos es la etapa del asado en el horno de barro. Este proceso se desarrolla para que no se haga con leña, pues el INVIMA lo prohíbe debido a la contaminación al medio ambiente.

De igual forma, sus productos artesanales le han significado valiosos reconocimientos pues ha representado al Huila en diversas ferias. Aún recuerda la primera rueda de negocios en el año 1995 en la ciudad de Medellín, en la cual participó con su hijo. Después vinieron las de Popayán, Cali, Bogotá, Bucaramanga y Barbosa.

Recursos Económicos

“Hay mucha cantidad y poca demanda”

Años atrás había temporadas que se esperaban con ansias. Ahora, ve que esto no se da. Igualmente en el mes de junio, las entidades gubernamentales generaban espacios para dar a conocer los productos a los turistas que llegaban a la región.

Cuando iniciaron, los recursos económicos eran rentables. Hoy, son menores comparados a los de años anteriores. Según María, esto se debe principalmente al aumento masivo del comercio de estos mismos alimentos. “En todos lados se ve; pero a mí me buscan por la calidad y el sabor de los bizcochos”, dice.

Si bien la industrialización permite la producción en cantidad siendo más económico, doña María considera que se perdería la esencia o lo tradicional del producto, lo cual afectaría notablemente la calidad del mismo.