Por: Norma castaño
Adriana Perdomo
Claudia Hernandez
Alejandra Morales
Estudiantes Lic. Pedagogía Infantil USCO
El tema principal a trabajar durante esta práctica es la estimulación temprana con los niños y niñas que se encuentran entre los 0 a 4 años de edad. Los estudiosos del tema consideran la estimulación temprana como elemento fundamental en el crecimiento del infante; se considera un requisito básico para el desarrollo del cerebro del niño, ya que potencia sus funciones cerebrales en todos los aspectos (cognitivo, lingüístico, motor y social), pues es durante este período de vida que aparecen adquisiciones básicas como el control cefálico, la coordinación binocular, la postura indicada al estar de pie o sentado, los sonidos, las palabra, en general la estructuración del pensamiento y de la personalidad.
Según el doctor Orlando Terré Camacho, Maestro y pedagogo, quien actualmente preside la Asociación Mundial de Educación Especial y Presidente de OMEDI- Organización Mundial de Educación, Estimulación y Desarrollo Infantil, es considerado como una de las voces más actuales en torno a la comprensión de la Educación Inclusiva y el desarrollo de la primera infancia. Señala que un niño no solo se desarrolla a través de la lucha constante por comprender, sino también en virtud de un esfuerzo decidido por convertirse en una persona que tenga la misma mentalidad y sea acompañante de otras personas; su crecimiento depende de la cantidad, tipo y calidad de estímulos que recibe, pues las capacidades no se adquieren sólo con el paso del tiempo.
Por consiguiente, el bebé precisa recibir estos estímulos a diario, desde el momento de su nacimiento. Si recibe estímulos pobres, de una forma irregular o en cantidad insuficiente, el cerebro no desarrolla adecuadamente sus capacidades al ritmo y con la calidad que cabría esperar. Por otro lado, una estimulación temprana, abundante, periódica y de buena calidad nos garantiza un ritmo adecuado en el proceso de adquisición de distintas funciones cerebrales.
Teniendo en cuenta el anterior postulado recobra importancia la labor desarrollada con los niños y niñas durante la práctica de intervención, pues en ella se realizan múltiples y diversas actividades que posibilitan en los niños la adquisición de conocimientos sobre sí mismo y su entorno, empleando materiales llamativos y adecuados para trabajar la exploración y fortalecimiento de los órganos de los sentidos.
Finalmente la práctica de intervención es una experiencia vivencial que fortalece la academia, pero más aun el deseo de ser unas profesionales competentes en el ámbito educativo y mejorar el componente familiar propio y el de las personas que se encuentran alrededor.