Por: Eliana Gómez Hurtado
Después de un retraso menstrual, aquella mujer que se reserva el nombre para evitar implicaciones penales, decidió recurrir a un laboratorio para realizarse la prueba de embarazo. Había pasado un buen tiempo, aproximadamente una hora, cuando la enfermera la llamó. La hizo pasar y le dio la noticia que no esperaba: la prueba había salido positiva. Al salir de ese lugar no sabía qué rumbo tomar porque le era difícil enfrentar la nueva realidad.
Luego de discutir con su compañero sentimental, decidieron el aborto. Obtuvo las pastas: unas cápsulas que difícilmente se consiguen porque son recetadas con formula médica. Cumplió los protocolos y con el pasar de las horas se dio cuenta, ante los fuertes dolores de estómago que aumentaban su aflicción, que el medicamento había hecho efecto.
Frente al fenómeno, dos interrogantes han sido protagonistas. Un dilema entre ¿está de acuerdo con el aborto? O ¿No lo está? El abogado Alfredo Vargas Ortiz, Docente de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Surcolombiana, como constitucionalista se mostró de acuerdo con los designios del organismo.
“Es un órgano de cierre y ella es la que define cual es el alcance de nuestros derechos y en ese sentido estableció claramente tres situaciones en las que definitivamente debe darse el aborto”, sostiene.
Comparte la postura por el respeto a la vida, considerando que toda persona que tome la decisión de tener relaciones y no cuidarse debe tener claras las consecuencias y reconocerlas.
“Traer una persona a la vida y quitársela sería de cierta forma un acto de irresponsabilidad por la vida misma, porque la vida ya está demostrado, comienza en el mismo momento de la concepción”, puntualizó el abogado frente a la defensa que realizan ciertos grupos sociales apoyados en la premisa de que la vida sólo puede ser quitada por Dios.
Pero para Yulieth García, estudiante de quinto semestre de Psicología el aborto es un derecho de la mujer, independiente de cualquier problema que tenga el niño o que haya tenido la mamá. “Si es algo que ella quiere hacer, está bien, así sea muy cruel, así pueda tenerlo, adoptarlo o quizá el niño tenga una mejor vida, pero es la decisión de ella”, manifestó.
Por su parte, la psicóloga de la Universidad Surcolombiana, Kay Dilett Lopez Walteros, reconoció que desligado del enfoque moralista, el aborto bajo ninguna circunstancia debe realizarse. A la par con esto, considera que hay muchas opciones para darle continuidad a la vida de ese ser, permitiendo que la persona pueda prolongar su existencia.
Las crifras del aborto
López Walteros se refirió a la cultura natural que existe acerca del aborto producto del desconocimiento que hay sobre los efectos fisiológicos que conllevan esta práctica, convirtiéndola a su vez en una salida común a los casos de embarazos no deseados. “No sabemos de las complicaciones que tiene en nuestro organismo, además del efecto psicológico latente en el sentimiento de culpa; todo lo que queda guardado por esta acción”, enfatizó.
En el 2012, el Instituto Guttmacher estimó que en Colombia se realizaron 400.400 abortos clandestinos. Comparado con el año 2011, aumentó 400 prácticas. (Ver informe).
En la investigación “El aborto en Colombia, cambios Legales y transformaciones sociales”, desarrollada en el año 2011 por Annika Dalén se concluye que la razón por la cual en el país existen pocas cifras se debe a que existen barreras frente a la interrupción voluntaria del embarazo, especialmente para ciertas causales. “La causal más registrada es la de malformaciones fetales incompatibles con la vida extrauterina, que registra casi el doble de número de procedimientos que las otras dos causales juntas”.
Agrega la investigación de la Universidad Nacional de Colombia que abortar cuando el embarazo es resultado de una violación, parece ser la situación más Complicada para las mujeres. Debido a que no solamente deben enfrentar el estigma social que implica ser víctima de una violación sino el estigma impuesto por el sistema de salud en forma de maltrato
“Así, el acceso de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo está condicionado más allá de su propia situación socioeconómica, o e concepciones culturales que influyen en decisiones personales y políticos sobre el aborto, por contextos políticos sin relación directa con el tema, pero que igual afectan las posibilidades de las mujeres a ejercer libremente sus Derechos sexuales y reproductivos”, argumenta la investigación cualitativa sobre la situación del aborto en Colombia, que analizo la jurisprudencia y las permanencias sociales en las prácticas y los discursos. (Ver investigación)
Por su parte, Lucero Zamudio, Magister de la Universidad Javeriana, en su trabajo el aborto en Colombia: Dinámica sociodemográfica y tensiones socioculturales, considera necesaro que en el campo de la opinión pública se aclare el sentido, de lo que ella llama, los "sobreentendidos" en el debate sobre el aborto. "Una cosa es preguntar si está de acuerdo con la penalización del aborto, con encarcelar a la mujer que aborta y a quien le ayuda. Y otra cosa es preguntar si se está de acuerdo con el aborto (…) pues son asuntos de sentidos muy distintos". (Ver trabajo de Zamudio).