El estudio de Transparencia Internacional, quizás la ONG más reconocida en materia de seguimiento de la corrupción, según el Jefe de Programa de Ciencia Política de la Universidad Surcolombiana Luis Fernando Pacheco, deja en evidencia una correlación directa entre calidad de vida (índice de desarrollo humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PENUD) y la desigualdad (índice GINI) con la corrupción. “En los países más desiguales y con menor avance en materia de desarrollo humano, indirectamente, no solo tiene un riesgo, sino que los resultados muestran que hay nexo con la corrupción”.
Por su parte el Jefe del Programa de Derecho, Oscar Huber Zuñiga, los países con problemas de plenitud de la democracia se ven más comprometidos: países africanos y de Medio Oriente donde el régimen político influye bastante en la percepción de la corrupción.
El panorama global
De acuerdo a la publicación del Instituto Mexicano para la Competitividad A.C. sobre el estudio, Dinamarca se sitúa en la primera posición con una puntuación de 92, seguido de Nueva Zelanda (91), Finlandia (89), Suecia (87) y Noruega (86). El último lugar lo comparten Corea del Norte y Somalia con apenas 8 puntos de 100.
En Centroamérica, México ocupa el lugar 103 entre los 175 países evaluados (es decir, se encuentra reprobado) y destaca por contar con la peor calificación de los 34 países que forman la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).
Por el lado de la región Latinoamericana, Chile y Uruguay están a la cabeza empatados con 73 puntos (38 más que México), Brasil tiene 43 puntos (8 más que México), mientras que la última posición se la lleva Venezuela con 19 puntos (16 menos que México) y ocupa el puesto número 161 del índice.
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¿Latinoamérica un reflejo del modelo político y económico?
Según el Jefe de Derecho de la Surcolombiana, los países nórdicos, que tienen la mejor calificación en cuanto a percepción de la corrupción (Nueva Zelanda, Finlandia, Suecia, Noruega), a pesar de que tienen modelos económicos de libertad de mercado nunca renunciaron a ser Estados que económicamente se identifican con el modelo benefactor. “Libertad de mercado si pero la educación sigue siendo un derecho fundamental, libertad de mercado si pero los recursos naturales no son objeto de explotación, son monopolio exclusivo del Estado, la propiedad privada no puede invertir allá”, dice el abogado, explicando que se trata de libertad económica bajo un sistema controlado y regulado por el Estado, con mecanismos que permiten redistribución del capital. “Están en la panacea de la humanidad, superaron ese discurso radical que hace que las posturas se extremen y los conflictos se intensifiquen y la población sea la más afectada”, agrega. De América Latina cree que el panorama podría ser peor, y existe una correspondencia entre los gobernantes y las personas. Paraguay aparece junto a Venezuela, Nicaragua y Honduras con los índices más desfavorables. “Donde existen radicalismos, posiciones fuertes, es donde más se ve afectación”
Dentro de los casos en el informe que sorprenden al Jefe de Ciencia Política, está el italiano, “probablemente el país más corrupto en el nivel europeo”, y el brasilero, que se obtiene mejor calificación frente a Colombia, “cuando está atravesando un periodo de acusación muy fuerte que no es el primero, y el tema de corrupción viene sonando en la agenda desde finales del Gobierno del expresidente Lula”. El nivel de percepción del país Latinoamericano, de acuerdo con el profesor Oscar Huber Zuñiga, tiene que ver con el sistema acogido por el país por lo extenso del país y que ha dado autonomía a sus estados: “la gente diferencia entre el Estado federal y los estados federados. A diferencia de Colombia, las decisiones no se encuentran concentradas, y tienen mayores oportunidades en el manejo de nuestros recursos para la gestión de los intereses propios.
El país insignia en la lucha contra la corrupción en Latinoamérica sigue siendo Uruguay (con 73 puntos y clasificación 21 entre 175) “de allí su denominación de la Suiza de Latinoamérica”, según el profesor Pacheco. El nivel de desigualdad es bajo y más avanzado en materia de garantías, seguido por Chile con los mismos puntos.
En Colombia la percepción que existe sigue siendo muy dramática (37 puntos de 100) pero podría ser peor al ser un país donde los escándalos de corrupción parecieran de nunca terminar y son cada vez más sorprendentes. “El caso colombiano es lamentable, si bien no estamos en la cola, indudablemente estamos atravesando una crisis”, dice el Jefe de Ciencia Política, quien además cree que no hay manera de lucha contra la corrupción sino se ofrecen y no se aseguran herramientas técnicas que blinden los procesos: “que haya procesos más transparentes no en condición de la persona, es decir que dure lo mismo sacando un pasaporte un ciudadano de estrato seis que uno de estrato uno, es evidente que Colombia no es garante de eso”.
En este aspecto el Jefe de Derecho considera que los instrumentos de control a pesar de que no son lo mejor están dando resultados y es algo que se debe a la Constitución, pues hace 20 años no se escuchaba que un congresista se fuera a la cárcel, en la Constitución del 86 eso no pasaba. También encuentra relación con la dinámica global donde el ciudadano al presenciar alguna situación tiene mayores posibilidades para ejercer control social a la actividad estatal.
¿Son diferentes las percepciones de corrupción?
La corrupción es una “enfermedad” que repercute en el desarrollo de un país. El dinero que debe ir a subsanar los problemas de los menos favorecidos termina en mano de políticos, intermediarios, organizaciones, e indudablemente impacta en el desarrollo.
Dentro de los aportes a este análisis, el profesor Luis Fernando Pacheco, Jefe de Ciencia Política, aduce a que las situaciones de percepciones de la corrupción son diferentes. Por ejemplo en el caso mexicano considera que es una percepción evidentemente ligada a las fuerzas armadas, específicamente a la Policía Federal, entendida como sinónimo de coimas, sobornos, de una entidad que permitió o le hizo la vista ciega al tema del narcotráfico en los últimos diez años. Esto se Perfect AAA replica watches más o menos igual en Centroamérica.
En cambio en Suramérica, dice el Profesor Pacheco, la percepción no va desde los fondos públicos, sino desde los órganos de poder. En el caso de Colombia el panel de opinión de la firma Cifras y Conceptos encuentra que la percepción que el ciudadano tiene de sus instituciones va a la baja desde hace cinco décadas. El ciudadano no confía, es prevenido frente a sus instituciones y considera que la división de poderes no existe: una garantía de independencia y no corrupción para el ciudadano.
En dos casos puntuales se evidencia esta tesis. La primera explicada por el Jefe de Ciencia Política de la USCO y la segunda por el Jefe de Derecho de la misma Universidad. (Escuchar audios).
Esta “enfermedad” como la ha denominado el profesor Pacheco, rolex knock offs plantea a Latinoamérica la necesidad de generen garantías reales y serias para castigar la corrupción, permitiendo que la ciudadanía cambie su percepción. “Los gobierno en Colombia todos en los últimos 30 años han tenido serios escándalos de $149 Replica watches corrupción con nombre y apellido y parece que no hay ningún compromiso y tarea frente a esta situación”, dice en el caso concreto de Colombia.
También Transparencia Internacional extiende en su informe una serie de recomendaciones que ha llamado “acciones prioritarias para generar cambios significativos en la región”, en relación a la superación de la impunidad y la desigualdad. (Ver documento).