Hay quienes están dispuestas a perdonar siempre y cuando haya verdad, justicia, reparación y no repetición; pero hay quienes guardan una postura radical en su dolor. Según el periodista y escritor John Carlin la “reconciliación es el camino más practico hacia la paz y la democracia”.
Las víctimas recuerdan su historia
Con una pica, una pala, un fusil apuntado en su cabeza y un par de lágrimas en sus ojos sintió el gran dolor que sentía al saber que tenía pocos minutos de vida. Por órdenes de los combatientes excavó la fosa, para luego ser incrustado en ella. Recobró sus esperanzas cuando de pronto una mano alentadora rosó su hombro y dijo “tiene una segunda oportunidad”. Es la historia de Cesar Augusto, un empresario de Florencia (Caquetá) secuestrado por la guerrilla de las Frac por no pagar la extorción.
Lo más crítico no termina ahí. Dos meses de haber salido de la selva llegó la Agencia Nacional de Inteligencia Colombiana (ANIC) y lo capturó con el supuesto de que tenía que pagar una gran suma de dinero al estado por los días en que estuvo en cautiverio. Esta entidad se encargó de despojarlo de todos sus bienes y de dejarlo prácticamente en la ruina.
Tiempo después un integrante del frente que lo había retenido durante los ocho meses y se desmovilizó y acudió a él, ante la dificultad difícil encontrar apoyo en la comunidad. Cesar Augusto no dudo en darle trabajo al considerar que el reinsertado también fue víctima de las Farc, desde los catorce años hasta los treinta y dos fue reclutado en las filas.
Su traumática experiencia no es problema para decir que es capaz de perdonar, cree que es la base fundamental para que exista la paz. “La paz no se consigue a punta de bala, en mi caso yo perdoné al colaborador de logística del grupo insurgente y así como a él, he perdonado a muchos. ¿Qué ganamos con vengarnos? Tenemos que dar el primer paso de esa rencilla”, asevera.
Considera que a los victimarios hay que brindarle nuevas oportunidades que alivien una nueva sociedad. La gente tiene que integrarse si lo hace de todo corazón.
Por los matices de lo que vivió en la selva colombiana, el programa “especiales pirry” puso su atención en la aberrante historia y relató su experiencia. (Ver programa).
La situación de Diana es diferente, en medio de las similitudes de las víctimas del conflicto, ella no está dispuesta a perdonar. En 1986 perdió a su padre Héctor Perdomo Sotto, que se desempeñaba como líder regional de la Unión Patriótica, fue asesinado por hombres en motocicletas cuando se desplazaba por la vía que conduce de Tello a la ciudad de Neiva.
A partir de ese momento, la historia de su familia se partió en dos y cambió de manera radical. Debieron marcharse a la ciudad de Neiva.
Hoy, 28 años después, el caso está archivado, nadie parece saber nada del tema y los pocos testigos que hay decidieron salir de la ciudad para no verse involucrados, al parecer quienes pagaron por esos homicidios los obligaron a salir bajo amenazas.
“Como todo en Colombia el caso está en el limbo, afortunadamente nace la Corporación Reiniciar que se encarga de enviar todos los casos (por masacres, homicidios, desapariciones y demás hechos cometidos con la complacencia del gobierno de turno) a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Aún estamos esperando que el Estado nos reconozca como víctimas de su accionar y que, por fin, cada uno de los casos salga de la absoluta impunidad en la que hoy se encuentran”, agregó Perdomo.
La organización busca que se reconozca que se le reconozca como víctimas de crímenes del estado, que paguen los autores intelectuales y los autores materiales por igual y que la verdad sea conocida por todos y cada uno de los habitantes de Colombia. Todo porque según Diana fue una persecución sistemática a sangre y fuego contra la que en ese momento era la tercera fuerza política, el movimiento Unión Patriótica.
Diana es clara al decir que no es posible perdonar, olvidar y reparar la pérdida de su padre. Así que no. “No estoy dispuesta a perdonar a quienes de manera mezquina y macabra armaron todo un plan para acabar con la vida de mi padre y con la ilusión de toda una familia; de avanzar hacia un país en el que todos pudiéramos vivir en total tranquilidad”, sostiene.
El 11 de marzo de 1993 Leandro Salazar Molina al parecer fue desaparecido por el Estado. Lo detuvieron en un control de la policía de Argentina –Huila. Lo detuvieron por unos instantes y luego se lo entregó al grupo Unasè (Gaula de la Policía). Los uniformados arrojaron su motocicleta al rio de la plata con el fin de desviar la investigación; todos los informes apuntan a que la fuerza armada lo desapareció por robarle la moto y 430.000.
Su familia demandó al Estado colombiano, al Ministerio de Defensa y a la Policía Nacional. Como resultado de las peticiones salió un fallo contra el General de la Policía Rubén Darío Gómez quien pagó una condena por secuestro simple. Al igual que una captura al General Mayor Orjuela y un capitán del ejército.
Daniel Salazar, hermano del desaparecido perdonaría a los autores materiales porque cree que todos tienen derecho a reivindicarse y apostarle al proceso de paz.
Salomón Arias nació en la época de la violencia (1948). Por ser Concejal de izquierda fue desterrado varias veces de Algeciras Huila. En lo que ha permeado la guerra en Colombia ha perdido a tres de sus hijos. Los hechos sucedieron en 1998 Jhohana y Carlos Arias fallecieron por el impacto de una bomba instalada cerca del puesto de policía del municipio. En el año 2002 perdió la vida Adriana Arias por sostener una relación sentimental con un miembro de la policía.
“Mi mayor deseo es que se haga la paz, y que algún día las nuevas generaciones puedan disfrutar de las bellezas que tiene este país”. ¿Perdonaría? “Si perdonaría porque eso fue camino del pasado, del mal gobierno y de la desequilibrada justicia. Quiero que haya perdón porque este país no está interesado en la violencia sino en el servicio de la clase más pobre.
En 1998 José Huver Gómez fue reclutado por las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (Farc) en el tramo del Municipio de Suaza (Huila) y Cartagena del Chaira (Caquetá). En el 2002 durante una emboscada del ejército, José Huver apareció con el uniforme de la guerrilla y sin signos vitales. El ejército lo arrojó en una fosa común en el cementerio de Florencia debido a que era poco la información de su familia.
Contexto de la condición de víctimas
El proceso de paz en Colombia que tuvo su inicio formal hace tres años y cuatro días (ver video) y que actualmente se desarrolla en la Habana Cuba entre el Gobierno Nacional y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ha llegado al quinto tema de la agenda en discusión, las víctimas, (Documento agenda).
Esta, una de las fases más esperadas por todos los colombianos y en especial para 5´406.629 víctimas que ha dejado el conflicto armado, plantea diversas inquietudes frente a lo que será el perdón y la reconciliación.
¿Cuáles son los enfoques que este punto de la agenda puede presentar? Lo abordamos acontinuación.
Matices y las víctimas
La historia ha sido testigo de la cantidad de conflictos por los que ha pasado el hombre, de la cantidad de víctimas que se han convertido en los más grandes victimarios y de las tácticas que desde el mismo “El Arte de la Guerra” escrito durante el siglo VI a.c, se plantean en base al odio y la venganza.
Es desde la guerra franco-prusiana (1870) que se establece el fin de los enfrentamientos en campos de batalla, del hombre a hombre, de ejército a ejército y con la cual se da inicio al siglo de las guerras y por supuesto de las víctimas.
Durante la primera guerra mundial (1914-1918) el número de víctimas era de 80% soldados – 20% civiles, era una guerra de trincheras que dio apertura a la llamada “carnicería” que resulto estallando en la segunda guerra mundial, donde las consecuencias fueron nefastas y se plantearon estrategias de destrucción masiva donde se empezaba a perder la concepción de guerra entre grupos. Fue entonces desde la guerra del Golfo Pérsico a finales del siglo XIX que surgen nuevas maneras de entender el conflicto, de acrecentar las victimas bajo la llamada “guerra inteligente” que planteaba que la guerra sería más efectiva si: Uno, Se atacaba infraestructura. Dos, Se hacía más efectiva, precisa.
De lo anterior es que resultan nuevos matices para excusar las muertes de civiles en un conflicto, el llamado daño colateral que defiende una acción militar frente a la muerte de civiles y el fuego amigo son apenas algunas de las excusas que se han encontrado para ocultar la alarmante cifra de víctimas de 80% civiles y 20% soldados de los actuales conflictos mundiales.
Colombia
El conflicto armado en nuestro país se remonta a 1948 en la tan conocida época de la “violencia” y según datos de la Unidad para la Atención y Reparación Integral de las Víctimas, sólo desde 1985 se registran más de cinco millones de personas víctimas del conflicto armado en Colombia de las cuales cerca de la mitad se encuentran al sur del país.
A continuación presentamos los datos de los municipios con mayor problemática en la región sur y pacífico colombiano, estos datos reposan en La Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, Fiscalía, Unidad de Justicia y Paz, Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Programa Presidencial de Acción Contra Minas, entre otros. (Datos actualizados a comienzos del 2014). (Infografía).

Contexto e infografía realizados por: Carlos Romero Artunduaga
Masacres, despojo de tierras, homicidios colectivos, desapariciones forzadas, violencia sexual, torturas, reclutamiento infantil, violencia étnica, secuestros, ejecuciones extrajudiciales, violación de derechos infantiles y desplazamientos, son apenas algunos de los crímenes que han mostrado la realidad del país durante 66 años de conflicto armado, en los cuales se han desarrollado varios intentos de procesos de paz (Ver Proceso de Paz) enmarcados en la traición y el incumplimiento por parte del gobierno y las FARC.
La selección de las 60 víctimas que se integraran al proceso de paz en la Habana Cuba, se realizara en grupos de 12 personas que hayan sido directamente afectadas por el conflicto armado. La Universidad Nacional, Las Naciones Unidas y la Conferencia Episcopal mediante una tediosa labor, fueron los encargados de realizar la selección de estas personas, Pero ¿Pueden estás personas definir si existirá perdón y reconciliación una vez se llegue a un acuerdo en el proceso de paz? ¿Se puede hablar de perdón y reconciliación cuando a pesar de lo pactado en el punto tres (Fin del conflicto) de la agenda, siguen los atentados y hostigamientos sumando víctimas?
Los académicos: ¿Es posible? ¿Cómo se hace?
Recogimos varias visiones profesional desde el campo político, psicológico y de las ciencias humanas.
Esto dice el profesor Luis Fernando Vargas, académico e investigador social.
Suregion.com.co: Desde la concepción política, ¿es posible reconciliarse entre víctimas y victimarios?
L.F.V: (Escuchar audio)
Suregion.com.co: ¿Por qué es necesaria la reconciliación para refrendar el proceso de paz?
L.F.V: (Escuchar audio)
“La paz no se firma, se construye, la paz no es de decretos, la paz no se hace en una mesa en la Habana lo hacemos todos en ágoras, en mesas amplias en donde se incluya a todos los enfoques diferenciales, respetar la diferencia es llegar amar”, agrega Vargas.
Suregion.com.co ¿Es posible reconciliarse entre víctimas y victimarios?
L.F.V: Abordaremos el marco referencial desde dos perspectivas, una conceptual y otra analítica. La primera consiste en analizar si Colombia de verdad quiere la paz, desde mi punto de vista, nosotros los seres humanos somos violentos por condición natural, como Colombianos la verdad no tenemos objetivos comunes para alcanzar la paz, el estado de paz no tiene fecha visional como la filosofía institucional de una organización, la paz se construye todos los días y debe ser ahora, por y para siempre”.
Hoy en día hay investigaciones científicas primarias en paz, se denominan Investigaciones sobre la Paz operadas por organizaciones estructuradas en todo el sentido de la palabra, el hito lo marcó la maduración de los contextos y la comunidad de cientificistas. La historia es de todos y debemos reconocerla, existe la historia de las investigaciones de paz, se manifestaron en tres etapas cronológicas: Primera etapa: Años cuarenta y cincuenta; Segunda etapa: Años sesenta y setenta; Tercera: Los años ochenta.
Por favor demos paso a la perspectiva analítica, debo ser respetuoso, no se trata de mis cátedras tradicionales, sino de departir frescamente un tema con aprendizaje significativo.
De otro lado, Alfredo Vargas Ortíz, docente de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Surcolombiana, director del grupo de investigación Derecho Internacional y Paz, sostiene. (Escuchar audio).
Suregion.com.co: ¿Existe una legislación para lograr la reconciliación o es algo que se debe implementar de la mano del proceso de paz?
A.V.O: (Escuchar audio)
Suregion.com.co: ¿Es necesario la reconciliación para refrendar el proceso de paz? (Ver video)
Wisberto Navarro Salcedo, docente de la Facultad de Educación del departamento de Psicopedagogía de la Universidad Surcolombiana, al respecto aporta.
Suregion.com.co Desde la concepción de las ciencias humanas ¿es posible reconciliarse entre víctimas y victimarios?
W.N.S: (Escuchar audio)
Suregion.com.co: Si hubiera un posible escenario de paz en Colombia, ¿Qué implicaría para la sociedad darle la cara a los victimarios.
W.N.S: (Escuchar audio)
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Fotografía principal tomada de: victimasytierras.wordpress.com