En América Latina y el Caribe, el 80% de la población vive en ciudades. El proceso urbanización ha contribuido al desarrollo económico y social de la región. Al mismo tiempo, las metrópolis son reflejo de la pobreza y desigualdad que aún persisten, así como escenario de la lucha por frenar la degradación del medio ambiente. La Cepal señala que el modelo de desarrollo de cada ciudad debe asegurar su sostenibilidad económica, social y ambiental.

Según la Cepal, el modelo más común de configuración de las metrópolis en la región son las urbes con superficie y baja densidad de población, y en las que además se produce un creciente proceso migratorio desde el centro hasta la periferia.
En la ciudad «se produce una especialización de los espacios que contribuye a la segregación socioeconómica», encuentra la Comisión. Evidente en Centros Comerciales y Administrativos llenos de vida durante el día y vacíos por la noche, barrios residenciales en la periferia diferenciados por estrato social, centros comerciales que remplazan a los espacios públicos y clubes privados donde se desarrollan actividades deportivas.
Como consecuencia, se genera perdida de la vida de barrio y deterioro de la cohesión social, aumento de costos de gestión de la ciudad debido a su creciente extensión y cambio del uso del suelo que genera presión sobre los ecosistemas.

La ciudad colombiana
En el caso puntual de Colombia, la antropóloga Amparo Cuenca Wilson parte de refutar el planteamiento propuesto por la Cepal de Ciudad en alusión a la dicotomía campo y ciudad, pues considera que los modelos de comunicación mediados por la virtualidad y la red móvil desdibuja las barreras que caracterizan estos dos escenarios. También las dinámicas de desplazamiento de campesinos y migración de citadinos desde y hacia los dos escenarios han generado una uniformidad de los espacios. “En los suburbios de las ciudades se pueden evidenciar actividades propias del campo y las zonas campestres de las clases sociales más pudientes”, manifiesta la Antropóloga.
Un modelo que, según la también profesora adscrita al área de Psicopedagogía de la USCO, ha llevado a que se agudicen las problemáticas sociales y ambientales. El crecimiento de los espacios urbanos que impactan sobre ecosistemas y la falta de derechos fundamentales que se hacen notorios por la segregación social.
Carlos Alberto Torres Tovar, doctor en arquitectura y ciudad, y en urbanismo, resalta que las ciudades son hijas del conflicto armado y «no dejan de recibir población desplazada del campo, sin atinar a solucionar de manera propicia y oportuna el cúmulo de necesidades con que viven los millones de quienes las habitan”.
Un modelo de ciudad que para el ingeniero forestal y profesor de la UNAL, Luis Aníbal Vélez, «sigue caracterizándose por no presentar grandes espacios verdes e incluso grandes espacios públicos, aunque “las normas relacionadas con la cesión de áreas en los proyectos de urbanización y ocupación del suelo han mejorado relativamente en los últimos años”, evidente en metrópolis como Medellín, reconocida como modelo a nivel de América Latina. (Ver: Las Ciudades han olvidado sus espacios verdes).
Por ello la tarea para armar el modelo de ciudad colombiana, según escribe el también Arquitecto y Magíster en urbanismo, debe reconocer que existe una ausencia de un marco de política pública incluyente que prevea su adecuado desarrollo y reconozca las tensiones y contradicciones. (Ver: La ciudad colombiana:modelo por armar).
Fotografía Principal de: Asned Balbuena