Por: Juan Sebastián Arias Palomá

 

A don Ricardo Camacho Romero, caqueteño de 62 años, de estatura baja, pronunciadas arrugas en su rostro y cabellera descolorida, se le nota en la mirada que la vida no lo ha tratado muy bien.

Hace más de medio siglo don Ricardo se dedicaba a sembrar yuca y plátano para comercializar todas las mañanas en la plaza central de Florencia, pero la violencia azotó fuertemente esta región y lo forzó a desplazarse al departamento del Huila en busca de otra manera de llevar el pan a su hogar.

En su condición de desplazado, uno más en nuestro país, llegó con 26 años de edad a la ciudad de Neiva a dedicarse al “re busque” para conseguir estabilidad económica, ya que el Estado colombiano, al igual que al 85% de la población desplazada, nunca le ha otorgado óptimas condiciones de vida.

La situación de los desterrados se vuelve más crítica ya que según la personería de Neiva de los más de 2000 trabajadores informales que acoge la ciudad 457 son personas víctimas del desplazamiento forzado.

Pero, ¿qué calidad de vida laboral van a tener estas personas azotadas por el desplazamiento si en sus veredas o lugares de origen su educación fue la más infame?

Neiva música y desplazamiento

 

Según las estadísticas, el 70% de la población desplazada y marginada por la violencia terminaron escasamente la primaria, el 27% culminaron los estudios secundarios y el 3% restantes son analfabetos.

La vida de este humilde caqueteño no ha sido nada fácil, pero con sus escasos estudios primarios y ante una nueva ciudad encontró en la música el camino para continuar.

Neiva música y desplazados

 

Don Ricardo que lleva 38 años en la ciudad de Neiva ha sido uno de los pocos beneficiados por su talento nato y amor a la música colombiana, otros músicos “informales” han tenido que recurrir a ser carretilleros (3%), taxistas (6%), ayudantes de obra (30%) y a oficios varios (61%).

El conflicto que se ha extendido por más de cinco décadas, le ha costado al país casi 200 mil muertos y siete millones de víctimas. Según el ICBF el índice de trabajos informales alcanza los 2.200 en la capital bambuquera, siendo los menores de edad los grandes protagonistas.

 

Tarifas de los tríos

 

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Pero vivir de la música no es fácil, don Ricardo ha pasado de hasta cuatro a ocho noches sin recibir un solo ingreso para sostener a su esposa, sus tres hijos varones. El porcentaje ideal de dinero en este oficio es de 70 mil pesos, pero las probabilidades son del 50%.

Un hombre con 62 años de edad del cual 35 de ellos lo ha dedicado a la música, se ubicaría en el porcentaje de mayores de 50 años (50%), comparado con los músicos informales de 40 años (30%) y los de 30 años (20%).

Otro problema que agrava al trío “Alma del Huila”, son las falsas promesas de los políticos locales que en momentos de acudir a las urnas les han prometido hasta un sindicato a través de la Cámara de Comercio para garantizar: pensión, salud, vivienda, entre otras necesidades vitales.

Pero aun así los tríos ubicados en la calle séptima, como “Alma del Huila”, conformaron el sindicato por su propia cuenta a través de la Cámara de Comercio, Asomusic del Huila y gracias a las buenas gestiones de su nuevo presidente Jair Mendoza. Hace más de dos años que gozan de mejores condiciones 

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Según el líder de “Almas del Huila”, las edades de las personas que solicitan sus servicios oscilan entre los 30 a 70 años de edad, directamente proporcionales a la edad de los músicos que conservan estás tradiciones culturales más prosperas de Colombia.

El reggaetón, el indie rock, la electrónica y las nuevas olas que provienen del viejo continente y los Estados Unidos han reducido de una manera abismal las preferencias por la música regional, afectando directamente a aquellos artistas que han dedicado su vida a alegrar las noches dominicales de los hogares huilenses con temas clásicos como “los guaduales” de Jorge Villamil, “yo también tuve 20 años”, “los caminos de la vida” y muchos más temas propios de nuestra cultura andina. Las contrataciones de los músicos de la calle séptima están limitadas a fechas solemnes, como el día de la madre, la mujer y las fiestas de San Pedro. Consiguiendo achicar cada día más las oportunidades de personas como Don Ricardo que cuenta con una larga trayectoria en la vida musical (35 años) pero vive constantemente el riesgo de no conseguir dinero para el sustento de su familia.

 

Nota: las cifras del informe fueron tomadas de la Tesis de grado «Músicos noctámbulos» de Cesar Augusto Jamaioy

Imagen tomada de: Colarte