Por: Miguel Cabezas Gómez / Fotos: Editorial Rey Naranjo
Oscar, ¿cómo es pensarse un guión y hacerlo sobre un personaje importante vivo, sin haberlo entrevistado? ¿Cómo es todo ese trabajo de carpintería que hay detrás, cómo se concibe la idea?
Hacer una biografía de un personaje, es hacerle un seguimiento detallado a la vida y la obra de alguien, lo fundamental de una biografía y más de un escritor, no es tanto que le cuente uno al lector los asuntos frívolos de la vida del biografiado, sino que le proporcione al lector los mecanismos que hayan llevado a ese autor a conseguir el estilo que logró para escribir. Lo importante en el libro es que uno se da cuenta del estilo de García Márquez para escribir. Ahora, una biografía de un personaje, sobretodo de García Márquez que es uno de los escritores más reconocidos del mundo, pues fue un reto muy grande que hicimos. En ese sentido, cuando empiezo a proyectar el guión, no me interesaban tanto los asuntos frívolos, sino cómo creo Cien años de soledad. Ese es el fundamento, cómo él logra después de 20 años de tener la novela a espaldas, andar con ella por todo el mundo, y en un chispazo, una tarde que va manejando, encontrar el tono preciso para escribirla, eso es el fundamento del libro.

¿Cómo empieza este proyecto?
Este proyecto empieza con una propuesta del director de la editorial Rey Naranjo, John Naranjo, que me dice unámonos, usted escriba la novela gráfica de Gabo. Esa novela gráfica, cuando él me cuenta, yo digo esto es una historia muy bonita, porque no se ha hecho, hay cosas que no se han hecho, este libro no existía en ningún lugar del mundo. Por eso es un libro único y sin llegar a ser pretenciosos, sin llegar a canonizar, o a derrumbar lo que se ha hecho, es un libro muy fresco, que cuenta de otra forma la vida y obra de García Márquez. Entonces John me llama y me dice hay que empezar a escribir el guion, y yo empiezo a armar la estructura de la historia, cómo quiero que se vaya a contar esa historia. Utilizo elementos como los que utiliza el cine contemporáneo, flashbacks, forwards, giros al pasado con un eje transversal que va subiendo a niveles de clímax de desarrollo y final. Es casi como ver una película, como estar metido en ella. De esa forma concebí el guión para esta novela gráfica.
¿Luchó mucho con el tema?, es decir, usted habla de no enfocarse en los aspectos frívolos que han rodeado a lo largo de su carrera a García Márquez, pero sí hay algo con él puntualmente, y es que a Gabo lo ha rodeado el tema anecdótico. Se lo pregunto por que en alguna reseña le inquirían al editor que si el suceso del puñetazo que Vargas Llosa le propino a Gabo iba en la novela, a lo que respondió negativamente. Hecho que por más frívolo, no deja de ser anecdótico, ¿luchó mucho por desprenderse de esos elementos?
No es difícil, porque cuando uno diseña una historia, arma la estructura y ella ya no le permite que se filtren otros elementos. Cuando yo armo una historia, cuando la voy pensando, determino el derrotero que voy a seguir. En ese sentido mi punto, mi fijación, está en eso que estoy poniendo, y no me dejo distraer de nada mas, sino exclusivamente lo que me lleva a escribir para que el lector no suelte el libro, para que el lector se meta de lleno en la historia y no suelte las páginas. Entonces, todos esos elementos que estaban por ahí girando alrededor no me interesaban por esa razón, porque ya está predeterminado un elemento para seguir y no hay nada que me detenga en ese sentido.
¿Qué encontró nuevo de Gabo haciendo este libro?
Muchísimas cosas nuevas hay en este libro, no tanto de la vida de él, porque hasta él mismo ha hecho sus memorias, y hay estudios y gente que ha hecho numerosos trabajos. Pero cosas nuevas, tremendamente nuevas como que Gabo hable con Mercedes, que hable con sus hijos, esos diálogos inexistentes, que no habían ocurrido, aparecen en el libro, porque eso es una parte de la ficción. Eso en realidad no está en ningún lado. Cuando Gabo está en Cuba hablando con Fidel, o está hablando con juan Rulfo, o con Tomás Eloy Martínez, eso no existía, eso es ficción, me permití crear esa ficción, y eso que no estaba, ahora existe por la licencia que le da a uno la creación y la ficción. Eso me pareció divertido y es muy ameno en el libro, es muy fresco.

¿Es recurrir a lo anecdótico, en cierta medida? Digamos, mantener al lector ahí…
No, yo creo que lo que mantiene al lector pegado al libro es que la historia está construida de tal forma, que de entrada ya estamos en un clímax, cuando en la tercera página el lector está leyendo y se devuelve a Aracataca. Ese es un primer golpe, y de ahí para adelante, lo que ya hago simplemente es utilizar todos los recurso técnicos y de carpintería para que el lector siga una historia, con todas las peripecias y las piezas claves que esto conlleva, puntos de giro, un protagonista central, los antagonistas que aparecen constantemente, que son los antihéroes. Eso hace que la estructura no se caiga y que el lector siga leyendo.
En la recolección de esa información, ¿tuvo fuentes cercanas al nobel?
Para nada. Eso me lo preguntan mucho. Hay dos cosas que quiero contar: uno tiene que arriesgarse y ser valiente, esos ejemplos me los ha dado la vida y ahora que hablamos de Gabo los voy a aclarar. Ser valiente en el sentido de que para escribir una obra de este personaje, cualquiera dice “¡no! cómo se va a meter con él”. No, hay que hacerlo, saltar al vacío y hacerlo, sin ningún miedo. Creo que esa valentía es muy buena. El valor que tuvo también el director, en una editorial independiente, arriesgando dinero, saltar a hacer un libro que no se había hecho también es algo valeroso. Y en ese sentido la misma vida del biografiado es un acto de valentía constante. Lo que hace Gabo es un ejemplo de alguien que persiste y lucha por defender su ideal, que es escribir. Y el tipo, luchó, batalló y lo que más me deja este proyecto es eso, que hay que arriesgarse, tomar decisiones. Hay que ser valiente para hacer los proyectos.
Le preguntaba por fuentes cercanas a Gabo…
No, no tuve ninguna cercanía con él. Conocimos sí a Margarita Márquez y a su hermano Jaime, pero no desde un punto de vista que nos participaran. Sin embargo, ellos leyeron el libro y nos hicieron unas pequeñas correcciones que metimos. Los aceptamos desde luego, con el mayor respeto, y fueron incluidos en el libro. Pero que yo me haya entrevistado con García Márquez, con la esposa o sus hijos no; es un libro totalmente libre desde el punto de la creación y la licencia que me daba ficcionar sobre este personaje.
Hay un capítulo del libro, del que hay abundante información, pero se lo quiero preguntar a usted como escritor, y es la estancia de Gabo en París. De ese período es El coronel no tiene quien le escriba, para muchos de sus amigos y lectores -usted me corrige- un libro más completo que Cien años de soledad. ¿Ese capítulo que significa para usted?
el capítulo cuando García Márquez está en París, fue dibujado por Tatiana Córdoba, y en el libro está en color azul, es quizá el instante de definición de él como escritor, es cuando asume su vida definitivamente en juego de la escritura, porque es el momento donde más adversidades tiene. El capítulo Tatiana lo dibuja excelentemente y uno ve que todo está en contra de él: cierran El Espectador, se queda sin trabajo, no tiene plata, sufre muchísimo. Y sin embargo se encierra a escribir El coronel, que a propósito es cierto, para algunos es la obra más completa que tiene él, pero bueno, son opiniones y todas son válidas. Entonces ese capítulo sí lo forma y le da el rigor, lo blinda, lo hace resistente contra lo que va a venir, porque ese es el inicio. La fortaleza que adquiere en ese momento de su vida es definitiva, porque luego vendrá una más difícil aun, que es cuando llega a México, no hay trabajo, y es cuando se encierra a escribir Cien años de soledad que es la obra que lo catapulta a los lugares más altos. El capítulo de París lo hace un hombre totalmente consecuente y solido en la profesión de escribir.
Pasemos al diseño del libro. ¿Quiénes son estos cuatro diseñadores, cuál fue la intención de dividir los capítulos por colores, y como fue la experiencia de trabajar con ellos?
Este es un libro que por primera vez se construye como un colectivo. Desde la escritura del guión que yo hice, luego hay cuatro dibujantes que se unen al proyecto y empiezan a completarlo, porque el guión sin el trabajo gráfico no es nada, o sea todo es un conjunto. Ellos son Miguel Bustos, que hace la parte amarilla, Tatiana Córdoba que hace la parte azul, Felipe Camargo que hace la parte roja, y Julián Naranjo que hace la parte verde.
¿Por qué cuatro?
porque descubrimos que el libro era de largo aliento, y para un solo dibujante, sentarse a hacer cerca de 1200 viñetas que hay en el libro es un trabajo gigantísimo. No lo hubiéramos podido lograr en el tiempo que se hizo, de haber sido así, se tomaría al menos tres veces más de lo que demando hacerlo con los cuatro.
¿Cuánto tomo hacerlo?
Un año, un año y medio.
¿Por qué los colores?
Los colores obedecen a una decisión editorial y se quería diferenciar a cada uno de los dibujantes, además de acentuar las etapas de la vida de García Márquez. Entonces el amarillo, corresponde a la infancia en Aracataca con los abuelos, y conoce el hielo, el calor y la felicidad. El azul es casi que el estado de ánimo adverso y frio, donde narra su estadía en el colegio de Zipaquirá, cuando está en Cartagena y Barranquilla, donde tampoco tienen nada para vivir ni cómo sostenerse. Cuando decide trabajar en El Espectador, se va a Europa, sufre en París y escribe El coronel. El rojo corresponde a algo muy visceral y muy vivo que es cuando llega a México y empieza a escribir Cien años de soledad, cuando se casa con Mercedes Barcha y llegan los hijos. El capítulo verde es la esperanza, como el color lo indica, y es cuando le reconocen su trabajo con el Nobel de Literatura y salta a la fama, a la gloria. Esa es la lógica del uso de los colores.

¿Queda conforme con el trabajo gráfico?
Yo no diría conforme, sino más bien tranquilo, porque después de un gran trabajo, de tanta cantidad de gente involucrada en el tema, ver que el libro sale y es bien recibido da tranquilidad. Es una tranquilidad de que todo se hizo bien, se cuidaron todos los elementos, se concretó lo que estuvo al alcance de nuestras manos.
Déjeme usar a Gabo como transición para preguntarle algo como escritor…
Fresco…
Si quiere esta pregunta no me la responde. ¿Qué opinión le merece el comentario de Fernando Vallejo hace unos días en El Espectador sobre la originalidad de Gabo en Cien años de soledad?
Ya la había leído hace mucho tiempo. Son opiniones. Ahí yo no veo nada malsano ni nada mal hecho. Todos tenemos derecho a brindar opiniones. El artículo no es una crítica. Las críticas sobre libros y sobre arte aún no las hemos entendido. La crítica no debería imponerse, se entiende mal la palabra, la crítica no está para atacar un trabajo o un proyecto. La crítica está para ahondar, profundizar y agrandar el proyecto criticado. Hay un libro bellísimo de Óscar Wilde sobre la crítica. Cuando un crítico en realidad es bueno, aumenta el libro, o sea, la crítica es tan poderos que aumenta el libro. Lo que vemos aquí es que Vallejo dice que Gabo plagió a Asturias, que plagió a Balzac, son opiniones, yo creería que es un buen chiste, y es divertido, pero de ahí no pasa. No hay que preocuparse, a García Márquez menos le va a preocupar eso y todas las personas tienen derecho a plantar opiniones, de eso se trata. Pero eso no fue ninguna crítica, y ahí está.
Usted acaba de dictar un taller en la Universidad Surcolombiana sobre escritura y formas de contar historias, y me llamó la atención que sostiene que desde Shakespeare o antes ya todo está escrito. ¿Cómo encontrar hoy en día originalidad, en tiempos donde todo está escrito?
Lo que pasa es q la originalidad no depende de ser ingenioso y sacar cosas novedosas. La originalidad depende del contexto histórico en el que esta uno. Porque si bien la muerte y el amor son temas eternos, la muerte en la época de Shakespeare obedecía a unos contextos totalmente distintos a los que obedece en este instante, aunque el tema es el mismo. Lo que hace la diferencia es el momento histórico, eso lo cambia totalmente. Si nosotros vemos a Chejov, que es uno de los lectores más agudos de Shakespeare, y leemos La sala número 6, entendemos como es la muerte o como es la locura, tal como lo describe Shakespeare, pero trasladada a Rusia, y en su contexto. Ahí la originalidad no depende de cosas ingeniosas ni rebuscadas, sino de saber interpretar el momento histórico. Eso es originalidad.
Volvemos al libro. ¿Cómo ha sido el recibimiento de este, ya que ha tenido la oportunidad de presentarlo en espacios importantes como el Hay festival y la Feria Internacional del Libro en Bogotá?
Hay dos puntos de vista. El primero es el de la prensa, hemos sido acogidos de manera muy cálida por la prensa, no solo a nivel nacional, y digo hemos, porque este es un libro de varios autores y los que están detrás, coloristas, todos. En Colombia ha sido reseñado en todos los diarios y en el mundo igualmente, entonces la prensa ha sido muy generosa. Ahora uno escribe una historia o un libro no para los críticos, sino para los lectores. He recibido muchísimos comentarios de amigos que me dicen lo estoy leyendo en parís, se me aguó el ojo, lloré recordando toda esta vaina, su libro es maravilloso, que forma tan divertida de diálogos, eso. Ese termómetro que es la gente es a quien va dirigido, gente común. Desde luego que también hemos recibido opiniones, no críticas, en las que se ve que el libro no tocó ninguna fibra, y se han venido lanza en ristre contra él. Pero eso no nos preocupa, cuando uno se expone a un trabajo público tiene que encontrase con estas cosas. Es normal.
Qué viene para Óscar, ¿en qué está trabajando?
Estoy preparando un proyecto de una novela gráfica, tengo dos temas que estoy trabajando, pero por reserva no puedo decir sobre qué. Y tengo cuatro novelas, que probablemente van a salir en los próximos años, y aparte proyectos cinematográficos, escribir guiones y cosas por el estilo.
Última pregunta. Existe el rumor de que Gabo ya mando a pedir una copia del libro, con su esposa o con su agente literaria Carmen Balcells. ¿Tienen conocimiento de eso?
Nosotros desde la editorial le enviamos a toda la familia, a García Márquez, a Mercedes, a Gonzalo y Rodrigo sus hijos, a sus hermanos, inclusive a Carmen Balcells una copia del libro. No hemos recibido una respuesta de él, ni la esperamos porque no creemos que él se pronuncie. Lo que sí quiero personalmente es que cuando lo vea sonría y diga carajo hicieron una biografía. Verse en comic debe ser una sensación extraña, él leyó muchos comics, quería ser dibujante, manejó el lenguaje cinematográfico también, así que despertarle una sonrisa sería maravilloso. El libro está hecho con la intención de mostrar la vida de un hombre que todo lo que ha hecho es luchar por ser un escritor y queremos que llegue al público con el sentido de que sea un abrebocas para que nuevos lectores conozcan la obra de García Márquez. La forma en que está presentado nos permite llegarles a los jóvenes. Queremos que con libros así, que mezclen literatura con imágenes, los públicos jóvenes y también adultos se acerquen a la lectura, que es lo único que puede cambiarle sentido a una sociedad.
